Portal    Foro    Buscar    FAQ    Registrarse    Conectarse
Mensaje del equipo




Publicar nuevo tema  Responder al tema 
Página 1 de 1
 
 
Yacimiento Arqueológico De La Cava (Garcinarro, Cuenca)
Autor Mensaje
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Yacimiento Arqueológico De La Cava (Garcinarro, Cuenca) 
 
El gran edificio de los íberos

La Universidad de Castilla-La Mancha desentierra intacta en Cuenca la mayor construcción íbera conocida, de tres metros de altura, dividida en tres estancias y con numerosas hornacinas



 000_1564390920_675177

El profesor Miguel Ángel Valero junto a la hornacina hallada al fondo de una de las tres estancias del edificio íbero. En vídeo: los restos del edificio ibero. Víctor Sainz / EP Vídeo

En plena Edad del Bronce (entre el 2100 y el 1500 antes de nuestra era), unos pobladores se asentaron en un otero escarpado a las afueras del actual municipio de Garcinarro (Cuenca). Unos 400 años antes de Cristo fueron sustituidos por una población íbera que, a su vez, fue sojuzgada por los romanos. Pero como nada es inmutable, a estos los remplazaron los visigodos. Y cada una de las culturas que llegaron al montículo no destruyeron lo que las anteriores habían levantado, sino que lo taparon.

Así, lo que hoy es el yacimiento arqueológico de La Cava, de casi ocho hectáreas, se convirtió, como dicen los expertos, “en una serie de cápsulas del tiempo”. Cuando las han abierto, los arqueólogos han desenterrado el más espectacular edificio íbero que se conoce: una edificación completa de tres estancias y de más de tres metros de altura. “Hasta donde sabemos, y seguimos investigando, no conocemos nada igual. Pensemos que habitualmente lo que solemos descubrir en este tipo de yacimientos son restos de muros realizados con piedras o adobes, que en raras ocasiones superan el metro de altura”, explica el director de las excavaciones, Miguel Ángel Valero, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Castilla-La Mancha. Mar Juzgado, arqueóloga del equipo de Valero, añade: “Desconocemos lo que vamos encontrar en esta campaña, porque no hay nada igual con qué compararlo”.

A principios de esta década, el entonces alcalde de Garcinarro, Antonio Fernández Odene, insistía una y otra vez ante las Administraciones en que a las afueras de su pueblo “había algo”. Nunca obtuvo una respuesta hasta que Valero se fijó en aquel extraño punto que aparecía en la carta arqueológica (documento secreto donde se señalan los posibles yacimientos de una zona) y le prestó atención. Comenzaron las excavaciones en 2014 y la sorpresa fue mayúscula: un batiburrillo de culturas que habían ocupado un cerro estratégico de las comunicaciones norte-sur del centro peninsular, sobre un cortado de más de 60 metros de altura.

El complejo incluye, además del “edificio singular” de unos 70 metros cuadrados, los restos de un poblado de la Edad del Bronce, una muralla de esta etapa cuya altura aún se desconoce y que está en proceso de excavación, un área de cazoletas (cientos de pequeños agujeros sobre una superficie rocosa) que pueden tener una finalidad de culto o artística, pero sin descartar otras, un cañón de 70 metros de longitud y unos siete de profundidad excavado en la roca por los pueblos prerromanos, así como decenas de grutas donde los eremitas habitaron en época visigoda. Los arqueólogos ignoran la función del “edificio singular”.

Barajan diversas teorías, como que se trate de un templo o una zona de almacenaje y transformación de productos, pero no descartan ninguna otra. El edificio estaba dividido en tres estancias (una de ellas, además, subdividida en dos habitaciones). A la central se accedía a través de una puerta pétrea con dintel y su muro sur estaba presidido por una gran hornacina de más de un metro de altura. El dintel posiblemente estaba agujereado en su centro, y a través de esta hendidura los rayos inundaban la sala e incidían sobre la hornacina, donde los íberos pudieron colocar alguna divinidad.

Lo curioso es que el sol solo tocaría al dios perpendicularmente a finales del mes de agosto, una fecha lejana de los solsticios de verano e invierno, algo que no ocurre en el resto de relojes solares del mundo. “Es un misterio, porque el final de agosto no coincide con ninguna etapa agrícola. ¿Para qué querrían marcar esa fecha?”, se pregunta Valero.

Posiblemente, un movimiento sísmico provocó la caída del dintel, que cayó por el enorme cortado que bordea el río de la Vega y que protege el edificio por el norte. Los arqueólogos creen que lo encontrarán. El interior de las salas está rodeado de hornacinas y piletas y en los suelos se distinguen varios hogares y hasta las huellas de una mesa. En los niveles estratigráficos de las diversas culturas que pasaron por La Cava se ha hallado cerámicas, fíbulas y herramientas (martillos y picos) ibéricos; fragmentos de terra sigilata (vajilla romana) y escoria metálica de época visigoda.

El conjunto se ha conservado hasta nuestros días porque los pastores lo reutilizaron. Convirtieron los edificios íberos en corrales. El misterioso cañón de 70 metros, retechado y cerrado con un portalón, resultaba un lugar adecuado para guardar decenas de animales. Estos, con sus deposiciones, iban, a la vez, sellando los restos que íberos, romanos y visigodos habían dejado sobre el terreno durante más de 25 siglos. Hasta que llegaron los arqueólogos y se hicieron preguntas.


Vikingos, altares de sacrificios, música celta y el dios Thor

Garcinarro es un pueblo de 121 habitantes de la Alcarria. El anterior alcalde, Antonio Fernández, intentó de todas las maneras posibles reactivar el turismo rural. No dudó en organizar visitas al yacimiento, aunque le echó mucha imaginación. Los visitantes eran recibidos por vikingos, celtas, caballeros, música medieval y todo aquello que pueda provocar una sonrisa en el público. “Ya le he dicho que todo eso no tiene nada que ver y que no vamos a participar”, explica Valero, “pero él hace lo que puede por la economía del pueblo. Le entiendo”. Un programa televisivo de misterios ha asegurado, incluso, que una roca, que asemeja una serpiente, es el dios Thor, y hasta una pequeña cantera fue convertida “en altar de sacrificios”. Le vierten tinta roja para aparentar sangre. “No hacen daño a nadie, incluso cuidan el yacimiento, pero de ahí a que sea verdad lo que dicen...”, concluye el profesor universitario mientras se encoge de hombros.


Vicente G. Olaya / elpais.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: Yacimiento Arqueológico De La Cava (Garcinarro, Cuenca) 
 
La cápsula del tiempo de Garcinarro


 00_1564391284_653480

Los arqueólogos han hallado huellas de, al menos, cuatro culturas en un risco de un pueblo conquense que incluyen la mayor edificación íbera conocida, un poblado de la Edad del Hierro y ermitas del periodo visigodo



 01_1564391317_789910

Centenares de cazoletas cubren un área pétrea del yacimiento de La Cava. Fueron horadadas con fines mágicos o decorativos.


 02_1564391369_710164

La arqueóloga Mar Jurado supervisa una hornacinas que rodean el interior de una de las tres estancias del "edificio singular".


 03_1564391405_716222

En primer plano el hogar de la habitación central de la edificación íbera.


 04_1564391445_684590

El director de la excavaciones, Miguel Ángel Valero, en el interior de una de las ermitas visigodas que rodean el yacimiento de La Cava.


 05_1564391484_564671

La denominada habitación C del edificio tenía un muro divisorio sobre el que se anclaba la cubierta de la construcción.


 06_1564391522_129027

Valero se acerca al final del cañón de 70 metros de longitud que los íberos excavaron en la roca del montículo.


 07_1564391568_654401

El profesor muestra una de las pilas halladas en el interior del cañón.


 08_1564391613_287555

Los arqueólogos han conseguido ya retirar más de un metro de tierra del desfiladero abierto sobre la roca y cuya finalidad se desconoce aún.


 09_1564391658_568397

Vista de la habitación dividida y que da directamente a un cortado con más de 60 metros de caída.


 10_1564391697_592508

Miguel Ángel Valero muestra los fondos de cabaña del poblado de la Edad del Hierro que se levantó sobre el otero.


 11_1564391737_867931

Interior de un pozo romano ubicado próximo al río de la Vega y al yacimiento de La Cava.


 12_1564391783_742458

Cruz visigoda tallada próxima a una de las cuevas habitadas por los eremitas en el actual término de Garcinarro.


 13_1564391820_792090

Interior de una de las grutas donde rezaban los ermitaños en época visigoda.


 14_1564391867_784341

Dos arqueólogos cruzan el montículo de tierra que cubre la muralla que rodeaba el sur del poblado íbero.



Vicente G. Olaya / elpais.com
Fotos: Víctor Sainz
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Mostrar mensajes anteriores:    
 

Publicar nuevo tema  Responder al tema  Página 1 de 1
 



Usuarios navegando en este tema: 0 registrados, 0 Ocultos y 0 Invitados
Usuarios registrados conectados: Ninguno


 
Lista de Permisos
No Puede crear nuevos temas
No puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas
No puede adjuntar archivos
No puede descargar archivos
Puede publicar eventos en el calendario