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GAUDÍ (Antonio Gaudí)
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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
Gaudí, alias López Vázquez

La película no se vio porque un banco embargó a la productora

"Se intentó vender a una televisión y a la Seminci", dice Carles Querol


Un historiador catalán afirma poseer un documental ficcionado en el que el actor interpreta al genial arquitecto - El filme, de 1974, nunca se estrenó   



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José María Lana y José Luis López Vázquez (derecha), en la película Antoni Gaudí, una visión inacabada.

A José Luis López Vázquez le atropelló un tranvía en 1974. Fue en la ficción, mientras el inolvidable actor, recién fallecido, interpretaba a Antoni Gaudí en una película en tono de documental ficcionado sobre los últimos días en la vida del genial arquitecto. Lo curioso, sin embargo, es que este filme, titulado Antoni Gaudí, una visión inacabada, nunca vio la luz. Al menos hasta que a raíz de la muerte del intérprete el lunes, aquel trozo de cine perdido parece haber reaparecido.

La noticia saltó ayer en la cadena SER cuando el historiador Carles Querol explicó que posee una copia en 16 milímetros de un filme hasta ahora prácticamente inédito. Tiene la bobina pero, advirtió, los derechos no son suyos. Pertenecen a un banco que se quedó el material en 1974 cuando embargó a la productora del filme al no poder hacer frente al crédito solicitado -un millón de pesetas- para el rodaje.

"Estos días, leyendo la filmografía de López Vázquez a raíz de su muerte, me sorprendió que en ninguna parte hubiera referencias a este filme", comentó ayer Querol. Tiene su lógica. Aunque en su día se habló en la prensa del rodaje, la película no llegó a estrenarse comercialmente ni en salas ni tampoco en televisión. Muy pocos recordaban su existencia. Uno de ellos era Joan Bassegoda, experto en Gaudí y autor del guión del filme que dirigió el estadounidense John Alaimo. Un "loco" de la obra del arquitecto modernista que decidió plasmar su pasión en este documental ficcionado de una hora producido por Pedro de Juan.

El guión, explica Querol, que ha visto varias veces la película, es sencillo. Un joven arquitecto madrileño, interpretado por el también desaparecido actor José María Lana, viaja a Barcelona para conocer a Antoni Gaudí, papel que encarnó José Luis López Vázquez casi por azar. Inicialmente la productora se lo había ofrecido a Fernando Rey, quien lo rechazó por su compromiso con otro rodaje.

El Gaudí-López Vázquez guía en la película al arquitecto llegado de Madrid por las obras del Gaudí real. Y durante el recorrido por la Sagrada Familia o La Pedrera va explicando sus ideas sobre arquitectura y filosofía. "Todo lo que decía López Vázquez está tomado de los apuntes de un alumno de Gaudí, Juan Bergós, que le acompañaba en muchos de sus paseos y después, a escondidas del maestro, las iba recopilando", explicó ayer Bassegoda, que se basó para realizar el guión en los testimonios de Bergós y de otros arquitectos que conocieron Gaudí.

"No hay trama ni historia más allá del paseo documental", explica Querol. El único momento ficcionado es el del atropello mortal de Antoni Gaudí por un tranvía en la Gran Vía de Barcelona.

La película, según explica Bassegoda, se rodó en dos semanas en la Ciudad Condal y no está del todo claro si se pretendía que fuera directamente un telefilme o se preveía también su estreno en salas. Ni una cosa ni la otra. La productora no pudo devolver el crédito y el filme acabó embargado por el banco.

Ahí es donde aparece Carles Querol, que un año antes había entrado a trabajar en esta entidad financiera para cuidar y sacar provecho, precisamente, de este tipo de materiales. "Los negativos se mandaron a una empresa especializada que todavía debe de tenerlos guardados en buen estado y en la entidad guardábamos dos copias en 16 milímetros del filme".

"Durante un tiempo, la entidad intentó venderla para recuperar el dinero invertido. Eso me permitió visionarla varias veces", añade. "Se intentó colocar el filme a una televisión catalana o a la Seminci, el festival de cine de Valladolid y venderlo en otros foros, pero no hubo éxito. En 2000 me prejubilé y me olvidé del tema. Además, la entidad había sido absorbida por otro banco y éste sufrió otra absorción. Los archivos sufrieron varios traslados en los que se fueron deshaciendo de las cosas que en principio ya no tenían utilidad". El "reencuentro" se produjo de manera accidental hace cosa de seis meses. Conocedores del amor por los archivos de Querol -que ya fue noticia por recuperar unas fotos de Robert Capa hechas durante la retirada republicana a su paso por la comarca catalana del Penedés- unos antiguos colegas le pidieron ayuda para organizar una celebración. "Querían saber si guardaba los anuncios televisivos de la entidad, la primera, para hacer copias para los antiguos colegas ya que en el actual banco no encontraban nada. No lo hallé, claro, pero empecé a investigar y supe que en uno de los trasladados había quedado una caja con bobinas que estaban para tirar y que alguien había guardado. Localicé a la persona y efectivamente tenía aquellos anuncios y también una caja con la película sobre Gaudí".

Querol afirma que la copia que él recuperó está en mal estado porque no se ha conservado en condiciones. "Ha perdido color y todo tiene un tono rojizo", indica, al tiempo que reitera que él tiene la bobina pero "los derechos siguen siendo de la entidad que hizo el embargo". Tal vez, añade, aún se guarda la segunda copia en mejor estado. También que, si se buscan, es posible que se hallen los documentos que acrediten que la entidad es la propietaria del negativo de Antoni Gaudí, una visión inacabada.

"Mi interés en todo esto es puramente histórico", afirma Querol. Está dispuesto a facilitiar los datos necesarios tanto a la entidad financiera como a la Filmoteca Nacional o a la Catalana en el caso de que estén interesados en negociar la recuperación del filme y su restauración. Si así fuera, el filme podría estrenarse con un ligero retraso de 35 años.


"No quiero hacer mimetismo"

Cuando José Luiz López Vázquez se puso en la piel de Gaudí, la obra del arquitecto era conocida, pero su fama estaba a años luz de la histeria turística que provoca hoy en día. El actor, sin embargo, sí que era muy sensible respecto al tema y en una entrevista concedida a Radio Nacional de España en febrero de 1974 con motivo del rodaje aseguraba que aceptó el papel porque le "interesaba la obra y el personaje". "Siempre me ha gustado y subyugando esta obra inconmensurable", explicaba, pero añadía que aunque tanto el director como el guionista le habían facilitado mucha documentación, su intención se limitaba a "dar un poco de veracidad a este gran personaje".

"No quiero hacer mimetismo sobre Gaudí porque me parece imposible, pedante y enfático. Voy a dar un aspecto físico aproximado, voy a meterme dentro de un traje, una apariencia humana, pero no de una forma absoluta, porque no soy Gaudí", aseguraba.

Según Joan Bassegoda, que durante años estuvo junto al director, John Alaimo, intentando localizar la película, la calidad artística de López Vázquez era uno de los aciertos de Antoni Gaudí, una visión inacabada, ya que se puso en su papel de manera sobria. Ayer recordaba lo agradable del rodaje y la sencillez del actor. El tema era la arquitectura y, dados los escasos datos biográficos que se conocen sobre el arquitecto, muy parco a la hora de hablar o contar sentimientos, y cuya vida se limitó al trabajo y la religión, el filme pilotaba básicamente en la exhuberancia de los edificios.

Por eso, además de por el interés de ver a López Vázquez como Gaudí, papel que debía bordar, la película tendría el interés añadido de ver cómo estaban en cuanto a conservación las obras de Gaudí en los años setenta.


EL PAÍS


Seguro qué ahora al propietario de la película: Gaudí - López Vázquez, no le faltarán ofertas.
 




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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
El hotel que Gaudí nunca llegó a construir en Manhattan se hace real en una serie de televisión, la obra, de 360 metros, fue diseñada en 1908


El proyecto del hotel 'Attraction' ha visto la luz en la serie 'Fringe'

Debía formar parte del 'skyline' de Nueva York, aunque fue descartado

Alto como la Torre Eiffel, también guarda semejanzas con la Sagrada Familia




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La torre de 360 metros, a la derecha, en pleno corazón de Manhattan | ELMUNDO.es

Lo soñó y llevó a los planos Antoni Gaudí en 1908, pero el proyecto del hotel Attraction, que debía erigirse en el corazón de Manhattan, en Nueva York, ha tenido que ver la luz en una espectacular secuencia en la serie norteamericana 'Fringe', de la cadena Fox.

El proyecto, también conocido como Grand Hotel, optó a formar parte del mítico skyline de rascacielos de Nueva York a principios del siglo pasado, pero finalmente fue descartado en favor de un edificio menos emblemático y más funcional.

En su momento, su altura de 360 metros era equiparable a la de la Torre Eiffel, y su estructura recuerda a la monumental Sagrada Família de Barcelona. Aunque el proyecto de Gaudí fue declinado, lo cierto es que sus planos fueron conservados, como la posibilidad misma de su existencia.

Así ha sido como los creadores de la serie norteamericana 'Fringe', en el primer capítulo de su segunda temporada, lo recuperan para una de sus secuencias más espectaculares: la recreación de una Nueva York que podría haber sido y no fue. No sólo las Torres Gemelas se mantienen en pie, en esta nueva interpretación de Manhattan, sino que el hotel Attraction adquiere por primera vez forma física , en formato televisivo, junto a otros edificios que ya ocupan actualmente la fachada litoral junto al puente de Brooklyn.

El capítulo, titulado en inglés 'Over there', también recrea sobre el cielo de Manhattan un zepelín de dimensiones gigantescas. Además de la secuencia en la que se ve el edificio de Gaudí en su entorno, otro momento de la serie lleva al protagonista, interpretado por el actor Joshua Jackson, a sobrevolar la zona con una guía turística que le señala el edificio de Gaudí y su fecha de edificación.

Antes de esta recreación, ya se había producido otra en tres dimensiones en la realidad virtual de Second Life y en SIMS.


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Recreación de hotel de 360 metros que Gaudí proyectó y nunca llegó a construirse en Manhattan

Lo cierto es que a primera vista, el nuevo skyline de Manhattan que ha llevado a la televisión el creador de la serie Perdidos, J.J. Adams, junto a Alex Kurtzman y Roberto Orci, recuerda y mucho a la fachada litoral barcelonesa, con las dos torres (el edificio Mapfre y el Hotel Arts) y la torre Agbar.


elmndo.es
 




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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
Gaudí, del subsuelo al cielo, en tres horas


El Palau Güell reabre hoy sus puertas, tras siete años cerrado por restauración       




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Palau Güell de Barcelona

Entre una y tres horas. Es el tiempo que hace falta, en función del propio interés, para visitar Palau Güell, de fachada sobria y gris situado al número 3 de la calle Nueva de la Rambla. El edificio, primera gran construcción que hizo Antoni Gaudí (a los 35 años), contiene muchas de las técnicas, los materiales y los colores del universo gaudiniano. Construido entre el 1885 y el 1890, el Palau ha estado cerrado durante los últimos siete años mientras se llevaba a cabo una exhaustiva restauración dirigida por Antoni González, jefe de Patrimonio Arquitectónico de la Diputación de Barcelona, propietaria del edificio, y que ha costado nueve millones de euros. Hoy vuelve a abrir las puertas, dispuesto a convertirse en visita obligada y demostrar por qué es uno de los edificios más genuinos del arquitecto.

Desde el subsuelo —donde estaban las caballerizas con las impresionantes columnas de ladrillo visto que muestran el sistema por el cual se sostiene la construcción— hasta la terraza, se propone un viaje de la tierra al cielo, pasando por la planta a nivel de calle donde una escalera de piedra, digna de Lo que el viento se llevó, recibe a los visitantes. En la planta noble donde están los aposentos privados de Güell: el comedor con los únicos muebles originales o la gran sala de 80 metros cuadrados y 13 de altura, el auténtico eje del edificio, que tan pronto servía para actas sociales, sala de conciertos (donde el protagonista era el órgano de más de 1.300 tubos), como de capilla, después de abrir las dos enormes puertas de latón dorado que ocultaban las imágenes religiosas.

En el piso de arriba, están los dormitorios de Eusebi Güell y su mujer Isabel López (donde había una chaise longue que la Diputación quiere recuperar), uno para cada uno, y otro para los hijos y cuidadores. Más arriba, en las buhardillas, donde vivía el personal de servicio, se ha instalado una exposición que explica la restauración y, en la terraza, aparte de poder ver una vista espectacular de toda esta zona de la ciudad, se puede pasear entre 20 chimeneas de trencadis (aunque no todas son de Gaudí) y la linterna que ilumina la gran sala.


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Sala dels Passos Perduts del Palau Güell de Barcelona.

Pero también se puede hacer una visita más pausada que pide ir con los ojos muy abiertos para no perder detalle. Como el palacio era la vivienda de un industrial rico, los materiales son de primera calidad: piedras, cerámicas, metales y maderas exóticas que Güell transportaba con los barcos de su suegro, el marqués de Comillas. Estos materiales están repartidos por las ocho plantas que tiene el edificio, en las celosías de caoba de las ventanas o en el banco de ébano de la sala de fumadores. Materiales que, en manos de Gaudí y de sus grandes artesanos, consiguieron crear hasta 160 tipos de techos diferentes, muchísimos más que las estancias que tiene el palacio.

Entre los suelos de piedra pulida y los mármoles de colores, destaca uno de impacto: el de la entrada, creado con losetas de madera, para atenuar el ruido de los carruajes. "La restauración ha demostrado que continúan habiendo artesanos", asegura González ante dos candelabros de bronce que han recuperado el aspecto original después de que haber eliminado una pátina oscura. A pesar de que el palacio está construido donde antes había cuatro viviendas junto a la casa que Güell heredó de sus padres, el edificio tiene una planta reducida. A pesar de eso, Gaudí supo conseguir que los espacios parecieran más amplios.

En la Sala de los Pasos Perdidos, con aires de la Alhambra, las columnas y la tribuna crean una triple fachada y en la sala junto a uno de los dormitorios —donde destaca un plafón de Alexandre de Riquer sobre la chimenea con la imagen de Santa Isabel de Hungría— un espejo multiplica la luz que entra por una ventana mínima. La entrada vale 10 euros, incluida la audioguía en ocho idiomas. Por problemas de seguridad, sólo lo pueden visitar 160 personas a la vez. Es recomendable, por lo tanto, concertar la visita a .


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Palau Güell: http://www.palauguell.cat/


elpais.com
 




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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
La trastienda del genio de Gaudí


Una exposición explica cómo y con qué trabajaba el arquitecto catalán

La muestra descubre al científico, al geómetra y al autodidacta exigente




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Uno de los sacos llenos de perdigones con los que calculó las alturas de la Sagrada Familia.

El propio Gaudí no pudo haberlo explicado mejor: “Sin las experimentaciones a gran escala que hice en la colonia Güell, en sus formas alabeadas, en sus columnas helicoidales, en los paraboloides de las paredes y de las bóvedas, no me hubiera atrevido a aplicar esas geometrías en el templo de la Sagrada Familia”. Es justamente ese tránsito el que invita a recorrer Gaudí Lab, la exposición concebida en Barcelona que la pasada semana desembarcó en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid (calle Alcalá, 44).

La colonia Güell es una de las tantas ciudades industriales que se levantaron en Cataluña a finales del siglo XIX. Es también una de las obras cumbre de Gaudí. Su proyecto original incluía una iglesia, pero con el estallido de la I Guerra Mundial solo dio tiempo a terminar la cripta, pronto devenida en hoja de ruta para la construcción de la Sagrada Familia.

Gaudí Lab propone desandar ese camino, tratar de entender la genialidad de Gaudí a través del contacto con su forma de trabajar y sus herramientas, descubrir al científico, al geómetra, al autodidacta exigente y casi obsesivo que hubo detrás del arquitecto. O, como sugiere Marià Marín, comisario del Espacio Gaudí del Museo Diocesano de Barcelona, que ha cedido las piezas de la muestra: “Se trata de descubrir a un Gaudí mucho más complejo de lo que imaginamos, una suerte de Da Vinci, un artista que crea a partir de conceptos y que nunca improvisa. Un profundo pensador”.

¿Cómo se sostiene la enorme estructura de la Sagrada Familia? ¿Cómo hizo Gaudí para calcular las proporciones de una torre de 170 metros? ¿Cómo supo de qué tamaño debía ser cada una de las piedras? Allí están los pequeños sacos de algodón rellenos de perdigones y las marcas que ayudan a responder. Son las piezas clave de la famosa maqueta funicular, ese juego de hilos, pesos y distancias en el que Gaudí se basó para concebir su obra maestra.

Compuesta por más de 40 piezas inéditas, la exposición incluye herramientas de Gaudí que, en otra muestra de su habilidad para aprovechar instrumentos de todas las épocas, van desde un compás medieval de picapedrero hasta un conjunto de compases suizos de máxima precisión. Hay también tricromías en vidrio, que explican parte de la magia que ha hecho con la luz, y uno de los bancos de la cripta hecho con el roble de las cajas en las que llega el algodón a las fábricas de la colonia.

Hay además documentos que dan testimonio de los contactos de Gaudí con Madrid durante su búsqueda de financiamiento para la Sagrada Familia que, por ser un templo expiatorio, debía erigirse solo con limosna o sacrificio. Entre los papeles, cartas y croquis se destaca la factura de un donativo por 16 pesetas que la Junta de la Sagrada Familia entregó a la Junta de la Catedral de la Almudena en 1916. Las piezas se intercalan con vídeos explicativos, las fotos con frases de Gaudí y con definiciones que de él y su obra hicieron Dalí, Miró, Le Corbusier y Maragall, entre otros.

Respuestas, solo algunas, para el mar de interrogantes que despierta la mente de un genio.


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Banco diseñado por Gaudí.



elpais.com
 




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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
Una silla inédita de Gaudí sale a la luz para su subasta


La pieza, valorada en 38.000 euros, se suma a la única conocida hasta hoy

La Casa Batlló, la vivienda para la que fue creada en 1907, desconocía la existencia del mueble




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La silla inédita de Gaudí. / Balclis

No es necesario hacer encuestas para saber que Antoni Gaudí es una de las marcas de Barcelona que más vende y que todo lo que rodea a este inclasificable arquitecto despierta un máximo interés y genera muchos beneficios. La última historia tiene que ver con una pieza de mobiliario creada por él, genial y único como los edificios que el arquitecto construyó. En concreto una silla de costura inédita realizada por el reusense alrededor de 1907 para la Casa Batlló, que había acabado en el número 34 del paseo de Gràcia. Como el resto de los muebles de la vivienda fue creada en la carpintería Casas i Bardés. Está realizada en pino de melis —Pinus palustris— procedente de Cuba tallado y torneado al que dio forma ergonómica, como casi todo lo que creaba, para que se adaptara a la postura del cuerpo de la señora Batlló cuando cosía.

La pieza aparece en el catálogo de la sala Balclis con un precio de salida de 38.000 euros y se subastará la próxima semana en Barcelona. Hasta la fecha los actuales propietarios de la Casa Batlló, la familia Bernat, creían que existía una sola silla de costura. Fue la que adquirieron hace unos años convencidos de que era el único ejemplar. Tanto que desde junio comercializan réplicas “en exclusiva mundial” de la silla creadas de forma artesanal, con la misma madera y técnicas que usó Gaudí. Aprovechando los meses de tirón turístico ya han comenzado a venderlas, pese a que tenían pensado presentarlas en septiembre. El precio de venta es de 1.936 euros cada una.

Pero ayer descubrieron, por sorpresa, que existe, al menos, una segunda silla de costura en discordia. “Intentaremos saber todo lo posible sobre ella porque nuestro patrimonio es lo relacionado con la casa Batlló”, explican fuentes de la sociedad Casa Batlló S.L.U. que gestiona las visitas —más de un millón de personas en 2012— y ofrece el edificio para actos sociales, aunque no quisieron aclarar si intentarían comprarla o no.

El caso es que la silla ha llegado a la sala de subastas de la mano de los bisnietos de José Batlló que dan fe con “documento incluido” de que es auténtica, “ya que siempre ha estado vinculada a su familia y la han ido heredando generación a generación”, explican. El mueble tiene una particularidad: En un momento dado se le cortaron los extremos de sus cuatro patas para que fuera utilizada por Fermina García, la ama de cría de la tercera generación de los Batlló, según han asegurado los mismos dueños de la silla hasta ahora, con el fin de poder amamantar mejor.


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Dos vistas de la 'nueva' silla de Antoni Gaudí que sale a subasta. / Balclis

Tampoco hay duda de la autenticidad del mueble para los tres especialistas en Gaudí —sobre todo en la colonia Güell—, como son Marià Marín, Manuel Medarde y Galdric Santana, que han redactado una extensa ficha para Balclis. Tras analizar la técnica y la cola de fijación de procedencia animal empleada y estudiar la historia de la silla, aseguran que esta es incluso es un “modelo inicial experimental, a modo de prototipo para posteriormente fabricar los ejemplares definitivos, lo que confiere un valor añadido como pieza histórica de referencia”. Aunque también reconocen que “la existencia de algún documento de la época firmado por Gaudí, factura de pedido del taller o ebanista que la realizó, o documento de encargo del propietario, servirían para su completa autentificación”, además de un estudio de dendrocronología de la madera que proporcionaría la edad de la misma.

Ayer, primer día de exposición pública de las piezas que se subastarán los días 17 y 18, fueron varias las personas que ya se interesaron por la silla. La mayoría extranjeros.

Las piezas de mobiliario creadas por Gaudí han alcanzado grandes precios en subastas. En mayo de 2011 se vendió en París un banco de dos plazas por 320.000 euros. No rebasó el millón de euros que se pagó en 2007 por el espectacular biombo de la Casa Milà que vendió Christie’s en Nueva York.


elpais.com
 




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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
Gaudí, de cerca


Una exposición de Valladolid homenajea la figura y la obra del arquitecto a través de sus planos, dibujos, maquetas, y fotografías.



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Gaudí en la Sagrada Familia.

Se formó según los cánones de la época en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, pero la efervescencia creativa del Modernismo catalán le llevó a desarrollar una arquitectura nueva y diferente, con la recorrió su propio camino como creador individual. La exposición Antoni Gaudí, inaugurada en la Sala Municipal de Exposiciones de la Iglesia de las Francesas (Santiago s/n, Valladolid), se presenta como un acercamiento claro y didáctico a la persona y a la obra del arquitecto, que abarca desde sus proyectos de estudiante hasta sus grandes obras maestras, con especial atención a la Sagrada Familia, el Palacio Güell o La Pedrera. Planos, dibujos, maquetas, elementos arquitectónicos y fotografías son los encargados de guiar al visitante en esta aproximación a la figura del genio barcelonés, que se podrá visitar hasta el 27 de septiembre.


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Maqueta del pináculo de la fachada de la Pasión del templo de la Sagrada Familia.


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Silla de despacho (Casa Calvet).


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Piezas hexagonales de trencadís (Park Güell).


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Maqueta de la planta de La Pedrera.


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Plano de la fachada de La Pedrera.


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Panorámica de la exposición.



metropoli.com
 




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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
El último cromo de Gaudí


Los pabellones Güell de la Universidad de Barcelona se abrirán al público una vez sean restaurados



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Ver vídeo

El patrimonio monumental de Barcelona es una de sus primeras marcas de identidad. Y dentro de sus edificios sobresalen, de forma destacada, los del periodo Modernista. Tanto, que el 80% de visitantes que vienen a Barcelona cada año aseguran que lo hacen atraídos por maravillas como la Sagrada Familia, la Casa Batlló, La Pedrera o el Parque Güell. Todas llevan la firma del genial arquitecto Antoni Gaudí que las construyó a caballo entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Dentro de poco, a este club de privilegiados, se unirá un nuevo edificio que abrirá sus puertas para dejar al descubierto lo que esconde en su interior. Son los pabellones de la Finca Güell situados en el barrio de Pedralbes. Estas pequeñas joyas, propiedad de la Universitat de Barcelona, acaban de ingresar en la World Monuments Watch, entidad que cuenta con el patrocinio de American Express, que desde 1996 pone el foco en monumentos con problemas de conservación de todo el planeta para captar fondos. Este año ha escogido 67 lugares de 41 países. Con su apertura serán siete los edificios del arquitecto visitables en la ciudad. Barcelona vive una fiebre Gaudí, porque Gaudí, hoy por hoy, es sinónimo de visitas e ingresos económicos

Los pabellones de la Finca Güell fueron construidos por Antoni Gaudí entre 1884 y 1887 —coincidiendo con otra obra de juventud del arquitecto como es la Casa Vicens—. Los construyó en una de las mayores fincas privadas que jamás hayan existido en Barcelona: Al final del camino privado de los Güell —la actual Manuel Girona—, el magnate y su familia construyeron una vivienda de veraneo de aires caribeños que estuvo en pie hasta 1919 cuando se derribó para levantar el Palacio Real de Pedralbes. Para delimitar la enorme zona, encargó en 1883 a un joven arquitecto que había descubierto en la Exposición de París de 1878 que construyera la valla, la puerta principal de acceso, otras tres secundarias, la caseta del guarda y las caballerizas con su picadero —ya que por entonces todavía no hacían falta los garajes para automóviles—.

    Cinco metros de ancho con un dragón alado encadenado de hierro forjado, en la puerta

Gaudí, como no podía ser de otra forma, construyó una impresionante puerta de cinco metros de ancho con un dragón alado encadenado de hierro forjado —trabajo que realizó el taller de Vallet i Piquer a partir de un diseño suyo de 1885— lleno de elementos simbólicos y astronómicos y que muchos aseguran que incluso se movía, como si se retorciera, al abrir la puerta. Era la entrada para carruajes junto a la que creó otra más pequeña para peatones. A lado y lado de la puerta construyó dos pequeños pabellones: uno como vivienda del portero de la finca —el auténtico guardián— formado por tres cuerpos. El central de planta octogonal, en su interior un enorme salón abierto en el que destaca una chimenea y dos habitaciones adosadas. Todo cubierto por una cúpula que aporta luz y ventilación a las estancias.

Al lado derecho de la puerta construyó las caballerizas que podían acoger hasta una docena de caballos; una construcción rectangular subdivida ladón. La caballeriza se comunica con el picadero, de planta cuadrada, cubierto también por cúpula. En las paredes exteriores usó placas de cerámica con dibujos geométricos, como celdas de abeja, o esgrafiados que se han conservado casi como el primer día.


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Detalle de la puerta de la Casa Güell, el primer trabajo de Antoni Gaudí para la familia / massimiliano minocri

En estas pequeñas construcciones Gaudí puso en práctica soluciones que luego aplicó en sus futuros edificios como las bóvedas de revolución o el trencadís cerámico, con el fin de adaptar la superficie plana de la baldosa a las formas curvas de los muros, que empleó por primera vez en el exterior de la linterna del picadero.

Los pabellones conservan algunas de las herramientas utilizadas por Gaudí para construir sus edificios, como una hormigonera, andamios, mazas y tenazas, mientras que en el jardín se puede ver una grúa idéntica a la que se usó para construir La Pedrera, pocos años después.

Los dos edificios están ubicados en un lugar de nombre mítico: El jardín de las Hespérides, un lugar en el que Gaudí plantó sauces, olmos y álamos, además de encinas y naranjos.

La historia es conocida. El suegro de Eusebi Güell fue Antonio López, otro de los hombres más ricos del momento y protector de Jacint Verdaguer, que repartía limosna entre sus trabajadores de la Compañía Transatlántica. El mosén y poeta había compuesto La Atlántida es esta finca donde pasaba temporadas. Por eso, Gaudí no dudó, a la hora de realizar el diseño del jardín —y tras desechar realizarlo bajo influencia francesa— en representar la mitología del poema: la historia de la victoria de Hércules sobre el dragón Ladón y tres ninfas (las Hespérides) que cuidaban un maravilloso jardín en el Mediterráneo occidental. El héroe les arrebató las manzanas de oro del jardín y como castigo el dragón fue convertido en la constelación de la serpiente, por eso el dragón tiene esa forma tan retorcida. Nada que ver, por tanto, este animal con la leyenda de Sant Jordi. En el pináculo que corona la puerta principal, Gaudí representó los frutos de oro que perdió el furioso vigilante.

Hasta el 2010 la caballeriza y el picadero acogieron la Real Catedra Gaudí de la Universidad Politécnica de Barcelona, que hasta su muerte en 2012 desempeñó el arquitecto Joan Bassegoda Nonell, uno de los mayores especialistas en la obra de Gaudí. Con su marcha, la Universitat de Barcelona, la propietaria de los edificios desde que adquirió el solar en 1956 para construir la facultad de Derecho en el que iban incluidos los pabellones, tomó conciencia de este patrimonio y pensó en buscar recursos para su rehabilitación, así como en crear un plan director para ponerlos en funcionamiento.

La catedrática de Historia del Arte de la UB Mireia Freixa, directora del grupo de Investigación Gracmon especializado en Modernismo, es la que ha liderado la propuesta para incluir los monumentos en la lista Watch 2014, que elabora el Fondo Mundial de Monumentos (WMF). “Ya se tenía el plan director para intervenir en los elementos arquitectónicos deteriorados, como las cubiertas, revestimientos y maderas, así como en el jardín y en las paredes del perímetro de la finca, eliminando la valla levantada en los años sesenta por una nueva permeable que permita ver el jardín desde el exterior”. El plan director, firmado con el Ayuntamiento de Barcelona en septiembre de 2012, también prevé abrir un puerta de acceso nueva en la Avenida de Pedralbes y construir un pequeño pabellón de recepción para que los visitantes no tengan que acceder por la del dragón. El proyecto total cuenta con un presupuesto que ronda el millón de euros. A partir de ahora, la fundación americana buscará los recursos de empresas y mecenas privados de todo el mundo con el fin de llevar a cabo los trabajos.

Según Josep Vilalta, delegado del rector para las relaciones locales de la UB, el plan director prevé actuar en diferentes etapas. Primeramente en la zona más afectada que es la casa del guarda, donde aparte de enormes problemas de humedad en techos y paredes las ventanas fueron tapiadas para evitar que se siguieran celebrando botellones y otros actos en su interior. La vivienda todavía conserva alineadas sobre la repisa de la chimenea las películas de video que el último bedel de la universidad tenía, mientras que en una de las paredes embaldosadas se aprecian los restos de una cocina americana.

Habrá que resolver también los problemas en la cubierta de la caballeriza y el picadero, así como recuperar el suelo original de la caballeriza cubierto ahora por parquet. “El jardín será lo último en lo que se intervendrá y se intentará recuperar el aspecto original que tuvo cuando Gaudí lo creó”, explica Vilalta, que deja claro que las construcciones no corren ningún tipo de riesgo grave.

Según Vilalta, la UB está pensando en la posibilidad que sea una empresa especializada la que explote el conjunto y organice las visitas “como ocurre con la Colonia Güell”, la obra gran construcción visitable de Gaudí, esta vez en Santa Coloma de Cervelló.

“La inclusión en la Watch exigía dos condiciones esenciales: que los propietarios tengan el respaldo de las autoridades locales y que haya un plan de usos que garantice la sostenibilidad del monumento una vez restaurado”, explica Lluís Bosch responsable de rutas de la Ruta del Modernisme, que organiza desde 2005 visitas guiadas. El Ayuntamiento de Barcelona, a través del Institut del Paisatge Urbà, también está detrás de la iniciativa y está previsto que con su apertura se puedan organizar actividades de tipo académico y cultural, así como actos programados por el distrito de Les Corts. En un futuro próximo incluso quien lo desee se podrá casar bajo un techo creado por Gaudí.


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Fundamental será para captar visitas que el bus turístico que pasa por la Avenida de Pedralbes tenga una parada en los pabellones. Hasta ahora es fácil ver cómo el vehículo disminuye su velocidad a la altura de la enorme puerta mientras todos los turistas, como si fuera una coreografía, giran sus cabezas para ver el dragón amenazante. Pronto, si todo acaba bien, podrán entrar y pasear por el mítico jardín, tocar la campana de la puerta, que dicen que trae suerte, y escuchar la peculiar acústica bajo la cúpula del picadero. Todo por unos euros.
Sin fundación que vigile

“Goce de un restaurante al estilo Gaudí y disfrute de la Barcelona más modernista”. Es el eslogan de uno de los restaurante Tapas Gaudí que utilizan como reclamo al arquitecto. El 'típico bar barcelonés' no es el último ejemplo de explotación del genial Gaudí. En 2012 abrió sus puertas GaudíExperience, en el que se explica su vida y obra a través de la última tecnología —incluye un trepidante documental de 8 minutos en 4D— por el que han pasado (a 9 euros) más de 50.000 personas, la mayoría turistas.

Y es que todo lo relacionado con Gaudí es sinónimo de ingresos y beneficios económicos y la figura del arquitecto de Reus se ha convertido en una especie de gallina de los huevos de oro. Cualquier edificio o centro cultural que expone una de sus obras registra colas kilométricas.

Pero no todo el mundo está de acuerdo con esta explotación. Luis Gueilburt, especialista en la obra del arquitecto, que ha documentado 93 de sus obras, asegura que la fiebre Gaudí le está pasando factura ya que muchas intervenciones acaban “con el ángel de sus obras”, mientras que querer rentabilizarlo tanto puede terminar “por afectar sus estructuras porque no están diseñadas para un tránsito tan grande de personas”. Gueilburt reclama una fundación que vele por su obra, de la misma manera que existen para la de Tàpies, Miró o Dalí. Y si no se hace es por “problemas políticos, ideológicos e incluso miedo”.

Para el experto en turismo y patrimonio Manel Miró, “es evidente que la marca Gaudí tiene mucha fuerza y cualquiera con una obra de él quiere subirse al carro. Cuando una marca se hace tan poderosa los intereses son enormes”. Reconoce el enorme componente comercial, pero asegura que “es legítimo, como cualquier otro negocio”. El problema es que los precios son altos. “Si pones tarifas excesivas y sigues llenando de turistas, acabas expulsando a la población local del patrimonio que deja de ir”.

El historiador del arte Francesc Fontbona no duda en calificar a Gaudí de “bestia inmensa del arte universal”. Para él, no se trata de una moda pasajera ya que “no existe otro con su capacidad de creación”. En cuanto a la imagen tópica que se llevan los turistas que visitan Barcelona dice que: “Miguel Ángel es el Tormento y extasis de Charlton Heston, pero era una película digna que convertía al artista en un personaje para el gran público. Gracias al turismo conocemos a Gaudí”, remacha.


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Detalle la Casa Güell, el primer trabajo de Antoni Gaudí



El País-LIVE! / Massimiliano Minocri
 




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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
Acuerdo histórico sobre la obra de Gaudí


11 dueños de edificios del arquitecto firmarán mañana la ‘Declaración de Mataró’ para proteger y difundir su obra




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La Nau Gaudí de Mataró, la primera obra del arquitecto.

Las construcciones de Antoni Gaudí están en la cresta de la ola. Sus edificios gozan de un reconocimiento impensable hace décadas, cuando los únicos comentarios que recibían eran negativos. Ahora, tienen el reconocimiento general y de los millones de turistas en particular, que hacen cola durante horas para admirarlos.

Hasta ahora, los dueños y responsables de los edificios del genio trabajan de forma descoordinada. Para cambiar la situación y unir esfuerzos, mantener, proteger, difundir e incentivar la investigación sobre este patrimonio único y original que diferencia Barcelona y otras localidades donde se conservan los edificios del arquitecto, mañana se firmara un acuerdo sin duda histórico.

Será en la ciudad de Mataró donde se conserva la obra más antigua del arquitecto: la conocida como Nau Gaudí que este año cumple 130 años de su construcción como nave de blanqueo de la Sociedad Cooperativa La Obrera Mataronense —un proyecto encargado por Salvador Pagès en 1883, apenas 14 días después de obtener Gaudí su título como arquitecto—. Hasta verano de 2014 se celebrará el año Gaudí Mataró 130; una iniciativa del Ayuntamiento de la ciudad cuyo comisario es el crítico e historiador del arte Daniel Giralt-Miracle, que también lo fue del año Gaudí en 2002, auténtico punto de inflexión en la consideración del arquitecto.

Mataró, con el respaldo del Departamento de Cultura de Ferran Mascarell, ha conseguido reunir a los propietarios de 11 edificios gaudianos: La Pedrera, la Casa Batlló, la Casa Vicens, la Torre de Bellesguard, el Palau Güell, la Cripta de la Colònia Güell, els Pavellons de la Finca Güell (Universidad de Barcelona), el Park Güell (Ayuntamiento de Barcelona), el Col·legi de les Teresianes, la Sagrada Família, la Nau Gaudí y de instituciones como Amics de Gaudí, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, la Cátedra Gaudí de la Universidad Politécnica de Cataluña, el Colegio de Arquitectos de Cataluña y los Ayuntamientos de Reus y Riudoms (las dos localidades que rivalizan por el origen primero de Gaudí). Todos firmaran mañana el documento.


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Exterior de la Nau Gaudí de Mataró.

Los representantes de estos edificios e instituciones formarán parte del Consell Gaudí que creará por decreto la Generalitat y que “servirá para redimensionar y difundir positivamente la obra del arquitecto”, según Mascarell (que lo presidirá). Se trata, según Giralt-Miracle de una “declaración de intenciones”. Habrá, aseguró el consejero en presencia de Joan Mora, alcalde de Mataró, una primera reunión antes de fin de año en esta ciudad, y luego irá rotando por las diferentes ciudades donde Gaudí tuvo algún tipo de presencia. “Más que un mecanismo monopolizador, será de confraternidad, que velará para que estos edificios no deriven en una parque temático”, expuso Giralt-Miracle durante la presentación de esta iniciativa.

De hecho, la Pedrera, la casa Batlló y, sobre todo, la Sagrada Familia, son tres de los edificios más visitados de toda Cataluña, con cifras que rondan o superan el millón de visitantes.

Tras asegurar que la consideración del arquitecto ha tenido varias fechas importantes: 1950, cuando pasó de ser denostado a comenzar a ser valorado por una minoría; 1968, cuando se creó la Cátedra Gaudí; 2002, cuando se celebró el Año Gaudí y ahora en 2013, tras el acuerdo que se firmará en Marató mañana; Giralt-Miracle destacó la importancia de la Nau de Mataró: “En la que Gaudí dio preferencia a la forma y no a la estructura. No es una obra menor, sino pequeña, pero también profética que explica lo esencial de la forma de pensar del Gaudí”. Por eso, tiene claro que “ha llegado el momento de reclamar que la Nau Gaudí sea declarada Patrimonio de la Humanidad”.

Coincidiendo con la firma, el Ayuntamiento de Mataró ha organizado dos días de puertas abiertas este fin de semana para que todo el mundo pueda visitar la nave “en estado puro” y apreciar los 13 arcos parabólicos de madera que ideó Gaudí para sostener toda la construcción y dejar libres de columnas; un espacio de 600 metros cuadrados —similar al salón del Tinell de Barcelona—. Para eso ha sido necesario retirar las obras de arte contemporáneo de la Colección Bassat, formada por obras de arte catalán.


elpais.com
 




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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
Tras los pasos de Gaudí en Barcelona

Descubre al genial artista por la Ciudad Condal



Ni sólo de pan vive el hombre ni sólo de la Sagrada familia y el Park Güell se hizo cargo Gaudí en su larga y prolífica carrera. Os invitamos a recorrer Barcelona siguiendo las huellas del genial arquitecto modernista visitando sus 10 mejores obras, las más conocidas y otras que pasan desapercibidas a los ‘flashes’ de chinos y occidentales y que también están cargadas de belleza.


01. Basílica de la Sagrada familia


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Hasta 18 torres, 12 para cada uno de los apóstoles, cuatro para los evangelistas, una a Jesús y otra a María tendrá este templo cuando concluyan sus obras, ¡si es que algún día lo logran! Lo más destacable en esta basílica, además de sus dimensiones, es la simbología de sus fachadas, donde se representa la historia sagrada, y la combinación de diferentes estilos arquitectónicos.
Horario de visita: 9 a 18 horas entre octubre y marzo. 9 a 20 horas entre abril y septiembre.
Precio: 14,80 euros la entrada general, 19 euros con audioguía (no incluye visita a las torres).
Acceso a las torres: desde las 9 de la mañana y hasta 30 minutos antes del cierre del templo. 4,50 euros.
Consejo de Guiadelocio.com: Si quieres disfrutar plenamente de tu visita, reserva la entrada por Internet (en www.ticketmaster.es) para acceder a la Sagrada familia a primera hora de la mañana. Para subir a las torres, conviene que llegues a las 9 para evitar las largas colas que suelen concentrarse en esta zona, sobre todo en verano.
Ficha: Carrer de Mallorca, 401. Metro: Sagrada familia. Líneas de autobús: 19, 33, 34, 43, 44, 50 y 51. Teléfono: 93 513 20 60. www.sagradafamilia.cat


Ver los otros 9 monumentos selleccionados
 




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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
El lío de las vidrieras de Gaudí


La Generalitat anuncia como inéditas dos obras del arquitecto publicadas ya por su biógrafo en 1928



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El Árcangel Miguel de Gaudí que se encuentra en Can Pujadas, Vallgorguina.

Era el reclamo principal de la presentación del Registro e inventario de las vidrieras catalanas; un corpus de este patrimonio de vidrio y plomo elaborado desde 2009 tras la firma de un convenio entre el Instituto de Estudios Catalanes (IEC) y el Departamento de Cultura de la Generalitat. Y así se anunciaba en la nota de convocatoria emitida desde la consejería de Ferran Mascarell. Por eso, el inventario de 2.000 vidrieras localizadas en 1.600 lugares diferentes de la provincia de Barcelona y la diócesis de Girona pasaron a un segundo plano cuando Antoni Vila, el investigador principal del proyecto, explicó que entre los trabajos inéditos recuperados se encontraban dos obras de Antoni Gaudí. Pero al final de la tarde los inéditos, un rosetón con tres anagramas con el nombre de Jesús y un Arcángel Miguel, no lo eran tanto.

Vila explicó que los propietarios actuales querían preservar su identidad y, por eso, tampoco dio a conocer la localidad donde se encuentran, pese a las insistentes preguntas de los periodistas. Tan solo se limitó a asegurar que las había realizado Gaudí por encargo de un mosén amigo suyo para la capilla familiar. También que había podido fechar con precisión las dos vidrieras: La primera en 1886, una obra de juventud, y la segunda, en 1894, obra de entrada a su madurez.

Pero en la documentación entregada en la rueda de prensa presidida por el consejero de Cultura Ferran Mascarell, el director general de Patrimonio de la Generalitat, Joan Pluma y el presidente del IEC, Joandomènec Ros, había más datos. En uno de los cuadros se explicaba que las dos obras pertenecían a Can Pujadas.


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Detalle de la cabeza del arcángel realizado por Gaudí.

A partir de ahí fue fácil, utilizando internet, conocer todos los datos de las ya famosas vidrieras; la historia completa de la familia Valls de Vallgorguina y en concreto de Lluís Maria Valls, la persona que las encargó al arquitecto de Reus, además de poder ver incluso imágenes de las vidrieras en el lugar donde llevan instaladas más de 120 años.

También localizar que la historia de estas obras se publicó en 2003 en L’Om, una revista local de Riudoms y en el libro Regreso a Gaudí's Place, en 2005. Todos llevan la firma Ana Maria Ferrin. Esta autora explica en uno de sus textos que las obras son citadas por primera vez en biografía realizada por Josep Francesc Ràfols en 1928 al arquitecto.

A primera hora de la tarde Vila explicó que una persona le había proporcionado unas fotografías de las vidrieras que él había guardado en un cajón durante un año. “Las recuperé cuando comenzamos a estudiar las obras de esta zona”, dijo lacónicamente.


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El rosetón con los anagramas de Jesús de la capilla de Can Pujadas, en Vallgorguina.

Unas horas más tarde, en conversación con este diario, Vila reconoció que conocía el trabajo de Ferrin y que fue ella la que le llevó las fotografías de las vidrieras explicándole que una tradición familiar aseguraba que eran de Gaudí. Vila explicó que “al acceder a la capilla supe que las obras de él tras reconocer que la cabeza del arcángel estaba trabajada con dos placas de vidrio superpuestas, las dos rebajadas al ácido, una obra precursora de la tricomía que Gaudí utilizó después en obras posteriores como la Catedral de Mallorca. En el caso del rosetón también vi semejanzas con otras obras de Bellesguard o en el de la Barca de Sant Pere del Palau Episcopal de Mallorca. Quizá no me he explicado bien. Durante la rueda de prensa, he hablado de inéditas en el sentido de que se han autentificado y fechado con exactitud por primera vez, situándolas en la cronologías de sus otras vidrieras”. Y explicó que Bassegoda, el gran especialista de Gaudí, a petición de la propia Ferrin, había asegurado que las vidrieras “eran de carácter menor y que las había realizado en 1878”, reconociendo implícitamente que también Bassegoda sabía de su existencia.

El trabajo de inventario realizado en los últimos cuatro años por Vila ha contado con una aportación económica de la Generalitat de 288.000 euros. Ahora ha concluido la primera fase y está a la espera de firmarse un acuerdo que permita concluirlo en las provincias de Tarragona, Girona y Lleida. Mascarell anunció que pronto será posible.

A última hora de la tarde, fuentes de la Generalitat reconocieron que las vidrieras no eran inéditas y que se había cometido un error. “No era lo que nos habían asegurado”, dijeron.

elpais.com
 




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Mensaje Re: GAUDÍ 
 
Gaudí no estaba solo

La Pedrera reivindica en una exposición la riqueza del Modernismo catalán y el papel de artesanos, talleres e industria en su realización



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La vidriera conocida como 'Las Damas de Cerdanyola', una de las obras que se pueden ver en la exposición de La Pedrera. / gianluca battista

Barcelona cuenta con ocho edificios Patrimonio de la Humanidad. Todos modernistas: seis de Antoni Gaudí y dos de Lluís Domènech i Montaner, creados en un momento muy determinado, a finales del siglo XIX y la primera década del siglo XX, en el que la ciudad vivió un momento de crecimiento urbanístico enorme. Pero estos arquitectos no estaban solos. Sus trabajos, que admiran y sorprenden todavía a los barceloneses y a los millones de personas que visitan la ciudad cada año, fueron posibles gracias a todo un ejército de artesanos e industriales. La Pedrera reivindica en la exposición Modernismo. Arte, talleres e industrias (hasta el próximo 7 de febrero) el papel de estos pequeños genios que dominaron las artes del vidrio, la forja, la madera, los tejidos o la joyería y supieron materializar los diseños más innovadores de la modernidad en objetos maravillosos.

El Modernismo parece inundarlo todo en Barcelona porque es casi omnipresente en esta ciudad. Por eso sorprende saber que la última exposición que se organizó de forma global sobre este estilo decorativo y arquitectónico, más allá de sus figuras más destacadas como Gaudí, Puig i Cadafalch o Domènech i Montaner fue en 1964, hace más de medio siglo. “Desde 2010 teníamos claro que queríamos revisarlo y volver a mostrarlo a lo grande, incorporando todo lo que se ha ido investigando y conociendo. Y no había mejor sitio que en La Pedrera, el edificio de Gaudí donde las casi 200 piezas dialogan perfectamente con el edificio y con el exterior”, explica la comisaria de la exposición, la catedrática Mireia Freixa.

En esta exposición no solo se muestran piezas excepcionales de este movimiento que se vivió en Barcelona y Cataluña y en casi toda Europa, el Modern Style. También, los diferentes procesos, desde los primeros diseños hasta el resultado final en vidrieras, como la excepcional conocida como de las Damas que ha cedido el Museo de Cerdanyola; la forja, visible no solo dentro sino también fuera de la sala de exposiciones en las increíbles barandillas que creó Gaudí para La Pedrera, incorporadas como una pieza más de la exposición; pavimentos hidráulicos, como los hiperconocidos que todavía se pueden pisar en el Passeig de Gràcia y que fueron creados por Gaudí para la Casa Batlló aunque se acabaron utilizando en la Pedrera. Una baldosa de la que se muestra uno de los moldes con los que los fabricaba la casa Escofet. También finos tejidos y vestidos utilizados tanto por la gente de a pie como por la burguesía, la gran impulsora de estas obras de arte modernistas y, como no, joyas, en las que despuntan las creaciones de la familia Masriera.


60 museos y coleccionistas

Freixa y el grupo Gracmon de la Universitat de Barcelona que lidera, han puesto hilo a la aguja y presentan el modernismo de forma desestructurada y haciendo hincapié en los pequeños elementos. Así podemos ver vidrieras burguesas, restacadas de comercios de la ciudad o de viviendas de modestos particulares; técnicas perdidas como la del vidrio cloissoné (formado a base de pequeñas bolitas de cristal) que solo el ebanista y decorador Francesc Vidal y los suyos sabían crear; elementos arquitectónicos; lámparas y camas de Gaspar Homar, sillas de Gaudí y Vidal creadas para destacadas casas, pero también de bares como las creadas por Thonet “porque el modernismo llegó a todo el mundo”, remarca Freixa. Mesas, estores, enaguas, manteles, botines, bastones, saleros y ensaladeras de plata. Según Freixa, que ha recorrido Cataluña revisando el material de este periodo, “solo se expone el 2% del material que se ha visto”. Las piezas provienen de 60 museos y particulares, que siguen dando uso a estas obras de arte, que por unos meses han cedido para compartirlas con todos.



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Imagen realizada en 1927 del interior del piso noble de la Casa Milà en la que se aprecian los techos rasos hoy desaparecidos.


Filigranas en La Pedrera

Durante el recorrido de la exposición pueden verse enormes fotografías que muestran muchos de los objetos modernistas en sus lugares de origen. En uno de los rincones destaca una imagen de 1927 proyectada del propio piso noble de la Pedrera, una vivienda de 1.500 metros cuadrados en la que vivían el matrimonio formado por Pere Milà y Rosario Segimón; algo raro porque no eran muy dados a dejarla fotografiar. La imagen forma para de la iniciativa La Pedrera Inédita que impulsa la propietaria del edificio, la Fundación Catalunya La Pedrera para recuperar aspectos del pasado de este edificio centenario. La imagen tiene la virtud de mostrar una parte del primer piso en el que se observan los hermosos cielos rasos del techo, auténticas filigranas de yeso en relieve que hoy han desaparecido en su práctica totalidad. La foto permite ver cómo el techo, ondulante y retorcido desciende, en una especie de columnas y acaba unido a uno de los biombos de madera y cristal que el arquitecto diseñó para compartimentar los espacios. “Se pensaba que habían desaparecido en los años sesenta, en concreto a partir de 1966 cuando los propietarios de entonces, la Inmobiliaria Provença, alquilaron toda la planta a la compañía de seguros Northern. Incluso el arquitecto Leopoldo Gil Nebot que realizó la reforma ha tenido que escuchar más de una vez que esta empresa fue la responsable; algo que siempre ha negado”, explica Silvia Vilarroya, responsable de La Pedrera Inédita.

Unos documentos que ha recuperado Vilarroya de la Cátedra Gaudí de la Universitat Politécnica de Catalunya demuestran que tal acto de vandalismo fue obra de la misma propietaria del edificio Rosario Segimón.

A los ocho meses de fallecer Gaudí, el 23 de marzo de 1927, Segimón encargó la reforma del piso principal a José Bayó, el encargado de realizar la obra unos años antes. En los documentos puede leerse que pagó 4.458 pesetas por “derribar los altillos, cielos rasos, quitar las llatas de los techos, arrancar las llatas de los parquets y los aplanados, quitar escalera del hall, descollar cañerías y conducciones de electricidad, derribar todos los tabiques, bajar las puertas y vidrieras al sótano y sacar escombros”. En otra página se concreta que los techos rasos a eliminar eran los de la sala de fiestas, el hall, el vestíbulo, el despacho, el fumoir, el comedor, el dormitorio y el corredor. En total: 532,50 metros cuadrados. La reconstrucción fue obra de Modesto Castañé, de gustos más anodinos y cursis que Gaudí. Por suerte, la zona de servicio se salvó y hoy es la única que los conserva y permite ver esta maravilla.


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Mensaje Re: GAUDÍ (Antonio Gaudí) 
 
Así se construirán las torres de la Sagrada Familia

Todo preparado para levantar las seis estructuras que coronarán el templo de Gaudí y lo convertirán en el edificio más alto de Barcelona



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Ver vídeo simulación de las nuevas torres de la Sagrada Familia.

La visita de obras que los responsables de la basílica de la Sagrada Familia de Antoni Gaudí organizan anualmente es tan esperada y genera tanta expectación como puede serlo la concesión de un premio de literatura o cine. Es el único día en el que se dan a conocer los avances logrados en el último año y las novedades a alcanzar en el próximo. La visita de ayer no defraudó. Celebrada a más de setenta metros de altura, en un nuevo espacio, la sala Crucero, situada en el punto donde se cruzan las dos naves de la iglesia y en lo que será la base de la Torre de Jesús, el punto que alcanzará más altura del edificio cuando esté terminado. Allí se llega tras cruzar la nave central atestada de turistas, subir en un futurista ascensor situado junto al ábside y ascender por una escalera gigante de caracol por la que divisa toda la ciudad.


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Estado de las obras de la Sagrada Familia a la muerte de Gaudí, en 1928.

El nuevo espacio es una especie de plaza pública escalonada rodeada de columnas situada en el interior de un cono invertido de hormigón que parece más una nave espacial que la parte de un edificio. Entre las novedades que explicó el arquitecto director Jordi Faulí, interrumpido por el sonido de las campanas, el hecho de que todo está preparado para que las seis torres que han de coronar el edificio comiencen a levantarse. No obstante, explicó, estos trabajos no podrán apreciarse hasta dentro de un par de años, en 2017. “Se están creando fuera del templo unas estructuras de piedra de seis metros de base por cinco de altura en forma de M, con tirantes de acero en su interior que las tensan y las hacen resistentes al viento. Cuando están terminadas se trasladarán a Barcelona y se montarán como un mecano”, explicó Faulí.


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Acceso a la nueva sala realizada sobre el crucero de la Sagrada Familia y que servirá de base a la enorme torre de 172 metros, dedicada a Jesús.

Con ellas se crearán las seis enormes torres: cuatro dedicadas a los Evangelistas de 135 metros de altura, la de la Virgen María, de 140 y la de Jesús, de 171 metros de altura, que superarán los 154 metros de la Torre Mapfre y el Hotel Arts y convertirán a este templo expiatorio en el más alto de la ciudad. Los nuevos pináculos se sumarán a las doce torres, de 100 metros cada una, de las fachadas del Nacimiento y de la Pasión, que representan a cada uno de los doce apóstoles. El peso total de las seis torres parabólicas generadas por paraboloides grandes será, según Faulí de “unas 23.000 toneladas”. Con toda esta simbología no es de extrañar que la Sagrada Familia haya sido calificada como un resumen en piedra de toda la fe cristiana.
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Según las previsiones en 2020 estará terminada la parte de la parabólica de las torres y luego se comenzarán a construir los pináculos, “durante otros dos o tres años”.

Por ahora, según se dio a conocer, ya está construido el 70% de todo el edificio. También se repitió la fecha de 2026 para terminarlo por completo coincidiendo con el año en el que se conmemorarán los cien años de la muerte del arquitecto.

Por ahora, pueden verse unos enormes andamios circulares que surgen del centro entre las torres de las dos fachadas. En el interior, las torres de los evangelistas ya han llegado al final de su primer tramo, a 76 metros de altura. Este arranque de las torres pronto podrá verse desde la calle ya que está previsto retirar estas estructuras metálicas.

Entre los trabajos que ya se han realizado o están a punto de concluir Faulí explicó que el más destacado es la Sacristía de Poniente, situada en la calle Provença esquina Sardenya. “Gaudí dejó diseñada la cubierta de esta sacristía que ha servido de modelo, tratada informáticamente, para el resto de las torres”, explicó. Falta colocar las palmas de bronce y los medallones de cerámica esmaltada que se situarán en el pináculo de la cúpula. En el interior, una vez terminada, se colocarán los dos muebles originales que Gaudí realizó para la sacristía. Estará acabada a final de año.


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Interior del nuevo espacio la Sala Crucero que será la base de la torre de Jesús, de 172 metros de altura.


25 millones de euros

Otro de los elementos que ha avanzado de forma espectacular en el último año y que está a punto de concluir es el pórtico superior de la Fachada de la Pasión. Ya pueden verse las ocho columnas de la izquierda y se intuyen las de la derecha. “Faltan las dos centrales, las más grandes del conjunto y situar la cruz que coronará el portal y los dos ángeles”, aseguró el arquitecto.

Dentro del edificio también está prácticamente acabada la adecuación de las cantorías de la nave principal, tras colocar unas barandas de hierro forjado y recubrir de piedra las graderías, mientras que las vidrieras superiores del ábside, las únicas que faltan por instalar, ayudarán a inundar de luz de colores antes de que acabe el año.

Un ritmo de obras tan frenético tiene un presupuesto enorme. “Unos 25 millones de euros al año”, desveló Faulí. Un importe que subvenciona casi en su totalidad los 3,2 millones de visitantes que recibió el templo el año pasado. Este fin de semana la Sagrada Familia vivirá otras jornadas de éxito. Entre mañana y el domingo se han organizado tres jornadas de puertas abiertas para lo que se han agotado las 30.000 entradas puestas a disposición para visitar gratuitamente el edificio.


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Vista virtual de la Sagrada Familia terminada en 2026 Ver vídeo


elpais.com
 




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Mensaje Re: GAUDÍ (Antonio Gaudí) 
 
Gaudí: nada es lo que parece

Casa Botines, el edificio del arquitecto catalán en León, abre por primera vez sus puertas al público tras 125 años de historia



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'Casa Botines', edificio de Antoni Gaudí en León. Vista desde la plaza de San Marcelo.

Entrar en Casa Botines es sentirse en un edificio del barcelonés Paseo de Gracia en pleno centro de León. Pero no se necesita más que mirar por alguna ventana para comprobar que no hay miles de turistas recorriendo la calle y que el Mediterráneo queda lejos. Según el flanco del inmueble por el que se observe, uno se puede encontrar el renacentista Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación provincial, o la plaza de San Marcelo, a la que da la fachada principal, donde decenas de adolescentes del instituto cercano toman las escaleras de la casa o reposan en el banco en el que permanece sentado un Gaudí de bronce.

Casa Botines abre sus puertas al público a partir del 23 abril. Nunca antes, en sus 125 años, se había accedido a la totalidad del edificio, actual sede de la Fundación España Duero. En 1893, cuando se inauguró, los bajos se dedicaron al comercio de textiles,hasta 1931, cuando se convirtió en oficina bancaria, tras la adquisición del inmueble por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León. El resto de los pisos eran viviendas privadas, algunas habitadas hasta la década de los noventa. Una de esas vecinas —Belén Díez Ordás (León, 1970), cuyos abuelos y padres vivieron allí— acompañó a EL PAÍS el pasado miércoles y se le iluminaron los ojos al volver a ver el portal de su abuela. Cogió el teléfono y llamó a su padre al entrar en lo que le pareció que había sido su dormitorio. “Me vienen a la memoria los días de Reyes”, decía.

Si la escultura de bronce del arquitecto tarraconense pudiera ver desde su emplazamiento, observaría un lugar parecido al que encontró el verdadero Antoni Gaudí (Reus, 1852 - Barcelona, 1926) durante sus estancias en León entre 1889 y 1893: el Ayuntamiento viejo, la iglesia que da nombre a la plaza (aunque popularmente sea la de las palomas), la calle Ancha que lleva a la catedral... En esa zona de la ciudad, donde terminaba la parte histórica y comenzaba la nueva, Simón Fernández y Mariano Andrés, los propietarios de un negocio de telas conocido como Casa Botines desde hacía 60 años, encargaron a Gaudí un edificio para su establecimiento —hasta entonces situado en la plaza Mayor pero que querían reubicar con vistas a la expansión de la población— y varios pisos de viviendas. Con sus cuatro plantas —un rascacielos para aquella localidad—, Casa Botines se convirtió en el inmueble que señaló el inicio del León moderno, una ciudad en la que la historia marca el urbanismo: sus restos romanos, el románico San Isidoro y la imponente catedral gótica...

 
Barcelona en el interior

La catedral, precisamente, influyó en el arquitecto, que se empapaba de lo que le rodeaba, y en la planificación del edificio neogótico que construyó con características leonesas en el exterior: sillares de piedra caliza, ventanas trilobuladas como si de la catedral procedieran, pizarra en el tejado y a la manera barcelonesa, su manera, en el interior. Hizo del edificio un todo en el que cuidó hasta el último detalle. “Un escultor de la arquitectura”, señala Manuel Carriedo, exdirector del archivo histórico de Caja España y comisario de la exposición El León de Gaudí, que acabó el 31 de marzo.

Los pomos, los limpiabarros, el sistema de poleas para abrir las ventanas altas, las barandillas de la escalera, todos esos detalles están anatómica y estéticamente pensados en un edificio en el que “nada es lo que parece”, según Carriedo. Gaudí adapta las irregularidades de la planta: un cuadrilátero con tres ángulos obtusos, lo que obliga al cuarto a ser agudo. “La irregularidad está tan presente que precisamente por eso no se ve”, afirma. Siendo una casa de viviendas tiene aspecto de palacio-fortaleza medieval que le confieren los torreones de las esquinas y el foso que la rodea, cuyo objetivo es inundarla de luz. El foso permite un buen tamaño para las ventanas del sótano, lugar donde se situaba el almacén de la tienda y requería de iluminación y ventilación. El arquitecto logra que haya la misma luz en todas las plantas, en las bajas con techos altos y grandes ventanales y en las altas, de menor alzado en los techos y vanos más pequeños.

Tampoco la figura de Gaudí responde a lo que se podría suponer de este arquitecto universal: apenas salió de Cataluña y solo construyó tres edificios fuera de esa región: en León —encargado por la comunidad catalana que se situó en esta provincia en el siglo XIX— el palacio episcopal de Astorga y Casa Botines, y el Capricho en Comillas, municipio cántabro donde nunca estuvo.

La Fundación pretende que Casa Botines se parezca cada vez más a lo que dejó Gaudí. Ahora abre tres plantas en las que expondrá parte de las 5.000 piezas que posee, entre ellas pinturas de Casas, Sorolla, Madrazo, Tàpies... En una fase posterior inaugurará el resto con la recreación de la tienda de telas y de alguna de las viviendas. Hogares como el de los abuelos de Belén Díaz que al salir del edificio se asoma al foso asombrada de cómo su padre podía saltar cuando, de niños, se les colaba la pelota. “¡Con esos pinchos de la verja!”.



San Jorge, el dragón y el león


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Escultura de San Jorge y el dragón sobre la puerta de Casa Botines. / Marta Jara

Sobre la puerta de la fachada principal, Gaudí coloca un león de forja, símbolo de la ciudad que le acoge, y encima de este una escultura en piedra de San Jorge y el dragón, motivo típico medieval y homenaje a su Cataluña natal. El santo guerrero que se observa hoy no es el original, ya que por la calidad de la piedra gerundense en 1952 se desprendió un brazo y la mandíbula inferior del animal fantástico. Al descolgarla para sustituirla se encontró dentro de un tubo de plomo los únicos dos planos que se conservan del edificio, firmados por Gaudí; dos ejemplares del 15 de septiembre de 1893, día de la inauguración, del periódico de más tirada del León de la época, El campeón; y un escrito con la relación de colaboradores del arquitecto, proveedores y el calendario de las obras.

En 1956 se coloca el actual grupo escultórico y se mantiene el contenido del tubo de plomo inicial -salvo los planos que se conservan en el archivo de Caja España- y se añade otro con otros periódicos, el del día que muere Gaudí (10 de junio de 1926), el del 30 aniversario de esa fecha y la hoja del lunes.



'Casa Botines'


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'Casa Botines'. El emplazamiento en el que está el edificio ideado por Gaudí se mantiene prácticamente igual que hace 125 años cuando lo construyó el arquitecto. El edificio renacentista que asoma a la derecha es el Palacio de los Guzmanes (siglo XVI), actual sede de la diputación provincial de León. La calle que separa los dos inmuebles forma parte de la ruta Jacobea.

Casa Botines se inauguró en 1893, fue considerado el primer edificio del León moderno, situado donde acababa la ciudad histórica y empezaba la nueva. La imponente catedral gótica, que se ve en la imagen a través de una ventana de las plantas altas de Casa Botines, marca el urbanismo de la ciudad e influyó en Gaudí a la hora de planear su edificio que en su exterior guarda total sintonía con las construcciones leonesas.


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Imagen de final del siglo XIX en la que se aprecian los edificios que dominaban León: el románico San Isidoro (izquierda), las torres de la catedral y delante de ella Casa Botines que, con sus cuatro plantas, se convirtió en una suerte de rascacielos en una ciudad que en aquel momento tenía 13.500 habitantes.


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A pesar de ser Gaudí un arquitecto catalán que salió muy poco de su tierra, sabe utilizar los elementos de la ciudad que le acoge y hace de Casa Botines un edificio leonés de cara al exterior, con sus sillares almohadillados, sus cubiertas de pizarra, las ventanas trilobuladas, con gran influencia de los vanos catedralicios.


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Belén Díez es nieta e hija de vecinos de Casa Botines, está en el torreón más grande del inmueble el que corresponde al ángulo agudo. El edificio, cuya planta es un cuadrilátero irregular, no tiene ningún ángulo recto, uno de ellos -el del torreón de la imagen- es agudo porque los otros tres son obtusos.


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Casa Botines era un edificio de viviendas, 16 en total. La planta de entrada al edificio, la única pública, fue un comercio de telas hasta que en 1931 se convirtió en oficina bancaria. La planta principal se la reservaron los copropietarios y algunas de las superiores estuvieron habitadas hasta principios de los años noventa.


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Sotabanco de Casa Botines, el piso bajo cubierta que Gaudí reservó para los trasteros y la casa del portero, a la manera barcelonesa, ya que en León los portero tenían las viviendas en los sótanos. Actualmente es una sala de reuniones de la Fundación España Duero, con una lámpara diseñada por el alemán Ingo Maurer que consigue que este elemento conviva en sintonía con la arquitectura de Gaudí.


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Entrada a lo que siempre fue la parte pública de Casa Botines, en un principio la tienda de telas y después la oficina bancaria. Los portales de las viviendas estaban en los laterales del edificio y en la parte trasera había otra puerta que servía de carga y descarga del comercio. La verja que se observa en la imagen protege el foso construido por Gaudí para que el sótano, como el resto del inmueble, tuviera grandes ventanales y así el almacén del comercio tuviera buena luz e iluminación.


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Muchas partes del edificio se conservan tal y como las dejó Gaudí hace 125 años. En la imagen, un pasillo que da acceso a uno de los torreones construidos para que las esquinas del inmueble también estuvieran bien iluminadas. La madera es un elemento fundamental en este arquitecto que cuida cada detalle, más allá de la simple fábrica.


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Cada detalle está pensado por el arquitecto catalán. Cuida los elementos tanto práctica como estéticamente. Manuel Carriedo, comisario de la exposiciéon 'El León de Gaudí', le define como "un escultor de la arquitectura".


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San Jorge y el dragón, escultura situada sobre la puerta con la que Gaudí quiere homenajear su Cataluña natal. Este grupo escultórico data de 1956, ya que al santo original se le desprendió un brazo y al dragón la mandíbula inferior. Dentro de esta pieza se conservan dos tubos de plomo uno que data de 1893 en el que se encontraron dos planos del edificio firmados por Gaudí, un periódico de la época y un documento con el calendario de construcción y la relación de los colaboradores de Gaudí. A mediados del siglo XX cuando se sustituyó la original se incluyeron en otro tubo periódicos de ese año y uno del día de la muerte del arquitecto, el 10 de junio de 1926.


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En las dos cajas de escaleras de Casa Botines se aprecia perfectamente la irregularidad del edificio. Manuel Carriedo, comisario de la muestra 'El León de Gaudí', explica que es tanta la que hay en todo el inmueble que precisamente por eso se disimula. Como todo en Gaudí está perfectamente pensado y el pasamanos de la barandilla de la escalera parece estar diseñado a la medida de la mano.


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Réplicas de mobiliario de Gaudí, similares a las que hay en las barcelonesas casa Batlló y Calvet.


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Parte trasera de Casa Botines frente al Palacio de los Guzmanes, entre estos dos emblemáticos edificios el Camino de Santiago, donde Gaudí tiene, además, otro edificio: el palacio episcopal de Astorga, en la misma provincia. Estos dos junto con el Capricho de Comilas (Cantabria) son los únicos tres edificios de nueva planta que el arquitecto construyó fuera de su Cataluña natal.


elpais.com / Fotos: Marta Jara
 




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Mensaje Re: GAUDÍ (Antonio Gaudí) 
 
El Gaudí germinal, recuperado

Casa Vicens, el primer gran proyecto del arquitecto, abre al público el 16 de noviembre después de 132 años como vivienda privada



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Comedor principal de la Casa Vicens de Gaudí que abrirá el 16 de noviembre. / Consuelo Bautista

Hiedras y plantas trepadoras, olivos, viñas, hojas de palmitos, clavel de moro, magnolias, flor de la pasión, rosas y zarzas con enormes moras. Son algunas de las especies vegetales que crecían en la finca familiar en la que el agente de cambio y bolsa Manel Vicens i Montaner encargó al arquitecto Antoni Gaudí, de 31 años, construir una casa, la Casa Vicens (Carolines, 20), en la vecina villa de Gràcia para veranear y disfrutar de la naturaleza, fuera de la aglomeración de la ciudad que ya empezaba a ser insoportable. La vivienda, que se construyó entre 1883 y 1885 —aunque hay especialistas como Joan Bassegoda y Daniel Giralt Miracle que la alargan hasta 1888— fue el primer encargo importante a este arquitecto que acabó incorporando en su exuberante decoración de paredes y techos esta vegetación creando una continuidad entre el exterior y el interior.

La Casa Vicens es una obra de Gaudí germinal en el que el arquitecto apuntó muchas de las características de su obra posterior y dejó ver su rico potencial. En 2005 este paraíso vegetal de Gaudí fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, máximo reconocimiento al que puede aspirar un bien cultural.


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La sala del fumador de la Casa Vicens. / Consuelo Bautista

Después de permanecer más de 130 años como vivienda familiar y dos de trabajos de restauración, la Casa Vicens abrirá al público por primera vez el próximo 16 de noviembre. Ya hay muchas reservas por internet para visitarla aunque los primeros serán los vecinos que podrán saciar la curiosidad que han despertado los trabajos en esta casa icónica.

Acostumbrados a construcciones de Gaudí en las que la arquitectura de forma sinuosa domina por encima de la ornamentación, esta casa del arquitecto resulta rara. En este caso, la colorista fachada inspirada en la arquitectura oriental o nazarí de edificios como la Alhambra de Granada es de un intenso color rojizo en la que destacan las baldosas decoradas con la flor del clavel de moro de tonos anaranjados nada tiene que ver con la Pedrera o incluso la casa Batlló. El interior es sobrio en los suelos creados a base de mosaicos de pequeñas teselas blancas y negras en las habitaciones más nobles y de terrazo continuo en el resto del mismo color que los zócalos de las paredes. La parte superior de las estancias están decoradas con esgrafiados de plantas arbustivas: hiedras, arbustos y flores de la pasión, entre otras especies, que parecen no parar de crecer. Entre las estancias más pintorescas de la primera planta, que incluía sala de estar, comedor y cocina (hoy desaparecida), está el salón de fumar, la más oriental de todas las habitaciones. De estilo mozárabe, todavía pueden verse a un grupo de restauradores eliminando una capa de tono ocre que ha ocultado durante años el color azul añil original de los mocárabes de paredes y techo. Las piezas de las paredes, otra singularidad, no son de cerámica sino de papel maché, mucho menos pesadas pero más frágiles, uno de los pocos lugares del modernismo donde se han conservado pese a lo mucho que se utilizaron entonces. En el primer piso se sitúan las habitaciones y en la buhardilla las zonas de servicio y de secado de la ropa.
 
Esta vivienda creada a tres fachadas con una cara adosada a una medianera de una construcción conjunta sufrió una profunda transformación en 1925, cuando sus nuevos dueños, la familia Jover que habían comprado la vivienda a la viuda de Vicens en 1899, decidieron instalarse a vivir siempre allí. El encargado fue Joan Baptista Serra de Martínez que añadió un cuerpo a la original de Gaudí que por el exterior no se percibe pero que en el interior acabó con elementos como la escalera que daba acceso a las otras plantas.

Desde que en 2014 la banca andorrana Morabanc compró esta vivienda se han invertido hasta ahora, además de la cantidad que se pagó a los Jover, 4,5 millones de euros en rehabilitarla y en realizar un proyecto museográfico. Todo, para recuperar al máximo el proyecto original y convertirla en una casa museo para explicar el primer Gaudí. El proyecto de rehabilitación ha corrido a cargo de los arquitectos José Antonio Martínez Lapeña, Elías Torres y David Garcia que, además de devolver el aspecto original a la vivienda en 1885, eliminando los añadidos que ocultaban parte de la fachada para facilitar su lectura y dotarla de todos los elementos de seguridad que permiten, por normativa, su apertura. Entre los elementos más destacados, una blanca y angulosa escalera que permite dividir la parte patrimonial creada por Gaudí e iluminar la zona creada por Martínez Lapeña. Esta zona, a partir de ahora, acogerá la zona expositiva temporal (dedicada a la obra primigenia de otros arquitectos contemporáneos a Gaudí) y la permanente, en la que se explican las influencias y las lecturas de Gaudí que le llevaron a poder realizar su proyecto, además de mostrar en maqueta e interactivos la evolución de esta casa a lo largo del tiempo.

En el exterior es donde es más que evidente el cambio sufrido por esta vivienda única. Si en la época de mayor esplendor, entre 1925 y 1946, la parcela llegaba hasta la actual Príncipe de Asturias e incluía una capilla de Santa Rita donde brotaba un manantial de agua con propiedades curativas. En la actualidad la vivienda está acosada por los edificios cercanos y la parcela reducida a la mínima expresión tal y como se aprecia en la terraza del edificio. “Nos sirve para explicar esta parte de la historia y el avance y la especulación de la ciudad”, remachó Abellà junto a uno de los templetes que coronan la fachada.

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Fachada de la Casa Vicens de Gaudí que abrirá sus puertas el 16 de noviembre. / Enric Fontcuberta (EFE)


Un modelo de apertura sostenible

Nada de autocares ocupando las aceras e interminables colas de miles de personas esperando a la puerta de la Casa Vicens. Esa es una imagen que quieren evitar los responsables de este nuevo proyecto, con su director, Joan Abellà, a la cabeza. Por eso han establecido un modelo que pretende integrar la casa al barrio y no causar problemas de convivencia. “Como máximo podrán entrar al año 150.000 personas, unas 500 al día y unas 60 por hora, priorizando la reserva previa, con la idea de que no haya nunca más de 100 personas en el interior de la vivienda”, explica el director que dejó la gerencia del Macba para sumarse a este proyecto. Para él el modelo de gestión se basa más en “la calidad de la visita que en la cantidad”.

La visita partirá del jardín. El visitante subirá planta por planta hasta acceder a la azotea, desde donde podrá bajar de nuevo al punto de partida y dirigirse al sótano, donde estará la tienda-librería, para finalizar el recorrido en la cafetería del jardín.



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Mensaje Re: GAUDÍ (Antonio Gaudí) 
 
Arte con la luz de la Sagrada Familia

La Sala Parés expone las acuarelas de Joan Vila Grau, autor de los vitrales del templo diseñado por Antoni Gaudí



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Vitrales de la Sagrada Familia.

Nebulosas de colores que pasan del papel a los ventanales de la Basílica de la Sagrada Familia. Movimientos entre los azules que se iluminan en las naves de Levante, con el amanecer y el nacimiento de la vida, y los cálidos rojos del lado de Poniente, simbología del clímax y el fin que sigue. El autor de los vitrales de la iglesia más icónica de Barcelona, Joan Vila Grau (Barcelona, 1932), expone hasta el 3 de diciembre en la Sala Parés una compilación de acuarelas que muestran su proceso de creación y la culminación de una larga carrera artística.

A Vila Grau le fueron encargados en 1999 las vidrieras de la Sagrada Familia. En 2010, cuando el Papa Benedicto XVI dedicó la basílica, solo se habían instalado el 45% de los cristales; hoy ya están todos en su lugar excepto el de la fachada de La Gloria, que está pendiente de finalizarse la construcción. “Lo que he hecho es una sinfonía de colores, un concepto que Gaudí utilizaba y que yo asumo, que se adecua a un espacio atemporal y ahistórico”, explica Vila Grau sobre su trabajo en el templo: “Lo que hemos querido mostrar en la Sala Parés es aquello que se queda en el estudio, que la gente vea que el trabajo es un proceso dubitativo”. Su nieto, el crítico de arte Joan Vila Boix, que es quien eligió en primer término las acuarelas, añade que en la Parés han querido exponer cómo es el proceso de exportar la idea de los colores en la mente del autor a los ventanales de la iglesia, “con una voluntad, más que didáctica, de ofrecer las acuarelas con una lógica de arte contemporáneo”.

Gaudí dejó pocas instrucciones sobre cómo tenían que ser las vidrieras de la Sagrada Familia y sobre los temas que debían abordar. Una idea concreta era que los vitrales superiores, los que iluminan las bóvedas, tenían que ser blancos, incoloros, como símbolo del Todopoderoso. Un ejemplo de la combinación de las ideas de Gaudí son los vitrales dedicados a las palabras de Jesús “yo soy el agua viva: en la parte superior, azules intensos que surgen de la claridad que es Dios y que, descendiendo a las profundidades de la iglesia, se transforman en otros colores y formas vida". Las acuarelas de la Sala Parés, instaladas de forma circular, generan una sensación de ciclo y eclosión de la existencia que podría evocar al espectador los primeros veinte minutos de la película El árbol de la vida de Terrence Malick: del big bang, la conformación de las galaxias, la aparición de los océanos en la Tierra a la familia protagonista. Vila Grau no ha visto el film y solo puede decir que su trabajo se ha adaptado a la concepción de Gaudí: “El sentido religioso de Gaudí es enorme y lo engloba todo”.


La torre de Vila

Vila Grau recibe a EL PAÍS en su estudio, en la torre de la calle Ganduxer esquina con Vía Augusta donde reside con su mujer, Núria, pero también dos hijos, también artistas consolidados. Es una de las pocas torres antiguas que quedan en la zona. La finca fue adquirida en 1930 por su padre, el artista Antoni Vila Arrufat. El padre de Vila Arrufat, Joan Vila Cinca, también fue un pintor célebre, fundador de la Academia de Bellas Artes de Sabadell. En el comedor, alrededor de la chimenea, hay colgados retratos de los Vila, todos de una semejanza física extraordinaria. Gabriel Jackson publicó sobre ellos el libro Los Vila (Meteora). Vila Grau conoció a Núria porque eran de la pandilla de críos del barrio, cuando la urbanización de la zona era mínima. El padre de ella alquiló a Vila Arrufat unos sótanos colindantes a la torre para que pintará allí los murales que hoy decoran la catedral del Santo Espíritu de Terrassa o el Santuario de la Madre de Dios de la Salud de Sabadell. Desde la torre de los Vila se extiende físicamente su mundo artístico, en las iglesias de San Gregorio Taumaturgo y de la Mare de Déu de la Pau, ambas en Ganduxer, los vitrales son obra de Vila Grau. Él mismo sugiere que a quien le guste la obra expuesta en la Sala Parés puede disfrutar de su trabajo en la iglesia de la Mare de Déu de la Pau: aquí los cristales forman una evolución de azules, como un río que surca un banco de nubes blancas, etéreas.

elpais.com
 




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Mensaje Re: GAUDÍ (Antonio Gaudí) 
 
¿Qué hubiera hecho Gaudí con la tecnología actual?

La tecnología que está ayudando a concluir la Sagrada Familia

Gaudí una vez dijo: "Mi cliente no tiene prisa"



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Ver vídeo muy interesante sobre su construcción.

Antoni Gaudí no requiere presentaciones. El catalán es uno de los arquitectos más populares de la historia, unánimemente reconocido como un visionario, de genialidad arrebatada, precoz en sus logros y enorme en sus ambiciones. Todo en él resulta excesivo: desde su fama de juventud hasta su muerte de película atropellado por un tranvía en la Gran Vía de las Cortes Catalanas de Barcelona. Siete de sus obras están hoy consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero sin duda la más famosa, la que más visitantes atrae, es su gran proyecto inacabado, el templo de la Sagrada Familia de Barcelona. Según datos de la Junta Constructora, más de cuatro millones y medio de personas accedieron al edificio el año pasado, aunque el ayuntamiento calcula que hasta 20 millones se acercaron para admirarlo desde el exterior.

Alrededor de la personalidad superlativa de Gaudí, al igual que ocurre con las figuras de otros grandes creadores, se levantan multitud de mitos e historias. Dotado de gran talento, de él se cuenta que era capaz de imaginar sus edificios por completo sin necesidad de plasmarlos primero en planos, aunque le gustaba trabajar con maquetas. En su estilo, ahora inconfundible e imitado, mezclaba las formas de la naturaleza con la perfección técnica, bebiendo de innumerables influencias anteriores para alumbrar obras eclécticas y únicas.


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Detalle de lo construido hasta 2017 y lo que falta hasta 2026 fecha prevista de su construcción coincidiendo con los 100 años de la muerte de Gaudí.

Gaudí aceptó el encargo de terminar la Sagrada Familia en 1883 cuando tenía 31 años (la primera piedra del templo se había colocado el 19 de marzo de 1882, pero el arquitecto original renunció al trabajo) y esperaba acabarla en un plazo razonable, a pesar de la grandiosidad que sus ideas iban imprimiendo a la basílica. Murió sin verla terminada. Durante 43 años dedicó gran parte de sus energías a esta obra, los últimos 15 de su vida lo hizo de forma exclusiva sin aceptar otros encargos. Aunque los andamios y las obras intermitentes se llegaron a convertir en una parte importante del mito del templo, hoy es posible poner fecha tentativa de finalización de las obras gracias a las nuevas tecnologías. Para ello los arquitectos encargados de llevar a término el sueño de Gaudí utilizan en su trabajo software de ingeniería aeronáutica, impresoras 3D e incluso recreaciones de realidad virtual. Y están convencidos de que el artista catalán -que ya fue un innovador en técnicas de construcción- estaría feliz de ver tanta tecnología aplicada en su proyecto.

El 1 de marzo de 1886 Josep María Bocabella, editor y filántropo, impulsor de la construcción de la basílica, se dirigió a los fieles para tranquilizarles por lo que muchos temían iba a ser una obra eterna: “Todos vosotros, queridos hermanos, estáis ansiosos de ver concluido el Templo expiatorio de la Sagrada Familia, y hasta algunos os habéis quejado porque se hacía tan grandioso, que sería obra de un siglo. A fin de tranquilizaros, (…) el Director de la obra, para satisfacer vuestros deseos, se compromete a dejar el templo concluido a los diez años, con tal de que no vengan sucesos o circunstancias extraordinarias, y se recauden unos seis mil duros mensuales”. Si todo va según lo previsto, el piadoso Bocabella sólo habrá errado en sus cálculos 130 años, porque gracias a las nuevas tecnologías las obras podrán estar terminadas exactamente un siglo después de la muerte de Gaudí. Pero, qué son los años humanos si los comparamos con la eternidad divina… como bromea Jordi Faulí, el arquitecto director de la Sagrada Familia: “Gaudí una vez dijo que su cliente no tiene prisa. Y es verdad”.


Jordi Faulí / David Puig
Arquitectos Sagrada Familia

Edición: Maruxa Ruiz del Árbol | David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena
Fuente: elpais.com
 




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