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PICASSO (Pablo Ruiz Picasso)
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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
La verdadera historia de lo que costó el ‘Guernica’ a la República

Una reconstrucción histórica de la compra del mural de Picasso a raíz de unas declaraciones de Pérez-Reverte arroja luz sobre las motivaciones del artista



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El Gobierno republicano español vio en la Exposición Internacional de París de 1937 una gran oportunidad para buscar adhesiones en su lucha contra la sublevación militar encabezada por Franco. Por eso se marcaron como gran objetivo la participación en su pabellón de grandes artistas de vanguardia, como Pablo Picasso. Este aceptó el encargo, por el que acabó cobrando 200.000 francos, a pesar de su “resistencia” a “aceptar subvención alguna de la Embajada por la realización del Guernica, ya que hace donación de este cuadro a la República española”, según explicó el escritor Max Aub el 28 de mayo de 1937 en una carta al embajador Luis Araquistáin. En ella contaba que había conseguido que el artista aceptase un cheque de 150.000 francos; los otros 50.000 los había recibido unas semanas antes como adelanto para cubrir gastos.

“A Picasso se le pagó el Guernica, y muy bien para la época, pero lo hizo porque le salió del alma, no por dinero”, asegura la historiadora del arte Josefina Álix, una de las personas que más ha estudiado aquel episodio, en referencia a las recientes declaraciones del escritor Arturo Pérez-Reverte recogidas en este diario: “Picasso no pintó el Guernica por patriotismo, sino por muchísimo dinero”, dijo el pasado martes en París durante la presentación de su última novela, Sabotaje.
Y es en el contexto de esa obra —“Fuera de la novela, no tengo nada que decir”— en el que Pérez-Reverte enmarcaba ayer, en conversación telefónica, sus palabras. “Que Picasso cobró 200.000 francos por el Guernica y no pisó España en toda la Guerra Civil es un hecho concreto, real, que yo utilizo en mi novela, que no es sobre Picasso, sino sobre un espía franquista en la que Picasso sale como secundario. Yo soy un escritor profesional y me reservo el privilegio —el divertido privilegio— de novelar lo que me dé la gana. No como el historiador del arte que no soy, sino como el novelista que soy. Si alguien hace de esto un debate político, ideológico o artístico, lo agradezco por la publicidad que me hacen, pero me importa un rábano. Sabotaje solo es una novela”, dijo.

Pero en ese juego de ficción que se asoma la realidad, algunos historiadores —como la profesora de la Autónoma de Madrid Nere Basabe, que difundió en Twitter la carta de Aub al hilo de las palabras del escritor— creen que conviene dejar claro qué es lo que dicen los estudios y los especialistas, sobre todo cuando se trata de uno de los cuadros más importantes de la historia de España, explica por teléfono Basabe.

Así, Álix empieza explicando que Picasso aceptó desde el principio la petición que le habían hecho en diciembre de 1936. La misma que le reiteró en los primeros días de enero de 1937, en una visita a su taller de la calle de Boétie, una delegación formada, entre otros, por los escritores Max Aub, Juan Larrea y Louis Aragon, y los arquitectos Luis Lacasa y Josep Lluis Sert, encargados de levantar el espacio expositivo. Sin embargo, durante meses el artista no hizo absolutamente nada —“o apenas unos apuntes”— porque, inmerso en sus problemas personales, no se le ocurría qué hacer.

Hasta que se produjo el bombardeo de la villa de Guernica por parte de la aviación nazi, suceso al que siguieron grandes manifestaciones de repulsa en París el 1 de mayo de 1937. “Ese mismo día se puso a trabajar en el mural”, señala Álix. Y lo hizo, continúa, “absolutamente revuelto por la situación y las circunstancias”, sin pedir dinero alguno para sufragar los importantes gastos que su trabajo suponía; aparte de las pinturas y el lienzo, tuvo que alquilar un taller más grande para contener el enorme tamaño de la obra: 7,7 metros de ancho y 3,49 de alto.


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Carta en la que José Gaos da cuenta a Juan Negrín del adelanto de 50.000 francos.
 

Testimonio de Max Aub


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Carta de Max Aub al embajador Luis Araquistáin sobre el pago de los otros 150.000 francos.

El comisario del pabellón, José Gaos, menciona los 50.000 francos de adelanto en una carta en la que da cuenta al presidente de la República, Juan Negrín, de los gastos de los preparativos hasta el 21 de mayo. Añadía que, en todo caso, ese pago no era suficiente: “La pintura mural hecha expresamente para nuestro pabellón debe ser adquirida por el Estado y por lo tanto a este le toca fijar en qué cantidad considere conveniente completar, como precio de esta adquisición, los 50.000 francos que se le han adelantado, teniendo presente que hasta ahora tampoco se han reembolsado especialmente a Picasso los gastos considerables de ejecución de esta pintura y sobre todo de las cuatro esculturas hechas también especialmente para el pabellón”.

Y de la entrega de los otros 150.000 francos deja testimonio Max Aub, delegado cultural de la embajada, en una carta del 28 de mayo. En ella anuncia a Araquistáin que había conseguido que el artista aceptase, al menos, “los gastos en que ha incurrido en su obra”. Y continúa: “Le he extendido un cheque por valor de 150.000 francos franceses, por los que me ha firmado el correspondiente recibo. Aunque esta suma tiene, más bien, un carácter simbólico, dado el valor inapreciable del lienzo en cuestión, representa no obstante prácticamente una adquisición del mismo por parte de la República”.

El propio Araquistáin recordaba ese episodio en una misiva que le envió a Picasso en 1953, en la que lamenta la pérdida tras su salida de la embajada de muchos documentos. “Entre ellos, el recibo que firmó usted a Max Aub de la suma que este le entregó a usted —pese a su resistencia a no aceptarla— en concepto de gastos incurridos en la realización”.

Aunque simbólica, 200.000 francos era una gran suma: “Pues sí, era dinero, si bien es muy difícil explicar a cuánto equivaldría actualmente”, dice Álix. Una herramienta de la página oficial de estadísticas del Gobierno francés dice que equivaldrían a unos 11 millones de euros actuales. También puede dar una idea al respecto el coste total del pabellón español para la Exposición Internacional de París: dos millones de francos, con lo que el pago a Picasso se habría llevado el 10%. “Es una buena cantidad, pero hay que tener en cuenta que es un trabajo bestial, que hace el artista más importante del mundo. Lógico es que se pagara. Pero de ahí a decir que lo hizo por dinero va un abismo”, termina la historiadora.


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Visitantes en torno al 'Guernica', de Picasso, en el Museo del Reina Sofía. / ANDREA COMAS


Una compra crucial

“Yo creo que en Picasso había ya un compromiso político y, además, con la República”, añade la historiadora de la UNED Genoveva Tusell, autora, entre otros, del libro El Guernica recobrado. Picasso, el franquismo y la llegada de la obra a España (Cátedra, 2017) Tusell menciona el cargo de director honorífico de director del Museo de Prado —“Que él siempre recordó con orgullo”— y la gira que hizo el Guernica tras la Exposición de París para recaudar fondos para la República en Gran Bretaña y, después, en Estados Unidos, donde permaneció el cuadro durante décadas hasta que el Gobierno español lo recuperó en 1981.

Tusell insiste en que en el proceso, el hecho de haber pagado por el cuadro en su día fue crucial, lo que vino a dar de alguna manera la razón a quienes se esforzaron tanto por formalizar la compra.     A pesar de la pérdida de los recibos, la carta de Max Aub en la que deja constancia de la entrega de un cheque y otros documentos —varias hojas de gasto, por ejemplo— fueron suficientes para demostrar la propiedad y para dar, de paso, la razón a quienes se esforzaron tanto por formalizar la compra.

La profesora de la UNED explica, además, cómo se consiguieron buena parte de esos papales gracias al diplomático Rafael Fernández Quintanilla, nombrado a finales de los setenta embajador en misión especial para recuperar la obra de Picasso. Fernández Quintanilla conocía al hijo de Luis Araquistáin, quien conservaba el archivo de su padre. Tras una complicada negociación, el diplomático logró hacerse con esa documentación que finalmente resultó crucial.


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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
El Picasso de Málaga desentierra las raíces más españolas en la obra del artista

“El sur de Picasso. Referencias andaluzas” suma 200 obras que transitan por el arte ibérico, la antigüedad clásica y la obra de sus contemporáneos



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Visitante en la exposición 'El sur de Picasso. Referencias andaluzas' en el Museo Picasso de Málaga. / Jesús Domínguez

Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins,1973) vivió en España durante su infancia y primera juventud, pero su impresionante carrera artística se desarrolló en París. Innovador y rompedor como pocos mantuvo, sin embargo, constantes referencias a sus orígenes culturales en toda su obra. El Museo Picasso de Málaga muestra hasta el 3 de febrero una exposición de 200 obras, El sur de Picasso. Referencias andaluzas, en las que por vez primera se propone un viaje por todo aquello situado al Sur de los Pirineos que sirvió para inspirar el genio del artista: el Mediterráneo, el mundo clásico, el barroco y la modernidad de los artistas contemporáneos a él. Obras maestras de El Greco, Zurbarán, Velázquez, Goya, María Blanchard y Juan Gris le sirven al comisario y director del museo, José Lebrero, para ilustrar la tesis de la exposición. La presentación de esta muestra es el aperitivo del Congreso internacional Picasso y la Historia en el que durante tres días, 24 expertos hablarán de temas como la prostitución, el fascismo, el Picasso azul y rosa, las vanguardias, los marchantes, el franquismo, las repercusiones de su obra en Sudamérica y el mundo árabe o su relación con los museos del Prado y el Louvre.

Durante el recorrido por las dos plantas que ocupa la exposición, Lebrero cuenta que el objetivo con el que ha trabajado consiste en mostrar el tránsito intelectual que hace Picasso del sur al norte sirviéndose del patrimonio simbólico de su tierra para regresar de algún modo al origen y llamar la atención sobre la profunda huella que la cultura mediterránea ibérica tuvo en su obra.

La idea de fijarse en la inspiración que Picasso obtuvo de la cultura mediterránea surgió desde el museo Picasso de París. Puede que por ello la institución francesa, junto al Picasso de Barcelona hayan prestado una parte sustancial de la obra que se exhibe en la exposición.

Así, piezas de 2.500 de antigüedad se suceden con esculturas clásicas procedentes del museo arqueológico de Madrid y Antequera confrontadas con los grabados de la Suite Vollard que Picasso publica en la década de los 30. El Agnus Dei de Zurbarán (1639), y la Vanitas de Antonio de Pereda (1660) se pueden medir junto a la Cabeza de mujer (1940) o el Bodegón con cabeza de toro (1958), ambas de Picasso, y donde se observa una clara influencia de los viejos maestros en su etapa de madurez. Unas palabras del artista pronunciadas durante una conversación con Marius de Zayas en 1923 resumen perfectamente la consideración que Picasso tenía sobre el arte que le había precedido. “Para mí no hay ni pasado ni futuro en el arte. Si una obra no puede vivir siempre en el presente no ha de ser considerada en absoluto. El arte de los griegos, de los egipcios, de los grandes pintores que vivieron en otras épocas no es un arte del pasado, tal vez está más vivo hoy de lo que lo estuvo nunca”.

En la iconografía picassiana abunda tanto la tauromaquia, profusamente representada en la exposición, como la guitarra. Con este instrumento como tema, Picasso realizó numerosísimas esculturas y pinturas que sirven de colofón para el recorrido de la exposición. En este espacio, Bernard Picasso, nieto del artista por la vía del único hijo que este tuvo con Olga Khokhlova, hablaba ayer de su satisfacción ante esta nueva muestra dedicada a su abuelo: “Nunca son demasiadas. Hubo muchos años, década de los 70 por ejemplo, durante los cuales se le hicieron muy pocas. La gente en general no viaja y quiere poder ver las obras lo más cerca posible. Si las exposiciones se hacen bien, como es el caso, creo que se ayuda a conocer la obra de mi abuelo, una persona muy querida en todo el mundo”.

Emmanuel Guigon, director del Museu Picasso de Barcelona, abunda en la misma idea del nieto del artista. “Si hay una investigación y algo nuevo que aportar detrás de una exposición, bienvenidas sean todas las que se le dediquen. De hecho nosotros estamos preparando para dentro de dos años una gran muestra con toda la obra de los últimos años de Picasso. Será una novedad y para nosotros es una forma de enganchar a nuevos públicos”.


“A Picasso le debemos un lenguaje universal para la izquierda”

Nacido en 1955 en París como Joseph, el profesor Pepe Karmel, presidente comité científico del Congreso y profesor de Historia del Arte en New York University, se castellanizó el nombre en recuerdo de un fantástico viaje que sus padres realizaron por España, aunque él desconoce el castellano. Con varias obras de referencia sobre Picasso y con decenas de conferencias sobre el artista pronunciadas en foros de todo el mundo, inaugura hoy el Congreso sobre Picasso y la Historia.

Pregunta. Treinta y tres exposiciones sobre Picasso en 2018, cuatro grandes museos Picasso (París, Antibes, Barcelona y Málaga) más el quinto que abrirá Catherine Hutin, hija de Jacqueline, su última esposa, en Aix-en Provence en 2021, ¿No cree que hay un abuso del nombre de Picasso?

Respuesta. Por un lado va la súper estrella, el mito, y por otro el genio que es Picasso. Le puede perjudicar en la medida en que la gente se preocupe más por su vida, por sus mujeres, por su dinero. Hay que ir más allá de su celebridad y los expertos tenemos la obligación de ceñirnos a la obra del artista, no al famoso.

P. El tema del Congreso es la Historia. ¿Fue Picasso un pintor de historia?

R. No pinta episodios, pero sí alegorías. Por ejemplo, las bailarinas del 14 de julio, fecha patriótica en Francia, pero también de la revolución francesa con toda su violencia. Se ocupa también de la lucha de clases con pinturas como la de la planchadora o incluso las de las prostitutas enfermas y aisladas en el hospital

P.: A propósito de prostitutas y la relación del artista con las mujeres son muchas las feministas críticas con Picasso.

R. Yo no lo veo así. En los cuadros de las prostitutas hay una mirada compasiva. O en Las señoritas de Avignon veo una celebración de la sexualidad femenina. Cuando se opina que retrató con crueldad a Dora Maar llorando, hay dos versiones: la que dice que disfruta con el sufrimiento de ella y la de quienes opinan que la contempla conmovido. Yo creo esto último.

P. Hay quienes han criticado a Picasso por no pisar España durante la guerra.

R. Él estaba en Francia y no era un experto en política. No hacía ninguna falta. Se han dicho muchas cosas sin fundamento. Pero fíjese en lo que le ocurrió a Lorca. Si llega a venir, puede que le hubiera pasado lo mismo. Lo importante es que creó un lenguaje para la izquierda que sigue siendo universal.


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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
El ‘Guernica’ en la trituradora de Banksy

Desde que le quitaron el cristal antibalas, el cuadro de Picasso no ha vuelto a ser el mismo



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El 'Guernica' de Picasso, custodiado por un guardia civil y un cristal blindado en el Casón del Buen Retiro de Madrid en 1982. / Marisa Flórez

Aunque las vanguardias creyeran lo contrario, la ciencia avanza pero el arte no. La mejor demostración es que seguimos confundiendo valor y precio. Estos días, de hecho, hemos asistido a dos episodios artísticos protagonizados por la punta de lanza de la estética contemporánea: el dinero. Primero a cuenta de lo que Picasso le cobró a la República por pintar el Guernica. Más tarde, cuando Banksy duplicó el precio de su Niña con globo triturándolo en una subasta para certificar que, como los vaqueros, ciertos cuadros cuestan más rotos que enteros.

Hace dos décadas la influyente Rosalind Krauss publicó un libro titulado Los papeles de Picasso (Mireya Reily lo tradujo para Gedisa). Aunque su ensayo es un análisis de los collages del malagueño, Krauss parte de una premisa: por los mismos años en que el sistema monetario abandonaba el patrón oro para volverse una convención abstracta, el arte —de abstracción a abstracción— rompía el vínculo entre la representación y su referente real. La última vez que el Reina Sofía reeditó el libelo de Antonio Saura Contra el Guernica le pidió un prefacio a Félix de Azúa, que dedicó tres páginas a resumir el conflicto de interpretaciones entre expertos en el mural. Así, el toro podría simbolizar tanto a España como el fascismo, la fuerza bruta o al propio Picasso, la protección de los débiles o “la energía sexual y primaria”.

La ruptura del arte con la realidad y su vinculación con la economía ha dado grandes beneficios a las casas de subastas y grandes libros a las bibliotecas. Uno de ellos lo publicó Lawrence Weschler, editor del New Yorker, en 1999, un año después de que Krauss publicara el suyo. Se titula Boggs. La comedia del dinero (Seix Barral. Traducción de Pilar Giralt) y relata las peripecias de Stephen Boggs, cuya obra consistía en dibujar billetes de banco y, sobre todo, en conseguir que tuvieran curso legal. Cuando lo consiguió fue multado por la Hacienda estadounidense. Él, coherente, quiso pagar la multa con dinero salido de su mano. A Boggs, que murió hace unos meses, le divertía contar que la frase “Confiamos en Dios” se incorporó a los dólares precisamente cuando la moneda prescindió del respaldo del oro.

El verdadero poder de un creador moderno —sea Dios o un artista— no consiste en dar vida a su obra sino en quitársela. Pintar un cuadro es relativamente fácil —los museos rebosan—, destruirlo no está al alcance de cualquiera. Ni siquiera destruirlo a medias para recrearlo. Es lo que hizo Banksy —nombre de banco infantil— en un supremo gesto de especulación. En el prestigio de los iconos siempre han jugado un papel decisivo los ataques que recibieron. La iconoclasia es una forma de fetichismo. Desde que le quitaron el cristal antibalas, el Guernica no ha vuelto a ser el mismo. Para bien y para mal, ese día multiplicó su precio y perdió parte de su valor. Quedó convertido en un picasso.


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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Picasso y Picabia, falsos gemelos

No es que fueran amigos. De hecho, se miraban con recelo. Pero la Fundación Mapfre profundiza en la relación de los dos 'Picas', como les llamaba su marchante, en la exposición 'La pintura en cuestión'



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'Retrato de Dora Maar' (1937) de Picasso.

Quizás la clave para entender la relación entre Picasso y Picabia esté en una novela, el Aurélien de Louis Aragon. No es que Picasso y Picabia fueran amigos. De hecho, se miraban con cierto recelo. Sí que fueron vecinos en Mougins y coincidieron algunos veranos en la Costa Azul, donde sus hijos solían jugar juntos en la playa. ¿Rivales?Tampoco. Al menos, para Picasso. Y Aragon lo captó magistralmente en su novela, un cuadro literario del París de les folles anées 20, un París que no se puede describir sin Picasso (que aparece con su nombre real), pero en el que también transita un tal Zamora -aquí sí usó un pseudónimo para Picabia- que se creía «el rival de Picasso, lo que le había hecho caer en el dadaísmo, con la idea de superarle».

La casual relación de Picasso y Picabia empezó por el mismo nombre. Los dos Picas, como les llamaba el marchante Léonce Rosenberg. Y, al principio, cuando aún eran poco conocidos, la prensa de París solía confundirles por la sonoridad hispana del apellido e incluso su aspecto, llegando a presentarles como falsos gemelos. Más de una vez aparecieron vestidos iguales. Aquí entra Gertrude Stein con su ojo crítico: «Picabia y Picasso son más o menos de la misma estatura, que es bastante baja, y pesan más o menos lo mismo, que es un peso bastante honroso. Y no serían quienes son si uno fuese el otro. (...)Se ponen sin saberlo la misma corbata y esta vez llevaban exactamente el mismo par de zapatos (...): tenían la misma estatura, tenían los mismos zapatos, pero no se parecían nada, nada en absoluto». Lo escribió en su Autobiografía de todo el mundo (1937).

¿Y por qué una exposición sobre Picasso y Picabia?«En un principio parece tratarse de figuras casi antagónicas en su manera de entender el arte, pero en esta exposición se descubren muchos puntos en común en su obra, lo que nos permite conocer mejor su ambigua y singular relación», explica Aurélie Verdier, conservadora del Pompidou y comisaria de la muestra inédita Picasso/Picabia. La pintura en cuestión, que inauguró ayer la Fundación Mapfre y que se podrá ver hasta el 13 de enero. Más que los ismos del momento (Picabia empezó con un posimpresionismo elegante, coqueteó con el cubismo, se lanzó al dadaísmo, etc.), ambos artistas optaron por «asesinar la pintura para rejuvenecerla», añade Verdier.
A través de 150 obras en insólito diálogo, la exposición enfrenta a los dos artistas y, básicamente, sirve para redescubrir a Picabia. No hay sorpresa con Picasso:ahí está su trazo, claramente reconocible. Algunos juegos de espejos y paralelismos dan más fuerza a las obras, como Los enamorados de Picasso enmarcado junto a El beso y Los enamorados (después de la lluvia) de Picabia. Pero a veces el tándem de piezas resulta algo forzado. Incluso tenso. Sí, ambos trataron temáticas comunes que, en el fondo, no dejan de ser tópicos mediterráneos:el toreo y las españolas con mantilla. Y, claro, al final, Picasso lo devora todo.

¿Demasiado Picasso?

Un otoño picassiano. O un año picassiano. O quizás ya sea un siglo picassiano. Las exposiciones sobre Picasso no cesan. Grandes retrospectivas como la del Musée d'Orsay o de formato más reducido. «A veces se dice: '¡Demasiado Picasso! Basta de tantas exposiciones de Picasso...' ¡Pues no! Picasso está vivo y esta dinámica no parará», ya advertía Laurent Le Bon, director del Musée Picasso de París, en la inauguración de 'Picasso descubre París 1900-1904', en el Picasso de Barcelona. «Siempre hay nuevas luces, nuevas aproximaciones». Picasso no se acaba.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
El hallazgo anunciado de un supuesto ‘picasso’ era parte de una obra teatral

Los actores preparan una pieza sobre un falsificador y la farsa de la recuperación de la obra robada, dada por cierta por la fiscalía de Rumania, formaba parte del guion



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Imágenes del museo durante el registro de la policía tras el robo en 2012. / ATLAS

El truco publicitario del grupo teatral belga Berlín, pensado para llamar la atención sobre su nueva obra Copia auténtica, se ha convertido en una pesadilla. Centrada en la figura del falsificador holandés de obras de arte Geert Jan Jansen, especializado en maestros modernos como Dalí y Matisse, ha hecho creer al mundo entero que había sido encontrado en Rumania una obra de Picasso titulada Tête d'Arlequin ("Cabeza de Arlequín").

La noticia ha circulado por todas las redacciones porque el picasso fue sustraído en 2012 de la sala Kunsthal, de Róterdam, en un robo que sonrojó a Holanda: la seguridad del centro estaba en manos de una empresa externa y los ladrones fueron grabados entrando y saliendo del lugar, pero los guardas no llegaron a tiempo. A la vista del eco de su mentira, los responsables de la compañía han admitido los hechos y han pedido disculpas.

Los dos escritores belgas, Yves Degryse y Bart Baele, autores de la pieza teatral, querían promover un debate sobre el valor de lo auténtico en el mundo del arte. Para reforzar su obra, prepararon durante meses el supuesto hallazgo del picasso robado. Llegaron al extremo de viajar a Rumania el 31 de octubre para enterrar una simple copia del original, que sigue perdido desde el robo de 2012.

Un día después, enviaron varias cartas anónimas indicando el lugar donde se encontraba, y las instrucciones para recuperarla. Seis personas, tres rumanos y tres holandeses, recibieron las misivas. Una de ellas fue Mira Feticu, una escritora rumana afincada en Holanda, que viajó Rumanía junto con el periodista holandés Frank Westerman.

Este sábado, ambos encontraron la obra en un bosque y la entregaron luego a la fiscalía, en Bucarest. Los autores belgas han asegurado este domingo que no pretendían llegar tan lejos. "No se trataba de que nadie se desplazara allí. Las cosas han salido mal. Lo sentimos", han dicho. Westerman ha declarado a la televisión holandesa que todo le parece "una buena broma". Feticu, que se ha fotografiado en un coche con el dibujo, está "muy disgustada".

La fiscalía de la capital rumana había anunciado el hallazgo en el país de un cuadro que, a falta de comprobaciones de autenticidad, parecía ser la obra de Picasso robada en 2012 en el museo Kunsthal de Róterdam. Tête d'Arlequin fue sustraída en el trascurso de un robo que también incluyó obras de Matisse, Monet o Lucien Freud por un valor de varios millones de euros.

Aunque el líder de los delincuentes y sus cómplices ya fueron condenados en 2013, ninguna de las obras de arte robadas han sido recuperadas, y algunos expertos rumanos temían que al menos tres habían sido quemadas con la intención de destruir pruebas. De hecho, en el trascurso de la investigación se encontraron cenizas que contenían pigmentos para pintura en desuso. Los ladrones llegaron a ofrecerse a devolver los cuadros a cambio de ser juzgados en Países Bajos.

La fiscalía hizo público el hallazgo, que ahora ha resultado ser de una obra falsa, en un comunicado: "Los fiscales de la lucha contra el crimen organizado están investigando las circunstancias en que se encontró una pintura firmada por Picasso por un valor aproximado de 800.000 euros el sábado por la noche en el condado de Tulcea", si bien agregó que estaban haciendo las comprobaciones necesarias para confirmar que el cuadro era auténtico.

La fiscalía también informó de que el hallazgo se produjo después de que dos ciudadanos holandeses llegaran a la Embajada de Países Bajos en Bucarest con el cuadro; afirmaban que lo habían encontrado en el condado del sureste rumano. Todo era parte de una farsa teatral llevada demasiado lejos.

Las otras obras que se robaron en Róterdam son La Liseuse en Blanc et Jaune ("Mujer leyendo en blanco y amarillo"), de Henri Matisse; Waterloo Bridge y Charing Cross Bridge, de Claude Monet; Femme devant une fenêtre ouverte ("Mujer delante de una ventana abierta"), de Paul Gauguin; Autoportrait ("Autorretrato") de Meijer De Haan y Woman with Eyes Closed ("Mujer con los ojos cerrados") de Lucian Freud.


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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Los paisajes que dejaron huella en Picasso

La fotógrafa Cecilia Orueta recorre los lugares en España que fueron fundamentales en la obra del artista malagueño



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La fotógrafa Cecilia Orueta ha seguido las huellas de los lugares en España que fueron significativos en la vida y la obra de Picasso. Son seis espacios, entre los que sobresale, lógicamente, Barcelona. Un ejemplo es esta imagen de un velador de mármol en el restaurante Els Quatre Gats, en Barcelona, donde el artista pasó muchas jornadas con amigos artistas.


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Pila bautismal de la parroquia de Santiago, en Málaga, donde fue bautizado Picasso. El libro 'Los paisajes españoles de Picasso', editado por Nórdica, cuenta además con textos de escritores y expertos en Picasso sobre cada uno de los lugares que ha retratado Orueta.


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Olivar en Horta de San Juan (Tarragona), uno de los numerosos paisajes que influyeron en la obra de Picasso. El trabajo fotográfico de Orueta se ha desarrollado entre 2013 y 2015.


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Aula en la Escola de Arte e Superior de Deseño Pablo Picasso, en A Coruña. El texto sobre el periodo que el artista pasó en la ciudad gallega lo ha escrito Manuel Rivas.


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Picasso vivió en Madrid un año (1897-1898), pero la capital le producía mucha tristeza. Estaba solo, no tenía dinero y enfermó de escarlatina. En la imagen, copista en el Museo del Prado, uno de los sitios que visitó el pintor.


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'Dormitorio de Picasso y Fernande en la fonda Cal Tampanada', ha titulado Orueta esta fotografía, que recoge el lugar adonde se refugió el artista con una de sus amantes en el pueblo pirenaico de Gósol.


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Fachada del Instituto de Enseñanza Secundaria Vicente Espinel, antiguo Instituto Gaona, en Málaga, donde Picasso cursó sus primeros estudios. La ciudad en que nació marcó al artista.


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El barrio barcelonés del Born fue uno de los que frecuentó Picasso. El relato de su estancia en la capital catalana lo recrea el escritor Eduardo Mendoza.


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La fotografía que cierra el libro es este retrato que realizó Picasso de Josep Fondevila, dueño de la fonda Cal Tampanada, en Gósol (Lérida).


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Una sombra en la calle del Oso, en el barrio madrileño de Lavapiés, cerca de la calle de San Pedro Mártir, en la que vivió Picasso.


Cecilia Orueta
elpais.com
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
El MNAC incorpora tres obras de juventud de Picasso

El museo incluye al pintor malagueño como elemento clave de la modernidad catalana



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La obra de Mas i Fondevila de 1878, a la izquierda, y la copia que Picasso realizó entre 1895 y 1896. / Massimiliano Minocri

La ciudad de Barcelona cuenta con importantes museos monográficos dedicados a artistas de la importancia de Pablo Picasso, Joan Miró, Antoni Tàpies y, a cien kilómetros, en Figueres, Salvador Dalí. Pero estos mismos artistas no están bien representados en el resto de museos de la ciudad como el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) y el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), algo que el segundo de ellos intenta corregir. Este lunes presentó la incorporación de tres obras de Picasso al comienzo del recorrido del arte moderno, que arranca con el Modernismo y el Noucentismo; un ecosistema (del que se exhiben 1.200 obras de 260 artistas) del que Picasso formó parte hasta que se instaló en París en 1904. Las tres obras son una cesión (en principio de un año) del Museo Picasso de Barcelona y muestran, según los responsables del MNAC, con su director Pepe Serra a la cabeza, cómo el malagueño en su búsqueda de un lenguaje propio, se inspiró y copió a artistas como Arcadi Mas i Fondevila, como es evidente al ver juntas un estudio mitológico de Mas de 1878, junto a la copia que hizo Picasso durante su etapa como estudiante de la Llotja entre 1895 y 1896. De Picasso también es una Academia en la que aparece un hombre desnudo, uno de los ejercicios que todo aprendiz de artista debía superar, en la que es apreciable la destreza para captar la anatomía.

Estas dos obras de Picasso, que pintó con 14 y 15 años respectivamente, se exponen junto a una obra de Antoni Caba, director de la Llotja y profesor del genio. “Es ese momento Mas es un artista consagrado y Picasso un estudiante de Bellas Artes que se está forjando como artista; un momento en el que no solo se inspiró en el arte románico sino en artistas como Santiago Rusiñol y Ramon Casas”, siguió Eduard Vallès, conservador de arte moderno del MNAC, que no descarta seguir incorporando obras de Picasso a la colección.
 
La tercera pintura del joven malagueño es un autorretrato del artista, que desde ahora se expone en la sala donde es posible ver el rostro de muchos de los artistas que hicieron posibles las obras que se exponen en el MNAC a continuación; entre ellos Ramon Casas, Marià Fortuny, Juli González y Sorolla. “El objetivo es mostrar a Picasso, antes del mito y las vanguardias y contextualizar sus inicios eclécticos y ofrecer un relato sobre el nacimiento de la modernidad y el papel que juegan en ella artistas como Picasso”, explicó Serra.

Posguerra y segunda vanguardia

El MNAC también inauguró dos nuevas salas, al final del recorrido de la colección de arte moderno, en la que se expone “una selección de obras que se han incorporado recientemente destinadas a conformar la colección del periodo de la posguerra y segunda vanguardia, entre 1940 y 1980”, explicó Serra, que resaltó que “a la espera de la futura ampliación del museo, permite abordar la diversidad y la riqueza del arte catalán de ese periodo”. La exposición, Una vanguardia posible, recorre, a base de piezas muy escogidas, la precariedad del arte de los años cuarenta, la figuración moderada, la magia alrededor de Dau al Set y el informalismo. Entre los autores representados: Antoni Clavé, Modest Cuixart, Maria Girona, Albert Ràfols Casamada, Otho Lloyd, Francesc Català-Roca, Josep Guinovart, José Fin, Hernández Pijoan, Josep Guinovart, Joan Miró, Joan Ponç y Antoni Tàpies, entre otros, fruto de las propias obras del MNAC, donaciones, depósitos o acuerdos con otros museos e instituciones de la ciudad, como la Fundación Tàpies, la Fundación Rogent o la Fundación Palau. Habrá más sorpresas. Según Àlex Mitrani, responsable de esta primera presentación del periodo en el MNAC, “pronto se dará a conocer una cesión temporal de la Fundación Miró, puede ser una obra enorme”, explicó el especialista.


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Autorretrato que Picasso se pintó cuando tenía 15 años. Massimiliano Minocri


Las chekas de Pedro G. Romero

El artista Pedro G. Romero ha instalado, hasta el 28 de abril, en el MNAC su proyecto Habitación en torno a las llamadas Chekas psicoctécnicas de Alphonse Laurencic, centros de detención que funcionaron entre 1937 y 1939, para el Servicio de Información Militar del Ejército republicano español en espacios sagrados como templos y conventos incautados a la Iglesia católica, como los de las calles Vallmajor y Zaragoza de Barcelona y en el convento de Santa Ursula, de Valencia.
La instalación presentada en el museo (después de las salas dedicadas a la Guerra Civil) forma parte del Archivo F. X., un proyecto en el que Romero trabaja desde 1999 y que aborda la iconoclastia, la profanación y blasfema en relación a las prácticas radicales del arte y estética moderna y contemporánea. Con anterioridad esta instalación ya se había visto en  el Centro de Arte Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid y en el Centro Cultural La Nau, de Valencia.


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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Lucía Bosé defiende ante el juez que ella es la legítima propietaria de un dibujo de Picasso

El fiscal pide dos años de cárcel para la actriz por vender una obra del pintor malagueño que pertenecía a Remedios Torres, 'La Tata', al servicio de la familia Bosé durante 50 años



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El dibujo de Picasso por el que ha ido a juicio Lucía Bosé. EL PAÍS

Lo único que se puede certificar como cierto, hasta que los jueces dicten sentencia, es que Lucía Bosé vendió a través de la casa de subastas Christie’s un dibujo de Picasso dedicado a Remedios Torres, Reme, la persona que atendió la casa de la familia Dominguín Bosé durante 50 años. La obra se vendió por 198.607 euros. Luego cada una de las partes implicadas en el caso La Chumbera, Lucía Bosé como inculpada, y las sobrinas de Remedios, como demandantes, han contado versiones absolutamente diferentes ante el tribunal, en el juicio que ayer finalmente se pudo celebrar después de anteriores suspensiones.

Bosé, de 88 años, vestida de azul de los pies a la cabeza (su cabello lo lleva azulado desde hace tiempo) salvo un abrigo gris que se echó encima y con ciertos problemas de audición, se sentó ayer frente a los tres jueces del tribunal de la Audiencia de Madrid para responder al delito de apropiación indebida del que le acusa la fiscal.
 
La obra en litigio es un dibujo, que no cuadro, como se hartó de decir ayer Lucía Bosé, corrigiendo a los abogados y a todo aquel que osará decir que La Chumbera era un cuadro, durante el tiempo que pasó en el banquillo de los acusados. Lo hizo con rotundidad como queriendo ofrecer a los asistentes sus conocimientos sobre la obra pictórica del artista. Y estableciendo las evidentes diferencias entre una gran obra de Picasso y una obra menor.

¿A quién pertenece el famoso dibujo? Lo que parece claro es que Picasso lo hizo para Remedios, La Tata, nombre que Lucía Bosé utilizó en todo momento para referirse a su empleada. Dirimir sobre la propiedad de la obra es algo que se encuentra en estos momentos en poder de la justicia. El dibujo se lo regaló Picasso a Reme después de haber pasado tres meses en la casa del pintor con los hijos de la familia Dominguín para cuidarlos y preparar comidas. El torero y la actriz estuvieron de gira por Latinoamérica durante ese tiempo recorriendo las plazas de toros de varios países. El dibujo, conocido como La Chumbera, representa a una mujer con siete piernas y dos brazos poderosos de los que penden dos bacaladas: un homenaje del pintor a la mujer trabajadora.

Lucía Bosé ha contado al tribunal que “el dibujo no le gustó nada a “La Tata” cuando Picasso se lo entregó” y que “La Tata” se lo regaló a ella y por tanto siempre lo había considerado de su propiedad. Estaba colgado, entre el resto de las obras del artista malagueño, en la casa de Somosaguas, en Madrid, junto al resto de la colección de obras de la familia Dominguín-Bosé. Pero al parecer existe una nueva versión ofrecida por una comisaria de exposiciones: “La Tata regaló el dibujo de La Chumbera a Miguel Bosé, a su niño”. Y luego están las demandantes, sobrinas de Remedios, que aseguran que su tía jamás regaló el dibujo a Lucía Bosé y que este formaba parte de sus posesiones y, consecuentemente, parte de la herencia que les correspondía a ellas como herederas.
 
En 2008, Lucía Bosé sacó a subasta en Christie’s de Londres toda su colección de Picasso, incluida La Chumbera, obra que alcanzó un precio cercano a los 200.000 euros. Al parecer esto ocurrió en un momento complicado económicamente para la actriz, en el que necesitaba dinero en efectivo para hacer frente a los gastos del Museo de Los Ángeles que ella misma había fundado ocho años antes en una vieja fábrica de harinas de la localidad segoviana de Turégano. El museo cerró sus puertas en 2007.

Las herederas antes de consultar con un abogado habían solicitado de “buena fe” el famoso dibujo a la familia Bosé en dos ocasiones pero esta no respondió en ninguna a sus peticiones, según manifestaron ayer. Ante las insistentes negativas de la devolución del dibujo optaron por interponer una demanda en 2014.

El caso es que Lucía Bosé nunca creyó necesario informar a las herederas de La Tata, dos sobrinas, que ahora han pedido a la justicia que dirima sobre este litigio. Estas reclaman ante los tribunales tres años de prisión para Lucía Bosé, el valor obtenido por la venta del cuadro, una multa y las costas alegando que en ningún momento su tía Remedios regaló el dibujo a la familia Dominguín. Ambas hermanas se han ratificado ante los magistrados como herederas de la tía.

La fiscal se ratificó en sus conclusiones pidiendo dos años de cárcel para Lucía Bosé por apropiación indebida, y la restitución de los casi 200.000 euros de la venta del dibujo a las legítimas destinatarias en concepto de responsabilidad civil.

La presidenta del tribunal preguntó a la procesada si tenía algo que decir antes de dar el juicio por finalizado y no tuvo reparos en decir: “No se han dicho más que mentiras. Yo no soy una ladrona para quedarme una cosa que no es mía. Si el torero me hubiese regalado una esmeralda ¿tenía que haberle hecho poner por escrito que era de mi propiedad? A mí me lo dieron y por eso lo vendí. ¿A estos años voy a ir yo a la cárcel?”


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Lucia Bose a su llegada a la Audiencia Provincial de Madrid, este jueves. / Sergio R Moreno - GTRES



La voz quebrada de Miguel Bosé

El cantante Miguel Bosé , afincado en México, compareció a través de una pantalla en el juicio que se celebró ayer en la Audiencia Provincial de Madrid a las 16.00. Intervino durante escasos minutos y pronunció pocas palabras pero con un tono de voz ronca que llamaba la atención. El cantante, después de saludar al tribunal, se acogió a su derecho a no declarar para no perjudicar a su madre en el proceso que se ha celebrado contra ella por la supuesta apropiación indebida de una obra de Picasso. Tras su negativa a declarar se cortó la conexión.


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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Una monumental mirada al exilio a través de los ojos de Picasso

Una exposición en el museo Les Abattoirs de Toulouse cuenta la historia de los perdedores de la Guerra Civil y coloca al genio en su contexto político



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La dépouille du Minotaure en costume d'Arlequin (1936), de Picasso. En vídeo, la exposición y declaraciones del comisaqrio. J. M. MONTHIER / HEREDEROS DE PICASSO / VÍDEO: EPV-EFE

Arte para entender la Historia e Historia para comprender el arte. Y Picasso, en el centro, para explicarlo todo. Así podría describirse, si hubiera que embutirla en un tuit, la monumental exposición Picasso y el exilio. Una historia del arte español de la resistencia, que se inaugura este jueves en el museo Les Abattoirs de Toulouse. La muestra relata uno de los peores desgarros de la historia de España —la retirada de los perdedores de la Guerra Civil, de la que se conmemora este año el 80 aniversario, y su posterior exilio— a través de Picasso. Pero también ofrece una perspectiva distinta de la obra inagotable del artista, contextualizándola en aquel tiempo de resistencia y compromiso político.

Lo hace por medio una treintena de obras del propio Picasso (pinturas, dibujos, grabados, esculturas y libros) y varias decenas más de artistas españoles del exilio que estuvieron relacionados con él: Óscar Domínguez, Remedios Varo, Julio González Joan Miró... También hay un enorme número de fotografías —algunas espectaculares y muy poco conocidas— y documentos, como la correspondencia con su familia durante la guerra o algunas cartas inéditas que intercambió con Paul Éluard y Antoni Clavé.

La muestra recorre un tiempo que va desde la guerra en España —con el Guernica y el inicio de su gira mundial de captación de fondos para la República—; la derrota y los terribles de campos de refugiados —se pueden ver cartas de pintores a los que Picasso ayudó a salir de allí y obras hechas por los prisioneros— en medio de la Segunda Guerra Mundial; y el desarraigo posterior de toda una generación; hasta el regreso de la democracia a España y, con ella, del Guernica. Con el patrocinio del Museo Picasso de París y el apoyo de Acción Cultural Española, hay piezas del fondo de Les Abattoirs y las procedentes, entre otros, del Reina Sofía de Madrid, los museos Picasso de París y Barcelona o la Tate Modern de Londres.

Todo arranca con una obra gigantesca de Picasso, literalmente, pues La dépouille du Minotaure en costume d’Arlequin es un telón de teatro de casi nueve metros de alto por 13,25 de ancho, alrededor del cual se reconstruyó hace 19 años el antiguo matadero de Toulouse para convertirlo en el Les Abattoirs y que ahora es el punto de partida y motor de la exposición que se podrá ver hasta el 25 de agosto (la entrada estándar cuesta 8 euros).

El telón El telón es una delicadísima obra que no se expone de manera constante (tras estos seis meses, se esconderá en la especie de caja gigante donde reposa sobre una cama acolchada inclinada para descansar al menos durante un año) y que fue confeccionado por Picasso a petición del Frente Popular francés para la representación de una obra de Romain Rolland en la festividad del 14 de Julio de 1936, solo cuatro días antes del golpe militar en España. La obra fue donada por el propio artista tras una muestra celebrada en Toulouse en 1965 sobre Picasso y el teatro, “la primera exposición temática sobre él”, asegura Valentín Rodríguez, director de colecciones de Les Abattoirs y comisario de la exposición junto a Annabelle Ténèze.
 
El nombre del comisario —francés descendiente de andaluces emigrados en los años sesenta— da cuenta de la oportunidad de hablar del exilio español en una ciudad (Toulouse) y una región (Occitania) con formidables raíces españolas, que recibió a buena parte de los más de 400.000 españoles que dejaron su país en la retirada —las autoridades regionales occitanas impulsan todo el año actos de conmemoración— y donde llegó a haber ocho campos de refugiados o, como prefiere Rodríguez, de concentración.

Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 1881- Mougins, 1973) quizá no encaja en la etiqueta de artista del exilio (llevaba décadas viviendo en Francia cuando estalló la guerra) y, salvo algunas excepciones, la política no se solía colar nítidamente en su obra. Pero Rodríguez destaca que, tras la Guerra Civil, se convirtió en un artista sin patria, que mostró “una oposición muy clara al franquismo” y se autodefinió como “exiliado” en 1944, cuando anunció su adhesión al Partido Comunista.

Así, aparte de los reflejos más puros de los tiempos de resistencia —con la Exposición de 1937, los dibujos de Sueño y mentira de Franco, y el Guernica—, la muestra ofrece desde esa óptica las posteriores obras de mayor calado antibelicista —como La paloma de la paz— y otras más sutiles como Gato comiendo pájaro, que lleva grabada en la parte superior la fecha de 22 de mayo de 1939, el día que la Alemania nazi y la Italia fascista firmaron la alianza conocida como el Pacto de Acero. También hace una lectura vinculada al desarraigo y la nostalgia de trabajos que hizo más tarde en torno a los clásicos del Prado (como su revisión de Las meninas en 1957), a la tauromaquia y las figuras de Carmen, el Quijote o la Celestina.


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Campo de concentración de Rivesaltes, en 1942. FRIEDEL BOHNY-REITER



Y activismo actual

La exposición de Toulouse se completa con la submuestra Dulces sueños, una mirada al exilio, el desarraigo y la combatividad política (así, muy en general) con piezas de 13 artistas españoles actuales, como Eugenio Merino (con su Franco en la nevera), Dora García o Carlos Aires, con su hipnótico vídeo que da nombre esta parte de la muestra y en el que dos policías nacionales bailan un tango en el Museo Cerralbo de Madrid al ritmo de una versión de Sweet Dreams de Eurythmics.

Mientras una parte se expone en salas independientes, otras dialogan con los trabajos de la muestra principal, como el vídeo de Daniel García Andújar CCTV Guernica, colocado junto al bastidor original del mítico lienzo, o la flamenca de Pilar Albarracín Visceras por Tanguillos junto a Le matador.

Para esta parte de la muestra, en la que se concreta la aportación financiera del organismo público Acción Cultural Española, los comisarios franceses han consultado al director del Centro de Arte Dos de Mayo, Manuel Segade, y a la crítica de arte Marta Gili.


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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
La extrema derecha contra Picasso

Un libro reconstruye los ataques en 1971 a librerías y galerías de Madrid y Barcelona que celebraban el 90 cumpleaños del pintor



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Fachada de la librería Antonio Machado de Madrid, tras el atentado del 29 de octubre de 1971. Agencia EFE

A finales de 1971 una docena de galerías y librerías que exponían obras y retratos de Pablo Picasso como homenaje a su 90º cumpleaños fueron atacadas. Madrid y Barcelona sufrieron una serie de acciones planificadas por la ultraderecha contra la visibilidad del pintor: actos de pequeña intensidad como rotura de cristales y lanzamiento de botes de pintura roja en las librerías Antonio Machado, Visor y Cultart, en Madrid; hasta la destrucción completa de los grabados de la Suite Vollard expuestos en la galería Theo, también de esta ciudad, o el lanzamiento de cócteles molotov que arrasaron la galería Taller de Picasso y la librería Cinc d’Oros, las dos en Barcelona. El libro Picasso en el punto de mira (Memoria Artium), escrito por la investigadora Nadia Hernández, recupera la memoria de estos acontecimientos y los analiza en el contexto de la ola de violencia cultural que se vivió en varias ciudades españolas desde entonces. “Los ataques comenzaron en octubre y noviembre de 1971 contra la figura de Picasso. Luego, cambiaron el foco y los objetivos, hasta 1975; fueron librerías y editoriales en una ola anticultural que afectó a más de un centenar de establecimientos”, destaca esta historiadora del arte especializada en coleccionismo.


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La librería Cinc d'Oros de Barcelona, destruida el 25 de noviembre de 1971. Pérez de Rozas

Desde que abrazó al Partido Comunista en 1944, Picasso fue visto por el régimen como un agente de propaganda del comunismo internacional y su obra más célebre, el Guernica, la imagen de la lucha contra el franquismo, ganándose el rechazo de las autoridades. “A partir de los cincuenta se comienza a reivindicar al artista, con la idea de proyectar una imagen de apertura al exterior, pero no al hombre y sus ideas”, agrega Hernández. Algo que se prolongó hasta los setenta, momento en el que “la cuestión se radicalizó debido a acontecimientos políticos que acabaron activando la violencia contra Picasso”, explica la historiadora, que ha consultado para su libro la prensa oficial y la clandestina; documentación inédita como el archivo personal de Josep Maria de Porcioles, alcalde de Barcelona de 1957 a 1973, depositada en el Arxiu Nacional de Catalunya, y entrevistado a personajes tan dispares como el ultraderechista Blas Piñar y la hija del pintor Maya Picasso.

El libro repasa la creación del Museo Picasso de Barcelona, inaugurado en 1963, una operación compleja en la que la ciudad acabó siendo un vínculo entre el régimen y el pintor. "En la documentación de Porcioles aparece como hizo de intermediario entre Picasso y el ministerio de Fraga Iribarne, y cómo consiguió inaugurar el museo y se esforzó por ampliarlo y conseguir más donaciones del artista". Como la de 1970 de más de 900 obras de juventud, entre ellas la serie completa de Las Meninas, "algo que aumentó su popularidad y su visibilidad".


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Viñeta de Tisner publicada en 'Tele/eXpres' el 23 de noviembre de 1971.

 “En su 90º cumpleaños se puso en evidencia lo insólito de que se le homenajeaba en toda Europa y en España era como si no existiera. Por eso, el Gobierno español, con Manuel Fraga Iribarne a la cabeza, elaboró una estrategia de recuperación para dar una imagen positiva fuera”, según la experta. Pero la extrema derecha reaccionó, sobre todo por la acción de Blas Piñar —creador en 1966 de Fuerza Nueva Editorial S.A. y en 1976 del partido radical Fuerza Nueva—, que no soportaba a Picasso desde que cayó en sus manos una edición alemana de Sueño y mentira de Franco, las pequeñas imágenes que Picasso creó en 1937 para acompañar a su Guernica en el pabellón español de París. En una de sus 18 viñetas puede verse al dictador con un pene enorme copulando con una cerda. “Los ataques parten de un error. Cuando Piñar se entera de que se exponen los grabados de la Suite Vollard en la galería Theo, cree que son los mismos dibujos de Sueño y mentira de Franco. He escuchado todos sus discursos y casi siempre ataca a Picasso. Y cada vez se sucede un ataque a una librería o galería que lo homenajean”, defiende Hernández. En Theo destruyeron las 24 obras que se exponían. Entraron, amordazaron a la secretaria y a un estudiante que había en la sala, rompieron los cristales y arrojaron ácido y pintura. Piñar fue acusado de ser el instigador.
 

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Tapete creado por Alberti para la exposición de 1972.

El ultraderechista mantuvo el error toda su vida. “En sus memorias, escritas 40 años después, dedica un capítulo a hablar del tema y dice, otra vez, que las obras expuestas son las de las viñetas y justifica sus acciones diciendo que eran copias”.
 

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La obra que firmó Calder para la exposición de 1972.

En Barcelona, el 21 de noviembre varios cócteles molotov destruyen la sala Taller de Picasso, a los dos días la librería Cinc d’Oros es también destruida. El Museo Picasso y la sala Gaspar se salvaron después de que los responsables de Theo los avisaran desde Madrid. “El Ayuntamiento reforzó la vigilancia apostando a la Guardia Civil en la puerta”, explica Hernández, que recuerda que Joan Ainaud de Lasarte, responsable de los museos de la ciudad, pidió “que cada visitante sea un vigilante”. Para Hernández no hay duda de la conexión de todos estos actos violentos: “En octubre de 1971 hubo un encuentro de los diferentes grupos que participaron en ellos en una masía de Olot (Girona), donde fueron entrenados por miembros de la ultraderecha italiana”.
 

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El tapete firmado por Tharrats para la expo de 1972.

El origen de esta investigación está en una colección de casi un centenar de obras creadas sobre unos tapetes de algodón. “En 1972, los dueños de Taller de Picasso enviaron, después del atentado, casi un centenar de sobres con estas piezas de tela a artistas y creadores para que hicieran una dedicatoria de desagravio a Picasso para una exposición en Vallauris, donde el pintor vivió”. Y todo el mundo respondió enviando auténticas obras de arte en estos lienzos de 40 por 60, con puntilla de 5 centímetros hecha a mano.

“Devolvieron por correo los tapetes doblados saltándose la censura del momento. El conjunto es un corte transversal del panorama pictórico de 1971”. Entre los artistas, Alexander Calder, Wilfredo Lam, Benjamín Palencia, Antoni Clavé, Josep Maria Subirachs, Manolo Millares, Joan-Josep Tharrats, Antoni Tàpies, Modest Cuixart, Equipo Crónica, Joan Miró, Arranz-Bravo, Joan Pon, Juan Genovés. Pero también Pau Casals, Camilo José Cela, Fernando Fernán Gómez y Rafael Alberti, que pintó seis; entre ellos, Una paloma para Picasso, que  su amigo malagueño no llegó a ver nunca porque falleció en 1973. “Era un momento de efervescencia, menos mercantilista y más solidario. Ahora sería diferente”, remacha la autora.


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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Localizado en Ámsterdam un cuadro de Picasso robado hace 20 años

‘Busto de mujer’, sustraído en 1999 del yate de un jeque saudí, Abdul Mohsen Abdulmalik, tenía un valor de 4 millones de euros cuando desapareció y ahora podría alcanzar los 25 en una subasta



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El investigador de arte holandés Arthur Brand, junto al lienzo 'Busto de Mujer', de Pablo Picasso. STRINGER AFP

El cuadro Busto de mujer, un retrato pintado por Picasso en 1938 un año después de Guernica, y robado en Francia en 1999 en el yate de un jeque árabe, ha sido devuelto en Ámsterdam. La obra presenta a Dora Maar, la artista francesa amante del pintor, y está valorada en 25 millones de euros. En 2015, Arthur Brand, el detective especializado en recuperar obras de arte más conocido de Holanda, supo que estaba “en algún lugar del país", después de haber circulado como moneda de pago en los bajos fondos desde 2002. Este martes la ha presentado una vez confirmada su autenticidad.
 
El hallazgo ha sido corroborado por Dick Ellis, un antiguo investigador de Scotland Yard, representante de la compañía de seguros que actúa en nombre del propietario de la obra, el jeque saudí Abdul Mohsen Abdulmalik. Este lo compró en 1980 en Nueva York, en la Galería Pace, y el robo posterior rozó el guion de cine.

El 11 de marzo de 1999, su yate, Coral Island (Isla de Coral) estaba fondeado en el puerto de Antibes, al sur de Francia, listo para navegar a Barcelona y pasar allí una revisión. Bien envueltos y apilados en un lugar recogido del barco, había además otro picasso y un matisse. Los pintores estaban redecorando el interior, y el día de autos, las cámaras de seguridad estaban desconectadas. Los ladrones sacaron el retrato sin problemas, y el dueño solo pudo ofrecer después una recompensa de 400.000 euros. A partir de entonces no volvió a saberse nada del lienzo, y ni el detective del jeque, ni la policía gala pudieron dar con los ladrones.

“Picasso es el artista más importante del siglo XX y también uno de los más falsificados, así que cada cierto tiempo aparecen cuadros suyos que son meras copias. En este caso, las primeras noticias me llegaron en 2015. Picasso pintó este retrato para él mismo y no lo firmó. Estaba en su casa y nunca fue expuesto, de modo que yo solo tenía una foto a mano. En 2016 me llamaron otra vez diciendo que un picasso que estuvo en un buque circulaba por los bajos fondos. En 2017, pude hablar con un hombre de negocios holandés ajeno al robo. Él lo recibió de un cliente 'en una operación algo especial', pero ignoraba su pasado en manos de mafiosos. Cuando los ladrones de arte ven que no pueden venderlo en el mercado abierto, lo usan como pago en especie”, dice Brand, en conversación telefónica. Para cuando el empresario, “que se puso pálido como un muerto al mencionar la tela”, habló con el detective, el lienzo llevaba tiempo fuera de su casa. Hubo de pasar aún otro año hasta que se produjo el contacto definitivo. “Había hecho averiguaciones por mi cuenta, y en 2018 me dicen que saben que busco este picasso. Lo importante es retornar las obras, por eso siempre advierto a la policía. Al final, me lo trajeron a casa envuelto en bolsas de basura”. Las abrió y era el cuadro auténtico.

Brand subraya que los falsificadores, por buenos que sean, no deben de haber visto el marco por detrás. Al darle la vuelta a Busto de mujer en su domicilio, comprobó que tenía pegada una etiqueta de la Galería Pace. La sala lo compró en su día a los herederos del artista, sin intermediarios. “El jeque saudí lo adquirió allí mismo a principios de los ochenta en una venta privada. Tras el robo, la compañía aseguradora le pagó 4 millones de euros. Ahora debe ofrecérselo de nuevo, por el mismo precio. Él verá lo que hace, pero en el mercado ya vale 25 millones de euros, según los expertos”, apunta el detective.

Brand, que ha recuperado relieves visigodos de Burgos y cuadros de Dalí y Tamara de Lempicka, además de los caballos de Thorak, apodados los caballos de Hitler, entre otras cosas, cumple siempre su palabra. “Nunca hago nada ilegal, pero tampoco revelo la identidad del que devuelve una pieza de arte robada. Por otra parte, los últimos de la cadena no suelen ser los ladrones mismos, sino coleccionistas que ignoraban su origen, y no quieren meterse en líos legales”. Lo que sí hace el detective es disfrutar del arte recuperado “en mi casa y durante un día”. Una tradición.


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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Cuando Picasso le 'hizo la cobra' a Franco: historia de un amor no correspondido

Un ensayo de la investigadora Nadia Hernández repasa los atentados contra la figura del pintor en 1971 y su compleja relación con el régimen franquista.



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"Picasso, marxista, militante del Partido Comunista español, antipatriota proxeneta, homosexual, pornógrafo e hijo ilegítimo (...) si es necesario otro 18 de julio para salvar a España estamos dispuestos a ello con todas sus consecuencias, luchando contra los enemigos del interior y exterior, y muy principalmente contra los traidores que al igual que las prostitutas coquetean con el enemigo para poder salvar la carroña y ponzoña en que se han metido". Con esas proclamas reaccionarias justificó el grupo ultraderechista de los Guerrilleros de Cristo Rey una serie de atentados violentos y de corte ideológico desencadenados en Madrid el 28 de octubre de 1971 contra la figura del pintor malagueño, que tres días antes había celebrado su 90 aniversario.

Mientras el Gobierno francés celebró a Pablo Picasso con un homenaje nacional solo a la altura de Víctor Hugo, cediendo la Grande Galerie del Louvre por primera vez en su historia a una exposición dedicada a un pintor vivo, el régimen franquista optó por unas actividades mucho más comedidas: reconocer al artista exiliado en el país galo como "español universal", nombrarle académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, expedir un sello oficial con su efigie y convocar un certamen de arte juvenil en su nombre. El legado del autor del Guernica, símbolo contra la barbarie y el terror de la guerra, afiliado al Partido Comunista desde 1944, resultaba todavía incómodo y difícil de encajar para la España de Franco.

Pero lo que realmente irritaba en las esferas franquistas era Sueño y mentira, unos grabados con los que Picasso caricaturizó de forma descarnada al dictador —montando un cerdo, por ejemplo—. "A partir de principios de 1950 la situación empieza a cambiar porque hay un gobierno con unas cuantas personas inteligentes que comprenden que no se puede obviar el éxito internacional de Picasso e inician este proceso de separación de la persona y del artista", explica la historiadora del arte Nadia Hernández Henche, autora de Picasso en el punto de mira (Memoria Artium), una obra en la que repasa el boicot violento de la extrema derecha contra el pintor y otros atentados a la cultura durante el tardofranquismo.


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Fachada de la librería Antonio Machado tras el atentado de 1971. Agencia Efe

¿Hubo entonces un intento de apropiarse del pintor malagueño? "Totalmente. Pretendieron apropiarse de la idea del artista para dar una mejor imagen de España en el exterior. Era un poco absurda la situación: en los años 60, Picasso ya estaba reconocido como el mejor artista occidental pero en España apenas se le conocía", señala Hernández. "Es una relación muy compleja basada en anhelos e incomprensión". Una suerte de amor no correspondido porque el pintor, fallecido en 1973, se mantuvo férreo en su promesa de no regresar a España hasta que Franco estuviese bajo tierra. "Pero nunca dijo que no volvería su obra", matiza la investigadora. Y es que como decía su colega Dalí: "Picasso es comunista. Yo tampoco".

Si el programa oficial para celebrar los 90 años de Picasso puede considerarse "endeble", el mundo artístico y cultural se movilizó para brindarle un homenaje acorde a su relevancia: conferencias, exposiciones en galerías de arte, novedades editoriales... todo ello controlado y vigilado al milímetro por la Dirección General de Seguridad, sobre todo los eventos que se desarrollaron en el ámbito universitario. En la Facultad de Ciencias de Madrid, una charla suspendida por orden gubernamental sobre el artista desencadenó una marcha estudiantil hacia la Moncloa bajo la consigna de "¡Picasso!, ¡libertad!", saldada con la detención del crítico de arte José María Galván por incitación al desorden público.

Barcelona, que había inaugurado el año anterior un museo monográfico a Picasso —y que se había convertido en referencia cultural internacional, gracias también a las imágenes que Fraga envió a las agencias americanas para dar una imagen de normalidad y propagandística de España— se encontró en 1971 con la oportunidad de agradecer al pintor todas sus contribuciones en forma de obras. El Ayuntamiento, dirigido por el tenaz y picassiano José María de Porcioles, personaje destacado para poner en valor su arte, descubrió una placa conmemorativa en el edificio donde Picasso había tenido su primer taller e inauguró una nueva exposición. Pero fue de nuevo el mundo artístico barcelonés el que llevó la delantera en cuanto al número y el compromiso de las actividades.


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'Sueño y mentira de Franoc'. Museo Reina Sofía


La respuesta ante los atentados

Tres días después del aniversario, coincidiendo con la efeméride de la fundación de la Falange, se desató la secuencia de ataques contra Picasso. Primero fue en Madrid: las librerías Antonio Machado, Visor y Cultart amanecieron vandalizadas, con los cristales de los escaparates hechos pedazos y grandes cantidades de tinta roja vertida sobre las estanterías y los mostradores. Unos días más tarde, los mismos comandos antimarxistas irrumpieron en la Galería Theo y arrojaron ácido sobre los grabados de la celebrada Suite Vollard de Picasso, los acuchillaron y rompieron los marcos a mazazos. El gran homenaje picassiano en la capital quedó arrasado por motivos ideológicos.
 
Ante las noticias que llegaban desde Madrid, el Museo Picasso de Barcelona reforzó las medidas de seguridad. Era el principal objetivo de los grupos radicales que, incapaces de asaltar la pinacoteca, se centraron en objetivos menos ambiciosos: en la noche del 21 al 22 de noviembre, cuatro botellas rellenas de líquido inflamable arrojadas a la galería de arte Taller de Picasso provocaron un incendio que arrasó el local y los cuadros allí expuestos. Dos días más tarde, los vándalos ultras lanzaron cócteles molotov contra la librería Cinc d'Oros. Todo el material expuesto en el escaparate y relacionado con el pintor quedó carbonizado.


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La librería Cinc d'Oros tras el atentado anti-Picasso. Archivo Fotográfico de Barcelona

¿Y cuál fue la respuesta del régimen franquista ante estos atentados? "Hay voces en contra y algunas críticas, pero se registra una indiferencia y una apatía general. Otros como Blas Piñar, del sector del búnker del franquismo, casi los aplauden", apunta Nadia Hernández. En su obra, Picasso en el punto de mira, citando a Joan Fuster, escribe que "no era necesario llegar a la violencia para expresar una actitud fóbica contra Picasso: esta quedaba también patente en el silencio". Estos ataques serían el prólogo de un movimiento contracultural agresivo que se prolongaría hasta 1976, ya en democracia.

Al pintor, desde su exilio, le llegaban todas estas noticias. ¿Cómo fue su reacción? "Sabemos por Rafael Aberti y por algún amigo que le quitaba hierro a su obra", confiesa la historiadora del arte. "Él dijo en una ocasión sobre los atentados: 'Eso no es una noticia, sería noticia si quemaran el Prado'. Pero en realidad sí estaba pendiente de lo que ocurría en España y reaccionaba a su manera, como por ejemplo no recibiendo a una delegación española. Era una persona muy astuta y distinguía muy bien el esfuerzo que hizo Barcelona por conservar su obra". Picasso, tan odiado y tan anhelado.


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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Dora Maar se proyecta más allá de la sombra de Picasso

Una retrospectiva en el Centro Pompidou restituye a la fotógrafa y pintora como una figura central del arte en los años treinta



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Copia realizada por Franck Raux de una fotografía de Brassaï que retrata a Dora Maar en su estudio, en 1944.
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Cargó, durante tiempo, con la etiqueta de "la musa de Picasso" o, en una variación un poco más favorable para ella, "la fotógrafa de los surrealistas". Como si Henriette Théodora Markovitch (1907-1997), más conocida como Dora Maar, no hubiese podido figurar, como merecía, en el canon del arte del siglo XX. Como si estuviese condenada a no ser más que un apéndice de otros.

Una retrospectiva del Centro Pompidou de París, titulada Dora Maar, reúne más de 400 piezas que podrán verse del 5 de junio al 29 de julio. La muestra la restituye como una figura central en el arte de su época: una precursora de la fotografía de moda y documental, y una pintora de segundo rango pero notable que, sin embargo, pasó buena parte de su existencia bajo la sombra del autor del Guernica.

Cuando la crítica de arte Victoria Combalía —una de las responsables, a partir de los años noventa, de la restitución de Dora Maar en su justo lugar— decidió aproximarse a aquella anciana que había sido amante de Pablo Ruiz Picasso y amiga de los surrealistas, ya la avisaron. Dora Maar vivía aislada, no hablaba con casi nadie, rehuía el mundo exterior y sobre todo no quería hablar de Picasso. Combalía le escribió una carta y unos días después, a una hora convenida, la llamó por teléfono. Era 1994. Dora Maar descolgó. ¿La clave para romper el cerco? "Madame Maar, no quiero hablar de Picasso, quiero hablar de usted", le dijo. Y funcionó.
 

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Retrato de Picasso, pintado por Dora Maar en 1936.

Las conversaciones que mantuvieron Combalía y Maar —cuatro en total, de una hora y media cada una, todas por teléfono— le sirvieron a Combalía, colaboradora de EL PAÍS, como base para escribir la biografía Dora Maar. La mujer invisible (Circe, 2013), que la editorial Éditions Invenit acaba de publicar en francés. El libro explora, entre otros aspectos, la tormentosa relación de Maar con Picasso, que se prolongó de 1936 a 1946 y la marcó para siempre. "Él la abandonó. Ella fue sometida a electroshocks. La trató el doctor Lacan", explica Combalía, quien finalmente, con delicadeza, logró que Maar le hablara de Picasso ("Era muy hombre y celoso de sus derechos", le dijo). Quizá nunca acabó de recuperarse. En todo caso, su reputación siempre estuvo asociada a Picasso, cuando no tapada por él. Fue una gran historia de amor entre dos artistas en la cúspide de su creatividad, pero también, durante el resto de la vida de ella, una losa tanto personal como artística.

La exposición del Pompidou hace visible el corte que Picasso supuso en su carrera. Hasta ese momento, Dora Maar era fundamentalmente una fotógrafa. Primero, de moda, en revistas ilustradas, y también de publicidad. Los retratos de la modelo Assia o de Nusch Éluard y los anuncios de champú o de cremas faciales difuminan la frontera entre la fotografía funcional y la artística, y conectan con los experimentos surrealistas. Los reportajes en los barrios pobres de Barcelona, Londres o París se enmarcan en la mejor fotografía documental de los años treinta, la de los Cartier-Bresson o Brassaï, y resaltan su compromiso político. La incursión en el surrealismo —los retratos de los poetas Éluard, Prévert, Breton, Cocteau; los collages y fotomontajes o el inquietante Portrait d'Ubu— cierran esta etapa, la más fecunda y perdurable, anterior a su unión con Picasso.
 

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Retrato de Picasso, 1935-1936. DORA MAAR

Como muchos fotógrafos de entonces, Dora Maar consideraba la fotografía como un arte inferior a la pintura. Su encuentro con Picasso, cuando ella era una fotógrafa reconocida y él ya estaba considerado el mayor pintor del siglo, la llevó a dejar de lado la cámara. Fotografió el Guernica durante su creación, pero pronto dio prioridad a los pinceles, su primera vocación, a la que en realidad dedicaría la mayor parte de su vida: cinco décadas.

Ella retrató a Picasso y Picasso a ella: el más célebre de los cuadros en los que el malagueño la retrata es La mujer que llora. La relación acabó mal. Hay en el Pompidou un retrato de Dora Maar realizado en 1946 por Brassaï, con el porte severo, sola y rodeada de cuadros en su estudio, que refleja toda la melancolía del momento.

"Si ella hubiese continuado con la fotografía, habría sido como Cartier-Bresson. Un crítico de la época la ponía al lado de Heartfield y Man Ray", dice Victoria Combalía, quien en 1995 organizó la primera retrospectiva de Dora Maar, en Valencia. "Lo que ella tiene es una mirada muy personal, un misterio, a veces un poco de humor negro, y, respecto a los pobres y los desheredados, una piedad laica". ¿La destruyó Picasso? "No, tampoco. Destruir sería demasiado. El abandono traumático la destruyó bastante psicológicamente. Pero ella era muy fuerte. Superó el trauma con la pintura, la religión y el psicoanálisis con Lacan". Al morir, a los 90 años, no dejó herederos conocidos. Se encontraron familiares lejanos en Francia y en Croacia. Su obra se dispersó.

Dora Maar decía: "Después de Picasso, solo hay Dios", pero ella fue mucho más que "la musa de Picasso", una etiqueta tan reductora que oscurece una figura que había brillado con luz propia antes de conocer al genio de Málaga. La incógnita es qué habría sido si Picasso no se hubiese cruzado en su camino, qué habría hecho, qué lugar habría ocupado en la historia del arte. La exposición del Pompidou permite imaginarlo.



Más allá de Picasso: Dora Maar


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Un nuevo libro reivindica el lugar de Dora Maar en la historia de la fotografía, cuya lectura quedó mediatizada por su figura como musa de Picasso
Más info y fotos de Dora Maar


elpais.com
 




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