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MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros
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Mensaje Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros 
 
El Prado se pone (más) flamenco

La pinacoteca habilita ocho espacios en el edificio Villanueva para reordenar sus fondos de pintura de las Escuelas del Norte del siglo XVII



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La nueva vitrina que alberga el Tesoro del Delfín. Ver vídeo

La nueva estrella del Prado es una vitrina curva de 40 metros a prueba de agresiones, terremotos y reflejos indeseados. Sirve para mostrar en unas condiciones ciertamente mejoradas el Tesoro del Delfín, conjunto de piezas de arte suntuario que heredó Felipe V de su padre Luis, Gran Delfín de Francia, personaje atropellado por la historia e hijo, a su vez, de Luis XIV.

El exquisito tesoro de 169 “vasos ricos” —copas, pomos, braserillos, tazas y otras virguerías talladas en cristal de roca y piedras duras— ingresó en el Prado en 1839 y ahora se muda de un extremo a otro del edificio Villanueva, al espacio conocido como Toro Norte, por su forma de rotonda y por su ubicación en uno de los dos extremos del plano. La intervención de casi tres años, el doble de lo previsto inicialmente, ha costado unos 2,5 millones de euros.

Para acceder al Tesoro del Delfín se han habilitado dos ascensores, con las complicaciones que algo así tiene en un edificio considerado Bien de Interés Cultural. Los elevadores permiten también el acceso a las nuevas salas de pintura flamenca y holandesa del siglo XVII, ocho en total, que han supuesto un coste de 750.000 euros e implican una ampliación del 10% del número de los espacios expositivos del museo (de 80 a 88 salas). En tiempos albergaron arte francés del XVIII, aunque llevaban años destinadas a usos tan poco pictóricos como servir de vestuario a los trabajadores de la institución.


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Rubens. Atalanta y Meleagro cazando el jabalí de Calidón. 1635 - 1640. Óleo sobre lienzo, 162 x 264 cm. Museo Nacional del Prado.


Rubens, Brueghel y Peeters

Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte, desgranó ayer los porqués de las piezas escogidas para las siete salas a su cargo. Se trata de una mezcla de obras que no estaban expuestas y otras que, sobre el fondo verde oscuro de las paredes, resultarán familiares a la hinchada del Prado. Están las mitologías que, a partir de Ovidio, pintó Rubens hacia el final de su vida para adornar el pabellón de caza de la Torre de la Parada, en el Pardo, por encargo de Felipe IV, la célebre pared abarrotada de pinturas de David Teniers, la “pincelada caligráfica” rayana en la manía de Jan Brueghel o los bodegones de la artista Clara Peeters, a la que el año pasado se hizo justicia con una exposición monográfica.

La octava sala, pintada de azul oscuro para señalar que el visitante entra en el terreno de las siete provincias del Norte, independientes de la Corona española desde 1579, es cosa de Teresa Posada, conservadora de la “pequeña, pero importante” colección de arte holandés de la pinacoteca. Ahí destaca por encima del resto el lienzo de Rembrandt Judit en el banquete de Holofernes, que ayer seguía como siempre, mirando hacia otro lado como si la cosa no fuese con ella.

El nuevo destino de esas obras, 121 en total (unas 70 sin exponer hasta ayer), ha obligado a replantear las salas en las que estaban colocadas, algunas tan destacadas como la Galería Central, que ha visto desaparecer rubens tan emblemáticos como El nacimiento de la Vía Láctea o Saturno devorando a un hijo. El hueco dejado por el pintor flamenco se ha completado como en un rompecabezas, con otras de sus piezas procedentes de la sala 16B: El Jardín del amor, Atalanta y Meleagro cazando el jabalí de Calidón, Ninfas y Sátiros, Diana y sus ninfas sorprendidas por sátiros y Acto de devoción de Rodolfo de Habsburgo.

La palabra la tomaron los conservadores (Leticia Azcue por la parte del Tesoro del Delfín) y los gestores (el director, Miguel Falomir, que por la tarde se reunió por primera vez con el nuevo ministro de Cultura, José Guirao, y José Pedro Pérez-Llorca, presidente del patronato, que se marcó el siguiente horizonte: el Salón de Reinos). Aunque ayer fue también un día para el reconocimiento del trabajo en ocasiones incomprendido de los museógrafos. En este caso: Jesús Moreno y la empresa YPunto Ending. Para comprender exactamente a qué se dedican podría servir una visita a la nueva sala del tesoro, donde decisiones como la citada vitrina, el oscuro estucado de las paredes, la calculada penumbra, la iluminación sutil, el trabajo de recuperación de la cornisa original de Villanueva o los juegos de espejos para subrayar la riqueza de los objetos contribuyen a la mediación entre el conservador, preocupado por la museología y la preservación de la colección, y el espectador.

El lugar que ocupaba el Tesoro del Delfín servirá el año que viene para una exposición permanente sobre la historia del edificio, que fue concebido como museo de historia natural para convertirse en pinacoteca hará entonces dos siglos.
La doble remodelación añade otro capítulo al gran libro de las reordenación de las colecciones iniciada tras la ampliación de Rafael Moneo, que abrió sus puertas en 2007 y permitió disponer de mucho más espacio para la exposición. La obra ha contado con el apoyo de la Fundación Iberdrola, la Comunidad de Madrid y Samsung. La multinacional coreana aporta la tecnología que permite navegar en pantalla por las piezas del Tesoro del Delfín con un detalle e interacción que ni la mejor vitrina del mundo, por muy curva que sea, permitiría.


Robos, guerras y cajas fuertes


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Una visitante, ante 'El juicio de París', de Rubens.

“En la típica visita de dos horas al Prado no suele figurar el Tesoro del Delfín”, admite Andrés Úbeda, director adjunto de Conservación e Investigación del museo. La nueva colocación de las piezas aspira a cambiar eso.
Heredado por Felipe V del Gran Delfín de Francia, hombre de gustos refinados, el conjunto, de gran valor en la época, reúne piezas sobre todo de los siglos XVI y XVII. El rey Borbón decidió que se colocara en el palacio de La Granja, donde estuvo almacenado durante décadas. Luego, Carlos III lo envió en 1776 al Real Gabinete de Historia Natural. En la Guerra de la Independencia las tropas napoleónicas lo sustrajeron para después devolverlo con importantes deterioros y piezas extraviadas.

No fue la única vicisitud por la que pasó el tesoro. En 1918, desaparecieron varios vasos en un “robo interno”, y durante la Guerra Civil fue evacuado a Suiza junto a las grandes obras maestras del Prado. Desde 1989 se exponía en una sala acorazada y recóndita en el sótano del edificio.



elpais.com
 




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Mensaje Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros 
 
Salas de Pintura Flamenca y del Tesoro del Delfín

La colección de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte en las nuevas salas
Salas 76-84, planta segunda. Edificio Villanueva



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En 2004, debido a la necesidad de espacio para acoger distintos servicios del Museo, las salas de la segunda planta quedaron fuera del recorrido expositivo para acoger almacenes temporales de obras de arte, despachos administrativos y el taller de restauración de soportes. Con la entrada en funcionamiento de la ampliación en torno al Claustro de los Jerónimos y la adecuación del taller de restauración, fue posible trasladar estos servicios a sus ubicaciones definitivas, liberando nuevamente este grupo de salas. Por ello, en el momento en que fue posible operativamente, el Museo programó su recuperación como espacio expositivo, acondicionando arquitectónicamente las salas y mejorando sus instalaciones. En esta intervención, además, se sustituyeron las carpinterías de ventanas por un nuevo diseño de Rafael Moneo, abocinando sus antepechos para su mejor integración en la arquitectura del conjunto.

Las siete nuevas salas de pintura flamenca del siglo XVII completan la instalación en el Museo de una de las mejores colecciones de pintura flamenca de los siglos XV al XVII que existen, formada en su mayor parte por el mecenazgo real. La actual Bélgica (lugar de procedencia de estos cuadros) fue, junto a Italia, el principal centro pictórico de Europa durante aquellos siglos. En estas salas se incluyen obras fundamentales de Rubens, Jan Brueghel, Clara Peeters y David Teniers, entre otros artistas. En la 76, que se dedica a la pintura holandesa, se exhiben Judit en el banquete de Holofernes de Rembrandt, e importantes obras de pintores representativos de esta escuela como Salomon de Bray y Gabriël Metsu.

Pintura flamenca

Desde 1430 hasta 1650 aproximadamente, los territorios que conforman la actual Bélgica fueron los principales productores de pintura de Europa, junto con Italia. El arte que se hizo en esa región se denomina arte flamenco. En siete salas que ahora se abren al público en la segunda planta del museo se completa el despliegue de la pintura flamenca del siglo XVII, en su mayoría realizada en la ciudad de Amberes, que se añade a la expuesta en la planta baja y la primera planta del museo. El vínculo de los territorios flamencos con la corona española, que los gobernaba en esos siglos, explica la riqueza de las colecciones flamencas del Prado.

En dos de las nuevas salas dedicadas a pintura flamenca del siglo XVII, las salas 78 y 79, se muestran importantes obras de Rubens (1577-1640), entre ellas las mitologías que pintó por encargo del rey Felipe IV para la Torre de la Parada y algunas de las mejores obras de pequeño formato que pintó Rubens. Con estas dos salas se completa la instalación de la colección de Rubens en el Prado, la mayor que existe.

Las nuevas salas incluyen un espacio monográfico (sala 83) dedicado a Jan Brueghel (1568-1625), cuyo exquisito arte combina colores suculentos y una asombrosa minuciosidad de ejecución. Los cinco cuadros de la serie de Los sentidos se encuentran entre las obras más admiradas de este artista. También David Teniers (1610-1690) disfruta a partir de ahora de una sala monográfica (sala 76).

En las salas 81 y 82 se muestran pinturas de cocinas y bodegones de Frans Snyders (1579-1657), Clara Peeters (hacia 1588/90-después de 1621) y otros artistas flamencos, que tuvieron mucho éxito en Amberes y en la corte española, junto a exquisitas pinturas de guirnaldas. Las escenas de animales, en la sala 81, son una especialidad de Amberes que con los años se imitó en Francia y otros lugares.

En la sala 80 se muestran pinturas de paisajes, un género que creado en Amberes en el siglo XVI, de mano de Joachim Patinir (activo 1515-1524), de quien el Prado guarda una gran colección que se expone en la planta baja. En el siglo XVII artistas como Joos de Momper (1564-1635), Peeter Snayers (1592-1667) y también Jan Brueghel, entre otros dieron continuidad a esta tradición.

La apertura de estas salas dedicadas a pintura flamenca del siglo XVII en la segunda planta del museo ha motivado también la reordenación de la pintura de Rubens, Van Dyck (1599-1641) y Jordaens (1593-1678) en la primera planta del museo (tanto en la Galería Central como en la sala 16B).

Pintura holandesa

Por pintura holandesa se entiende la producida en las siete Provincias Bajas del Norte, que tras la firma de la “Unión de Utrecht” (1579) se constituyeron de facto en nuevo estado soberano: las Provincias Unidas. Ámsterdam fue el motor económico de esa nueva nación. Los pintores holandeses en su afán por distanciarse de las Provincias Bajas del Sur que continuaron bajo soberanía española, optaron por desligarse del idealismo italiano y vincularse a la tradición pictórica nórdica. En consecuencia, su pintura está impregnada de un naturalismo veraz, que se refleja tanto en el tratamiento de los géneros pictóricos tradicionales como en el fomento de aquellos otros considerados menores por la tratadística italiana, como son el paisaje, el bodegón y la escena de género. Por razones históricas la colección holandesa del Museo del Prado es numéricamente menor a la flamenca. Con todo, y a pesar de las grandes ausencias, cuenta con obras muy representativas, de las que ahora se presenta en la Sala 76 una selección que incluye cuadros de historia, debidos a algunos de los más destacados representantes de la Escuela, así como bodegones, paisajes y escenas de género.


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Judit en el banquete de Holofernes (antes Artemisa). 1634. Óleo sobre lienzo, 143 x 154,7 cm. Museo del Prado

Lugar de honor en la sala lo ocupa Judit en el banquete de Holofernes de Rembrandt. En torno suyo, se muestran obras de otros destacados representantes de la pintura de historia como son: Joachim Wtewael, Salomon de Bray, Matthias Stom o Stomer y Leonaert Bramer.


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Gallo muerto, de Gabriël Metsu. 1659 - 1660. Óleo sobre tabla, 57 x 40 cm. Museo del Prado

El bodegón está representado por una de las obras maestras de la colección, Gallo muerto, uno de los escasos bodegones hoy aceptados como autógrafos de Gabriël Metsu. Junto a él, se exponen significativas composiciones de Pieter Claesz y Willem Claesz Heda.

Dentro del paisaje, se muestran ejemplos destacados de las tipologías más específicamente holandesas como son la marina, el paisaje de invierno y el llamado paisaje italianizante.



El Tesoro del Delfín

Sala 79 B, planta segunda. Edificio Villanueva


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Esta colección, que llegó al Museo del Prado en 1839, se expone ahora en su totalidad en el Toro Norte, situado en el cuerpo central de la planta segunda del cuerpo Norte o de Goya del edificio Villanueva.
Durante el siglo XX ha sido expuesto en distintos espacios del Museo, siendo el último el inaugurado en 1989 en una sala acorazada en el sótano del edificio, espacio que quedaba aislado del recorrido actual de la visita, por lo que se ha elegido una nueva ubicación en la planta segunda norte del inmueble.

Se trata de un espacio circular en el que se ha instalado una vitrina curva continua de 40 metros de longitud que cuenta con los máximos requerimientos técnicos de conservación e incluye soportes y sistemas de iluminación diseñados específicamente para cada una de las piezas teniendo en cuenta sus formas y materiales.

Además el nuevo montaje ofrece la visión más completa del Tesoro desde hace más de doscientos años. De las 169 obras han llegado hasta nosotros 144, que se han reunido en esta exposición permanente: 120 (una de las cuales se compone de 13 camafeos sueltos) estaban ya expuestas en el Museo, 10 más son las que componen el juego de café de laca identificado en el Museo de América, y otras 14 forman parte del juego de utensilios para preparar piezas de caza que estaba depositado en el Museo Arqueológico Nacional. Para la consecución de este gran proyecto, que ha contado con el asesoramiento científico de Letizia Arbeteta –la mayor especialista en el Tesoro-, se ha realizado la revisión científica y técnica de todos los vasos, la restauración de cada uno de ellos y un minucioso estudio documental e histórico que ha dado como resultado nuevas atribuciones.

Esta nueva instalación del Tesoro del Delfín cuenta además y gracias a la colaboración de Samsung con una completa experiencia digital y audiovisual. Los visitantes podrán disfrutar de una aplicación interactiva que recoge una amplísima documentación gráfica y textual. También podrán visualizar nuevas fotografías que se pueden ampliar y permiten girar las piezas o una pieza audiovisual de 3,5 minutos en donde se narra la historia del Tesoro desde que el Gran Delfín lo reuniera hasta nuestros días. Es la primera vez que el museo cuenta con una exposición permanente que aúna la obra y la experiencia digital ayudando así a entenderla y disfrutarla en todo su esplendor.

El Tesoro del Delfín está formado por un conjunto de los tradicionalmente llamados "vasos ricos" que perteneció al Gran Delfín Luis de Francia (1661-1711) y que, tras su fallecimiento, heredó su hijo Felipe V (1683-1746), primer Borbón español. Se trata de una colección única en España, equiparable a otros grandes tesoros dinásticos europeos, tanto por su calidad como por su valor intrínseco y su belleza, además de ser un importante ejemplo del coleccionismo europeo de artes suntuarias en los siglos XVI y XVII, imagen también del poder y prestigio regios.

El Tesoro reúne ejemplares de gran variedad de procedencias y distintas épocas. Cuenta con piezas antiguas y medievales, aunque predominan las ejecutadas durante los siglos XVI y XVII, muchas de estas últimas en la corte de París. A lo largo del tiempo, algunos vasos fueron modificados y en ocasiones se recombinaron sus elementos, creando otros nuevos, compuestos por piezas de varias épocas y lugares.

En el Renacimiento, la rareza de los materiales empleados en este tipo de creaciones conceptualmente complejas y la destreza técnica que implicaba su factura y decoración explican que fueran enormemente apreciadas, a veces por encima de otras obras de arte como pinturas o esculturas, actualmente mejor valoradas. Muestra del precio que alcanzaba este tipo de obras, es el hecho de que en el inventario realizado tras el fallecimiento de Felipe II, algunos vasos de cristal de roca, que podrían estar cercanos a los de este conjunto, se tasaron muy por encima de célebres pinturas de Tiziano, Sánchez Coello o el Bosco.

Además de disfrutar de este novedoso montaje expositivo, el visitante podrá contemplar obras que se exhiben por primera vez en el Museo del Prado, que no se habían expuesto públicamente desde el siglo XIX, o que han recuperado, en su totalidad o en parte, su volumen original.





Algunas obras del Tesoro Delfín


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Copa con sirena de oro
1550 - 1575. Ágata, Diamante, Esmalte, Oro, Rubí, 17,4 x 12,5 cm.


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Jarra de cristal con asas en forma de cartones y decoración de rosas
1550 - 1610. Cristal de roca / cuarzo hialino, Esmalte, Oro, Rubí, 26,5 x 18,7 cm.


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Jarro cilíndrico de cristal con tapa
1600 - 1650. Cristal de roca / cuarzo hialino, Plata dorada, 25,9 x 19 cm.


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Góndola de cristal con mascarón esmaltado en la proa
1600 - 1640. Cristal de roca / cuarzo hialino, Esmalte, Oro, 17,6 x 28 cm.
Milán (cuerpo); entorno de Pierre Delabarre (?); París (mascarón).
Fecha: h. 1600 (cuerpo); París, h. 1600-40 (mascarón).


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Góndola o galera de cristal con tres sierpes aladas
1570 - 1600. Cristal de roca / cuarzo hialino, Esmalte, Oro, 24,5 x 47 cm.
Taller de los Sarachi (?), Milán.
Fecha: 1570-1600.


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Gran vaso en forma de dragón o ''caquesseitão''
Hacia 1626. Cristal de roca / cuarzo hialino, Esmalte, Oro, 23,2 x 51 cm.
Taller de los Sarachi (?), Milán (vaso y guarniciones); París (?) (guarniciones superiores).
Fecha: h. 1590-1620 (vaso y guarniciones); h. 1626 (guarniciones superiores).


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Azafate octogonal de cristal con decoración de canastillos
1610 - 1620. Cristal de roca / cuarzo hialino, Oro, 6,6 x 25 cm.
Taller milanés. Fecha: 1610-20.


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Cuenco de jaspe con camafeos en tapa y pie
1687 - 1689. Ágata, Calcedonia, Esmalte, Jaspe, Lapislázuli, Oro, Pasta vítrea


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Bandeja oval de heliotropo
Hacia 1610. Cobre dorado, Esmalte, Heliotropo, Oro, Perlas, Plata dorada


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Salvilla de cristal con borde calado y cuatro ramos grabados
Hacia 1615. Cristal de roca / cuarzo hialino, Plata dorada, 3,1 x 30 cm.
Taller milanés. Fecha: h. 1615.


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Salvilla de lapislázuli
Hacia 1689. Lapislázuli, Plata dorada


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Vaso de cuarzo citrino en forma de velón
1600 - 1630. Cuarzo citrino, Esmalte, Oro, 13,8 x 14,7 cm.
Taller de los Miseroni, Ottavio y/o Dionysio, Praga.
Fecha: h. 1600-30.


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Copa de sardónice con cabeza de águila
Después de 1689. Diamante, Esmalte, Esmeralda, Oro, Rubí, Ágata sardónice, 22,7 x 16,3 cm.


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Copa de jaspe abarquillada con dragón
1625 - 1654. Esmalte, Heliotropo, Jaspe multicolor, Ópalo, Oro, 15,5 x 16,9 cm.


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Copa gallonada de pie alto con rubíes
Hacia 1600. Ágata musgosa, Esmalte, Heliotropo, Oro, Rubí


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Aguamanil de jaspe en forma de morrión
Hacia 1600. Esmalte, Jaspe, Oro, 15,1 x 16,3 cm.


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Filosofía. Finales del siglo XVI - Principio del siglo XVII. Ágata, 29 x 21 mm.
Este camafeo formó parte de un vaso robado en 1918. Según se puede apreciar en la fotografía HF0835/026, el vaso estaba compuesto por un cuerpo globular, formado por dos tazones aplanados de ágata unidos por una ancha banda central de plata dorada donde se engarzan diez camafeos mediante sobrepuestos esmaltados en forma de hojas caladas y cintas, enmarcados por hilos entorchados, también esmaltados.


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Busto de mujer. Finales del siglo XVI - Principio del siglo XVII. Ágata, 15 x 10 mm.
Este camafeo formó parte de un vaso robado en 1918. Según se puede apreciar en la fotografía HF0835/024, el vaso estaba compuesto por un cuerpo globular, formado por dos tazones aplanados de ágata unidos por una ancha banda central de plata dorada donde se engarzan diez camafeos mediante sobrepuestos esmaltados en forma de hojas caladas y cintas, enmarcados por hilos entorchados, también esmaltados.


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Busto de mujer con indumentaria el siglo XVI. Finales del siglo XVI - Principio del siglo XVII. Calcedonia, 17 x 10 mm.
Este camafeo formó parte de un vaso robado en 1918. Según se puede apreciar en la fotografía HF0835/026, el vaso estaba compuesto por un cuerpo globular, formado por dos tazones aplanados de ágata unidos por una ancha banda central de plata dorada donde se engarzan diez camafeos mediante sobrepuestos esmaltados en forma de hojas caladas y cintas, enmarcados por hilos entorchados, también esmaltados.


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Busto de mujer con indumentaria del siglo XVI
Finales del siglo XVI - Principio del siglo XVII. Carneola, 27 x 19 mm.
Este camafeo formó parte de un vaso robado en 1918.


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Busto de Enrique IV de Francia (1595-1610).
Finales del siglo XVI - Principio del siglo XVII. Pasta vítrea, 24 x 21 mm.
Este camafeo formó parte de un vaso robado en 1918.


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Cofre ochavado recubierto de oro esmaltado con entalles y camafeos. 1630 - 1670. Ágata, Amatista, Carneola, Esmalte, Granate, Heliotropo, Hierro, Lapislázuli, Oro, Plata dorada, Prasio, 12,5 x 19,8 cm.
El cofre es una obra importante para el estudio de la platería francesa y el coleccionismo europeo. La pieza formaba parte de la colección del cardenal Mazarino y tras su muerte fue vendida en subasta y adquirida posteriormente por el gran Delfín. Por el estilo de la labor de oro, se vinculó al grupo de obras relacionadas con el llamado "Maestro de los dragones", Pierre Delabarre, platero parisino que recibió su maestría en 1625. Toda la superficie de sus ocho caras está ricamente decorada por una trama de oro esmaltado, con diseño de hojas picudas, entrelazadas y huecas, de donde surgen otras menores con hileras de granos. La paleta de los esmaltes es sumamente variada e incluye desde el blanco al negro, pasando por tonos azules, lila, ocre y distintas variedades de verde. Entre los roleos vegetales se hallan distribuidos ciento cincuenta y dos camafeos y entalles engastados en óvalos con festones esmaltados.
El cofre tiene ciento cincuenta y dos camafeos y entalles, distribuidos probablemente según un programa con intencionalidad política. Los camafeos son italianos del siglo XVI en su mayoría, mientras que casi todos los entalles son antiguos. Aparte de las series que carecen de un significado especial, como las de escenas de amores, faunos y personajes menudos, y las consabidas cabezas masculinas y femeninas procedentes de series dispersas, se encuentran figurados los principales dioses de la Antigüedad clásica como Júpiter en el Olimpo, Minerva, Apolo, con la lira o como Helios, el Sol. Apolo y Marsias son frecuentemente representados y también aparecen en la arqueta. Diana cazadora y las referencias a Baco recuerdan al mundo de los bosques y la alusión al vino. El amor y la belleza también están presentes en el entalle con un delfín, símbolo de la amistad fiel hasta la muerte, y la divisa: Amoris Habes Pignus; Amor y Psique, Cupido; Venus escuchando las quejas contra Cupido; las tres Gracias o Marte. Estas se contraponen a las escenas del mundo subterráneo: Vulcano trabajando en su fragua, Plutón con Cibeles y Proserpina. Asimismo se encuentran héroes, como Hércules, en dos ejemplares, quizás en alusión al Hércules Galo, y un tercero, con el león de Nemea. Alejandro aparece divinizado y David, héroe de la tradición judeocristiana, como vencedor de un enemigo más poderoso. Escipión el Africano, y Carlos V en la jornada de Túnez nos hablan también de dos victorias militares. Lucrecia, los Dióscuros, Esculapio son otros tantos temas asociados con el comportamiento humano. Genios del teatro, genios alados en actitudes diversas, alguna representación fluvial, como el Tíber, y animales simbólicos: la alusión a las fábulas del águila y la tortuga, la cigüeña y la lagartija, etc. A los costados, dos camafeos apaisados de cornalina representan una mujer y un hombre recostados, éste con un cuerno de la Abundancia. Pudieran pertenecer a la tradición cristiana las tres mujeres veladas, quizás las tres Marías, así como el grupo de tres rostros barbados iguales, posible representación de la Trinidad, frecuente a finales del siglo XV y tenida posteriormente por herética.
Puede verse el estado de la obra en el siglo XIX a través de la fotografía de Juan Laurent y Minier, "Coffret en fer à base octogonale et couvercle à pans, couvert d’arabesques avec camèes, pierres enchâssès et gravèes, montures d’or èmaillè. XVIe siècle, règne de François 1er", hacia 1879, Museo del Prado, HF0835/5 (L. Arbeteta, Boletín del Museo del Prado, 2017, en prensa).
El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española. Luis de Francia (1661-1711), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre; la adquisición de obras se producía por diversas vías, desde regalos hasta su compra en subastas y almonedas. Al morir el Delfín, Felipe V recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España. En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, guardados en sus cajas, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas. En 1778 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813. La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas. Fue en 1839 cuando la colección llega al Real Museo, donde sufrió en 1918 un robo. Con ocasión de la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva.

Ver todas las obras del Tesoro Delfín


Fuente: museodelprado.es
 




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Mensaje Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros 
 
El Prado se resigna a pagar sin ayudas los 12 millones que cuesta el bicentenario

El Patronato del museo aprueba un plan que combina exposiciones estrella con actividades culturales y ciudadanas por todo el territorio español



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Desde la izquierda, José Pedro Pérez Llorca, José Guirao y Miguel Falomir, ayer, en el Museo del Prado, en Madrid.

Cuando los reyes inauguren la exposición Museo del Prado 1819-2019 el 19 de noviembre y los fuegos artificiales iluminen el edificio de Villanueva y Moneo, arrancará todo un año de festejos culturales y ciudadanos diseñados para celebrar el 200 aniversario de uno de los museos más importantes del mundo. El coste rondará los 12 millones de euros, una cantidad que, en contra de lo deseado por su director, Miguel Falomir, saldrá de los presupuestos ordinarios del museo (80%) y de aportaciones privadas (20%). La aportación extraordinaria del Estado será de cero euros porque, según explicó ayer el ministro de Cultura, José Guirao, “en los presupuestos del anterior gobierno no se incluyó ninguna partida para ello”.

La colaboración será en especias, no en dinero, añadió en la presentación que siguió a la reunión del Patronato. Y para ello ponen a disposición del museo la red de teatros, auditorios nacionales o fondos documentales sobre cuyos escenarios se podrán presenciar actuaciones y conciertos vinculados a la historia del Prado. “Nos vamos a involucrar”, precisó Guirao, “celebrando el pasado y el presente del museo acercándolo a los ciudadanos de toda España”.

El calendario que se pone en marcha el 19 de noviembre es en realidad el del 199 cumpleaños del museo ya que abrió sus puertas el 19 de noviembre de 1819, según recordó el presidente del Patronato, José Pedro Pérez Llorca. Habrá un centenar de actividades, algunas de ellas efímeras, que se podrán disfrutar en 30 ciudades de todas las comunidades autónomas, en Ceuta y en Melilla. El presidente del patronato precisó también que el tema del presupuesto se acordó con la anterior administración: “Nosotros dijimos que asumiríamos el coste del bicentenario a cambio de que ellos afrontaran las obras del Salón de Reinos (unos 40 millones). Ahora habrá que esperar”.

De describir las líneas esenciales del contenido del programa se ocupó Miguel Falomir. Todo estará vinculado a otras dos efemérides relacionadas con la pinacoteca: el 150 aniversario de la nacionalización de las colecciones reales y los 80 años desde el retorno de los fondos del museo que fueron evacuados durante la guerra civil. “Es un programa ambicioso y variado que intensificará la relación de los museos principales del mundo con la sociedad. De ser la colección privada de una familia ha pasado a convertirse en el mayor activo de la cultura española”, afirmó.

Entre los hitos artísticos destacados por el director se encuentra la exposición con la que se abre el programa: Museo del Prado 1819-2019. Comisariada por Javier Portús, relacionará obras llegadas al museo desde los primeros tiempos de su fundación hasta su influencia en grandes artistas del arte moderno y contemporáneo como Manet, Renoir, Sargent, Picasso, Miró, Gris, Saura, Motherwell o Pollock.

Siglos de Oro

Otro de los platos fuertes llegará el 23 de marzo de 2019 y tiene que ver con el 150 aniversario de la conversión del museo en centro nacional. Comisariada por Javier Barón, la muestra girará en torno a una obra encargada por Sagasta para ser expuesta expresamente en el Prado: Los fusilamientos de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (1868), de Antonio Gisbert. La espectacular pintura histórica reivindica la nobleza del liberal José María Torrijos y de sus compañeros fusilado sin juicio previo por orden de Fernando VII.

Un tercer hito destacado relaciona los Siglos de Oro español y holandés a partir de obras maestras mundialmente conocidas de Velázquez, Rembrandt, Vermeer, Ribera o Frans Hals. Comisariada por Alejandro Vergara, se realizará en colaboración con el Rijksmuseum de Ámsterdam.

Goya, Bartolomé Bermejo, Fra Angelico o Giacometti serán otras de las grandes estrellas del arte que irán desfilando a lo largo del año. Pero el director del Prado se muestra especialmente satisfecho con la muestra del 22 de octubre y que está centrada en la obra de dos grandes mujeres artistas: Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. Organizada por Leticia Ruiz, describirá la personalidad artística de dos mujeres consideradas como las más notables del mundo occidental. A partir de 60 cuadros se podrá ver como ambas rompieron con los estereotipos que la sociedad adjudicaba a las mujeres en relación con el arte de la pintura.

Aparte de las exposiciones de relumbrón internacional (se espera que el turismo cultural aumente a lo largo del año), los responsables del programa recalcan la importancia de las obras que se podrán ver en escenarios fuera de Madrid. Por destacar uno en concreto, Miguel Falomir anuncia que el próximo verano, una obra de Rafael, el pintor favorito de Dalí, se podrá ver en el museo de Figueras consagrado al maestro de Cadaqués. En muchas calles de diferentes ciudades se recrearán y proyectarán obras míticas del Prado y piezas maestras que se encuentran en los almacenes saldrán de gira por España. A lo largo del año, ninguna pintura de la colección permanente será prestada por el museo a otras pinacotecas extranjeras, de manera que el visitante pueda disfrutar de la colección al completo. Habrá congresos y ediciones especiales sobre la historia del museo en un año en el que el escritor Antonio Muñoz Molina dirigirá la cátedra del Prado.


Aguas, musas y cornisas

El festivo arranque de las celebraciones del Prado se ha enturbiado estos días por la difusión de la existencia de corrientes subterráneas de agua bajo el edificio que alberga el museo y del mal estado de las cornisas de las fachadas. Tanto el director, Miguel Falomir, como el presidente del Patronato, José Pedro Pérez Llorca, precisaron ayer que, con ambos problemas se han seguido las instrucciones de los técnicos. “Este es un edificio de más de 200 años construido sobre unos arroyos. Se han tomado las medidas adecuadas para controlar las humedades y en ello seguimos trabajando. Lo mismo ocurre con las cornisas. Hemos empezado la obra cuando los especialistas nos han avisado de que su estado podía resultar peligroso”, remató Falomir.

Otra de las incógnitas afecta a la futura ampliación del Salón de Reinos, diseñada por Norman Foster, un destino que parece estar en estos momentos en manos de las musas, criaturas mitológicas citadas varias veces por el presidente del Patronato. “Disponemos de un millón de euros para el desarrollo del plan”, precisó Pérez Llorca. “Pero el resto depende de los futuros presupuestos”. O de las musas.


elpais.com



 

Es lamentable que el Gobierno aun no contemple una partida especial para el bicentenario del Museo Nacional del Prado que es el primer museo del país y la institución cultural española más conocida en el mundo.
 




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Mensaje Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros 
 
La pinacoteca presenta la programación general para celebrar su bicentenario, que se repartirá por toda España y tendrá la fecha de arranque el 19 de noviembre.

El Museo del Prado despliega sus 200 años de arte



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El día en que el Prado se abrió como museo nacional uno de los primeros visitantes fue Francisco de Goya. Era 1819. Las colecciones reales pasaron algo después a ser públicas (1868) y se destinó para alojarlas el antiguo Gabinete de Historia Natural, en pleno fervor de la (brevísima y aplastada) Ilustración española. El edificio, diseñado por Juan de Villanueva, pasó a ser el Museo del Prado. De aquello se cumplirán 200 años en 2019 y la institución empieza a celebrar su aniversario. El programa de actos que ocupará un año completo fue presentado en la pinacoteca por el ministro de Cultura, José Guirao; el presidente del patronato del museo, José Pedro Pérez-Llorca y el director de la institución, Miguel Falomir.

El 19 de noviembre los Reyes inaugurarán la exposición que abre el ciclo, Museo del Prado. Un lugar de memoria, de la que es comisario Javier Portús, jefe de conservación de pintura española hasta 1700, y que sustituye a la que fue encargada previamente al conservador Javier Barón y al escritor Félix de Azúa. "Aquella primera no se pudo desarrollar por un problema de préstamos con el Louvre. Pero ésta será igualmente ambiciosa y pondrá el foco en las piezas ingresadas en el museo desde su fundación (donaciones y adquisiciones del Estado) y en la importancia decisiva del Prado en el desarrollo del arte contemporáneo a través de obras de Manet, Renoir, Sargent, Picasso, Miró, Gris, Saura, Motherwell o Pollock".

Es la primera llamada de un curso que desplegará el Prado por la geografía española como parte esencial del programa. "Este museo es el gran regalo que se ha dado al país. Una colección que pertenecía a una familia pasó a ser uno de los grandes activos públicos de España y queremos responder a esa voluntad", dice Falomir, que aspira a un incremento del 15% en la cifra de visitantes a la pinacoteca. Por eso, la celebración se extiende también a los 150 años de la conversión del Museo Real en nacional, una exposición (23 de marzo) centrada en la pintura de Antonio Gisbert, Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (1888), centrará otra de las muestras. "Este cuadro fue el único encargado por un presidente del gobierno para el museo. Fue Sagasta el artífice, para dar cuenta del atropello de Fernando VII", explica Falomir.

La inversión en el programa general será de algo más de 12 millones de euros, sometidos al rigor de los presupuestos de 2018 aprobados por el Gobierno del PP. De la cifra última, el 20% viene de la aportación de distintas instituciones privadas. "Quisimos afrontar desde el museo el casi total de la inversión para que Cultura pueda invertir en las obras de rehabilitación del Salón de Reinos", explica Pérez-Llorca. Este proyecto, para el que el ministerio suma hasta ahora un millón de euros, es uno de los puntos principales del bicentenario, pero no estará acabada durante el año conmemorativo. Las obras de remodelación, proyectadas por el arquitecto Norman Foster, están sujetas a la aprobación de los nuevos presupuestos generales del Estado.

Las exposiciones se suceden subrayando algunas de las distintas confluencias que genera la colección del Prado, como la que se da entre Velázquez, Rembrandt, Vermeer y los Siglos de Oro español y holandés (25 de junio). Continúa el programa con una cita poderosa, Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia, que acogerá obras de artistas que no tienen representación en las colecciones: Masaccio, Mazzolino, Donatello (28 de mayo). También Dos modelos de muejres artista: Sofinisba Anguissola y Lavinia Fontana (22 de octubre). Después pasarán Doce fotógrafos por el Museo del Prado: García-Alix, Madoz, Fontcuberta, Vallhonrat, Pilar Pequeño... (21 de septiembre). Habrá hay sitio para la historia gráfica de la institución en la Guerra Civil desde el archivo de la Agencia Efe. Y otra de las citas sugerentes es el despliegue de la extrañeza del escultor Giacometti por las salas del museo. Y para una incursión expositiva en Velázquez. Y, además, para repasar a los distintos dioses que se despliegan en tantas obras. Y para una amplia selección de los fabulosos dibujos de Goya. También hay hueco para la literatura, el teatro, la danza, la música sinfónica, el cómic, las jornadas de puertas abiertas, los fuegos de artificio, el mecenazgo y el micromecenazgo. "En este caso, abrimos una posibilidad de aportación pública y colectiva para la adquisición de Retrato de niña con paloma, de Simon Vouet. Las aportaciones mínimas serán de cinco euros y el nombre de todos los mecenas figurarán en esta aventura", explica Falomir.

Otra de las novedades es una moratoria en la política de préstamos del museo de todas las obras expuestas durante los meses de aniversario de este bicentenario, que estrenará calendario con parte de la fachada del edificio de Juan de Villanueva oculta por andamios. La degradación de la piedra en algunas decoraciones de la cornisa llevó a los técnicos a sugerir una intervención inmediata. "El desgaste podía afectar a la seguridad de los ciudadanos, por eso actuamos con celeridad", dice Guirao. El Prado llega a su bicentenario con mucho plan, aunque falta un redoble rotundo.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros 
 
Una pareja se desnuda en el Museo del Prado ante ‘Adán’ y ‘Eva’ de Durero

Los 'performers' Adrián Pino y Jet Brühl ya lo intentaron sin éxito hace dos años



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Los 'performers' Adrián Pino y Jet Brühl, en la foto que han subido a Instagram, censurada por ellos mismos, delante de 'Adán' y ' Eva' de, Durero. / atlas

"Le pido por favor que pare, se tome una tregua y no venga más en un tiempo". Estas son las palabras que ya dirigió en 2017 un guardia de seguridad a Adrián Pino por intentar desnudarse en el Museo del Prado. Este jueves, Pino y la también performer barcelonesa Jet Brühl se desnudaron por sorpresa en la sala del Prado donde se exhiben los cuadros de Adán y Eva, de Alberto Durero. Tras esto fueron conducidos por los servicios de seguridad de la pinacoteca ante la Policía Nacional.

Ambos performers se habían despojado de su ropa, se quedaron desnudos y varios visitantes les fotografiaron. Ellos mismos han colgado estas imágenes en sus redes sociales. El objetivo de este acto ha sido el de "romper con la idea tradicional de género establecida por la civilización cristiana occidental", ha explicado Adrián Pino. Por ello, las obras escogidas han sido los óleos pintados por Durero en 1507, Adán y Eva, ya que, según Pino, reencarnan el comienzo de la división de géneros.

"Nos colocamos desnudos con la particularidad de que me muestro como una mujer, con los genitales ocultos", ha explicado Pino. Brühl se considera "biológicamente una mujer", pero no lo es "realmente", ha explicado el artista, quien se siente unido a su parte femenina y emplea su cuerpo como una obra de arte para comunicar una idea: "Que el género tiene muchas versiones". Fuentes del museo han asegurado a Efe que les preocupa que este tipo de acciones moleste a los visitantes o que puedan sentirse ofendidos, pero que no pueden hacer mucho más.
Desnudos por Europa

La acción se enmarca dentro del Proyecto V, que Pino comenzó en marzo de 2017. Tras un parón de cuatro meses, lo ha retomado con esta performance en lo que considera el inicio "del Capítulo dos", en el que tiene previsto continuar por los principales museos de Europa, sin descartar volver al Prado, ha asegurado.

Durante el Capítulo uno de este proyecto, Pino se desnudó ante grandes obras de arte, estuviesen en museos o en la calle: en el Louvre frente a la Mona Lisa; en Viena frente a la Venus de Willendorf, o en la romana Fontana de Trevi, casi siempre con la mujer como denominador común en sus acciones porque la percibe "con una mayor fuerza, algo sobrenatural, por eso oculto los genitales".


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Adrián Pino frente a la Mona Lisa en el Louvre, París. Instagram

En esta gira tampoco olvidó su ciudad natal, Barcelona. En agosto de 2017, se desnudó frente al Pantocrátor de Sant Climente de Taüll, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Según fuentes de este museo, vieron su actuación con bastante naturalidad. "Ya conocíamos su obra, sabíamos lo que había hecho en otros museos de Europa y le dejamos realizar su performance. No pedimos a seguridad que interviniera", han resaltado.

El jefe de seguridad del Museo Thyssen-Bornemisza, Miguel Ángel Molina, ha afirmado que no recuerda ninguna actuación de este tipo. Pero en caso de producirse, el protocolo establece que se informe al espontáneo y se le acompañe fuera del museo. En caso de resistencia, sí se llamaría a la policía. Mientras que fuentes del Museo Reina Sofía han explicado que se han encontrado con situaciones como que un hombre se siente en el suelo con las piernas cruzadas en medio de una sala. “Seguridad le pide que se aparte para permitir el paso de los visitantes y ya está. En aquel caso, estuvo así toda la tarde, sin molestar a nadie”, han comentado. Desde el Reina Sofía han añadido que al ser un museo de arte contemporáneo han tenido en su programación performances con desnudos, en las que es necesario explicar a los visitantes el tipo de obra que van a ver. Sin embargo, nunca han recibido visitas espontáneas de este tipo.

Las reacciones de la gente ante el espectáculo de Pino son diversas. "Se asustan, creo que porque se considera el desnudo como algo obsceno, agresivo. Hay un estigma", ha señalado el artista, que también ha resaltado que con esas acciones "un poco terroristas, con voluntad poética, buscan comunicar la belleza".

elpais.com
 




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Mensaje Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros 
 
El Prado arranca su primera campaña de micromecenazgo



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Retrato de niña con paloma del pintor francés Simon Vouet (1590-1649) es una obra rodeada de ciertas incógnitas; para empezar, se desconoce la identidad de la pequeña que interpela directa al espectador con una simpática sonrisa.

El “desenfado” de la niña y la “altísima calidad” del lienzo, son algunos de los reclamos para que el público participe en la campaña piloto de micromecenazgo arrancada por el Museo del Prado con motivo de su bicentenario.

Con aportaciones desde cinco euros, los visitantes pueden contribuir a la compra de este cuadro inédito del siglo XVII y nunca antes expuesto, que tiene un precio de 200.000 euros.

“Es un cuadro extraño porque es rarísimo encontrar un retrato femenino infantil de este siglo. En esta época los retratos son aburridos, de hombres adultos y envejecidos con relevancia social, sin embargo, aquí tenemos a una niña inocente y risueña que pensamos que era alguien del entorno del artista porque aparece en dos de sus pinturas separadas por un periodo de cinco años”, asegura Andrés Úbeda, director adjunto de Conservación del Museo del Prado.

De hecho, la pinacoteca posee dos obras de este autor francés contemporáneo a Velázquez: La Sagrada Familia con Santa Isabel, San Juan Bautista y Santa Catalina y El tiempo vencido por la Esperanza y la Belleza, donde aparece una modelo adulta que podría ser la misma niña en dos periodos diferentes de su vida; y a estos cuadros se añadiría la nueva adquisición.

En cualquier caso, quien quiera colaborar económicamente como mecenas en la compra de Retrato de niña con paloma puede hacerlo de dos formas: depositando un sobre en una urna de la Sala de las Musas, donde se expone el lienzo, o vía la web de la pinacoteca, a través de la que se expenderá el correspondiente certificado de desgravación fiscal (la deducción será de hasta el 80% de la cuota íntegra del IRPF en donaciones iguales o inferiores a 150 euros y del 35% a partir de esa cantidad).

 Miguel Falomir: "No hace falta ser millonario para ser mecenas"

Si el donante así lo desea, podrá hacer constar su nombre cómo colaborador a través de internet, en un proyecto que admite colaboraciones hasta el 31 de diciembre.

“Queremos que esta niña tenga miles de padres. Las empresas pueden aportar, pero para nosotros es importante la pequeña aportación de alguien que lo sienta como suyo”, ha asegurado en la presentación de la campaña este lunes, Andrés Úbeda.

Una iniciativa de la que Miguel Falomir, director de El Prado, ha recordado que no hace falta ser “millonario para contribuir a engrandecer el museo".

Con el micromecenazgo, Falomir apuesta por recuperar una costumbre habitual hace un siglo, la de la “suscripción popular", que sirvió para embellecer las calles de Madrid e incluso se utilizó para comprar alguna obra para El Prado, como La Virgen del caballero de Montesa, del pintor Paolo San Leocadio, en 1919, para la que un naviero de Bilbao adelantó 100.000 pesetas, ha relatado el director, el primero en depositar un sobre en la urna.

Otro de estos primeros “padres” ha sido Daniel, un estudiante canadiense habitual de las salas del museo que ha querido contribuir con diez euros, fascinado por el retrato de la niña “a media luz”. “Es una oportunidad increíble de donar al arte español”, afirma sonriente este nuevo mecenas.

Si la iniciativa tiene éxito, la pinacoteca quiere extenderla a otras obras, tal y como han puesto en marcha otras instituciones como el Louvre o el Museo de Arte Antiga de Lisboa.
 

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'El tiempo vencido por la Esperanza y la Belleza'. Museo del Prado. Obra de Simon Vouet


RTVE.es
 




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Mensaje Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros 
 
El Museo del Prado desvela el misterio de una joya gótica

La restauración de la tabla ‘La Fuente de la Gracia’ confirma que se pintó en Flandes



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El óleo 'La Fuente de la Gracia' tras su restauración. MUSEO DEL PRADO

Desde su descubrimiento en los años treinta del siglo XIX en el Monasterio de Santa María del Parral de Segovia, durante la desamortización de la Iglesia, La Fuente de la Gracia ha sido una de las obras más misteriosas del Museo del Prado. La polémica que durante décadas la ha arropado tiene que ver con la autoría (ha sido adjudicada a una decena de artistas diferentes), con su procedencia e, incluso, con el tema que representa.

El trabajo científico realizado el último año y medio en el taller de restauración del Prado, con el patrocinio de Iberdrola, arroja toda la luz posible sobre la obra. El cuadro restaurado es la pieza principal de una exposición que se podrá verse hasta el 27 de enero. Después se exhibirá junto a los primitivos flamencos. La tabla, de 181 x 119 centímetros, fue pintada entre 1440 y 1445. Dividida en tres planos, arriba se encuentra Cristo junto a la Virgen y san Juan con el cordero a sus pies, de donde brota el manantial que da título al cuadro. La parte central está poblada de ángeles músicos y cantores y abajo, una representación de la nobleza y de la Iglesia se confronta con un grupo de judíos.

Andrés Úbeda, director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, explica que esta obra maestra representa el drama de los cuadros sin autor. Atribuida a Jan van Eyck, cuando se confirmó que no había sido ejecutada por el pintor más célebre entre los primitivos flamencos, pasó a ocupar un papel secundario dentro de la colección. Úbeda lo lamenta, pues considera que en los museos hay que fijarse más en las pinturas que en sus cartelas.

Enrique Quintana, coordinador de Restauración y Documentación, enumeró los descubrimientos que ha realizado María Antonia López de Asiaín en la restauración. En primer lugar, la limpieza ha permitido recuperar la belleza y colorido originales (verdes, azules y rojos deslumbrantes), perdidos por los sucesivos barnices y los 600 años transcurridos desde que fue pintado.

Los análisis químicos de los pigmentos y la reflectografía infrarroja, entre otros métodos, permiten asegurar a los expertos que no es una copia, sino una obra original en la que un artista anónimo realizó dibujos y bocetos y cambió de idea varias veces sobre elementos de la composición. Se sabe que se pintó en Flandes y no en España por los pigmentos usados. Del autor se cree que tuvo que ser alguien muy próximo a Van Eyck, aunque los expertos no pueden aseverar que formara parte de su taller. La investigación sitúa la primera documentación conocida de esta tabla en Castilla. Fue un regalo que Enrique IV realizó al monasterio del Parral antes de 1454. Aunque se ejecutó en Flandes, los historiadores indican que el encargo de la obra pudo partir de Castilla.

En la pequeña exposición que rodea La Fuente de la Gracia se comprueba la popularidad que alcanzó antes de quedarse sin autor. Una de las piezas más curiosas es la fotografía de Jean Laurent, de 1859, la primera que se tomó de una obra del museo y la más reproducida en carteles y programas de la pinacoteca.


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