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Miguel De Cervantes
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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
CONGRESO DEL ESPAÑOL EN PUERTO RICO



Cervantes es la estrella



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Jean-Marie Le Clézio, el martes en el VII Congreso Internacional de la Lengua en San Juan de Puerto Rico.

Cuando Jean-Marie Le Clézio leyó el Quijote por primera vez en casa de su bisabuelo, pensó que era un libro perfecto para niños. Quizás, él aún no había sentido la llamada que le conduciría años después –en 2008- al Nobel de Literatura. Pero ya vislumbraba dentro una curiosa afición por la bibliofilia. “Lo leí en una edición ilustrada de 1857”. Después ha sido una obra que le ha acompañado a lo largo de su vida en distintas relecturas: una para cada etapa de su insaciable inquietud antisedentaria o para cada estado de ánimo…

Miguel de Cervantes fue la estrella secular, viva y reluciente del Congreso Internacional de la Lengua (CILE), que se ha inaugurado en San Juan de Puerto Rico. Ya todos hicieron mención de su trascendencia en la sesión de apertura, pero fue por la tarde, cuando el autor francés le dedicó una conferencia y después tuvo lugar una mesa redonda de sólidos y apasionados expertos en su obra, moderados por la académica Aurora Egido.

Le Clézio ahondó en esa eternidad nada sumergida, sino palpitante, que encuentra en las páginas del Quijote: “Me reveló toda la ferocidad de un mundo. Es justo lo que cada uno de nosotros esperamos nos sea desvelado”. Más en tiempos de penuria, como le ocurrió a él: “Yo fui un niño de la guerra, nací en 1940. Experimenté el hambre, el miedo y la crueldad, algo que me ayudó a comprender Cervantes, pero también el Lazarillo de Tormes”, comenta el escritor.

No fue sin embargo una crueldad gratuita la que le atrajo hacia sus páginas, sino delicada, en opinión del chileno Jorge Edwards. “Labrada y construida mediante una trascendente compasión que le lleva a inventar el realismo mágico antes de que lo hiciéramos de nuevo aquí, en América Latina. Aquel movimiento, nació en la Cueva de Montesinos, con la segunda parte del Quijote”.

Eduardo Mendoza, también presente en el Congreso, no ha sentido nunca mayor placer ante una imposición: “Yo tuve la suerte de que cambió mi vida al tenerlo que leer obligatoriamente. Quedé rendido desde el principio. Qué tío más simpático Cervantes, para mí es el buen rollo personificado. Posee un talento especial para reflejar lo peor del ser humano, pero en ningún momento lo hace con resentimiento. Pese a haber sido cautivo, herido de guerra, haber padecido cárcel y no ser considerado digno de favores por parte del reino, no destila en ningún momento rencor”.

Risa es lo que le viene a la cabeza a Sergio Ramírez cuando recuerda el primer impacto que sintió al enfrentarse a Cervantes. “Hoy lo releo y siento la misma carcajada ante los mejores pasajes, me río muchísimo, tanto que me parecen siempre nuevos”. Pero a ese estallido, Ramírez une otro ingrediente: “La melancolía. Esa mezcla es para mí, la clave de su maestría. Un humor que en consonancia con la melancolía y un trato natural de la vida, lo convierten en irresistible”.

A todo ello une Antonio Skármeta, la amistad: “Esa fue mi primera revelación”, comenta el autor chileno. “El golpe emocional de descubrir que ese enorme vínculo puede darse entre dos seres tan dispares, de tan diferente densidad cultural, como son Quijote y Sancho. Si te fijas, con ello encontré un tema que después he desarrollado en toda mi obra. No hay más que fijarse en El cartero y Pablo Neruda”.

No fueron esos dos personajes los que marcaron sin embargo de principio a Álvaro Pombo. Alumno díscolo y refunfuñante, uno puede imaginar al joven discípulo de los padres Escolapios en Santander, obligado a leer la obra maestra de Cervantes: “No era una buena idea, está llena de palabras que a ciertas edades entorpecen la lectura. Así que fue El licenciado Vidriera la primera obra que realmente me impactó. Yo también me considero, como él, hecho de un vidrio frágil y quebradizo”.


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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
1616: Shakespeare, Cervantes y el Inca

Una singular doctrina sobre el deseo y el amor acerca al Inca Garcilaso de la Vega a los dos genios de la literatura universal



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Merece la pena leer los Comentarios reales de los incas. Es un libro único. Una de las causas de su singularidad es la biografía del autor. Hijo del conquistador Garcilaso de la Vega y de la princesa incaica Isabel Chimpu Ocllo, tuvo acceso a dos culturas. Con su madre aprendió quechua, con su padre español, con un ayo algo de latín. Otro rasgo singular es su autoconstrucción como autor. Nacido en 1539, fue bautizado como Gómez Suárez de Figueroa y vivió en el Cuzco turbulento de las guerras civiles hasta 1560. El resto de su vida transcurrió en España, sobre todo en Montilla y Córdoba, donde murió en 1616. Tras servir brevemente en la guerra de las Alpujarras se dedicó a “criar y hacer caballos”, a leer y a escribir.

Conocemos el catálogo de 188 libros de su propiedad, que han permitido a los comisarios Esperanza López Parada, Marta Ortiz Canseco y Paul Firbas montar la exposición La biblioteca del Inca [161-2016], en curso actualmente en la Biblioteca Nacional de Madrid. Esa biblioteca humanista y americanista, en latín, en español, en italiano, lo preparó para escribir libros con el nombre de Garcilaso Inca de la Vega. El cambio de nombre le sirvió al mestizo bastardo para protegerse bajo el signo de una nobleza doble (al frente de la primera edición de los Comentarios hizo imprimir un escudo de armas con los signos de esa doble genealogía, castellana e incaica) y para amparar su obra en el marco del cultivo complementario de las armas y las letras, igual que su pariente, primo de su abuelo, el poeta Garcilaso de la Vega, a quien consideraba “espejo de caballeros y poetas”.

Su obra tiene una gran coherencia, a partir de un comienzo otra vez singular como la traducción de los Diálogos de amor de León Hebreo, un personaje exiliado y periférico como él, pero cuyo texto se situó en el núcleo de la cultura europea. Esa traducción lo acerca a sus dos célebres compañeros de centenario, ya que, como se sabe, tanto Cervantes como Shakespeare leyeron y usaron el libro de León Hebreo. Cervantes, en La Galatea, en el Persiles, en el Quijote. Shakespare, en el poema The Phoenix and the Turtle. Incluso hay un momento en que la doctrina de los Diálogos de amor abrocha las obras de Cervantes y Shakespeare. La primera peripecia de la historia que llevó a Cardenio el Roto a perder la razón, a Sierra Morena y a encontrarse con don Quijote, fue saber que antes que a su amada Luscinda, don Fernando había seducido a Dorotea: “Sucedió, pues, que como el amor en los mozos por la mayor parte no lo es, sino apetito, el cual, como tiene por último fin el deleite, en llegando a alcanzarle se acaba, […]quiero decir que así como don Fernando gozó a la labradora, se le aplacaron sus deseos y se resfriaron sus ahíncos”.

Quien siga leyendo sabrá que esto no fue exactamente así; cuando vaya sumando las aventuras de Cardenio, Luscinda, Fernando y Dorotea hasta el final feliz, comprobará que se resuelven dentro de la clasificación que Filón le ofrece a su interlocutora Sofía en los Diálogos de amor, al argumentar que el amor es “de dos modos”. Uno, imperfecto, es hijo del deseo, “y en este es verdad lo que dices que acaece, que cesando el deseo o apetito carnal por su satisfacción y hartura, en continente cesa totalmente el amor; porque cesando la causa, que es el deseo, cesa el efecto, que es el amor”. El otro, perfecto, engendra el deseo, y su fuerza “hace desear la unión espiritual y la corporal con la persona amada. […] Y ese amor segundo, cuando alcanza lo que desea, no cesa el amor, aunque cesa el apetito y el deseo, porque, quitado el efecto, no por eso se quita la causa”.

Combinó capítulos de historia política y militar del imperio inca con otros de tipo cultural, relativos a las costumbres

La tensión entre estos dos modos de amor alentó probablemente en la pieza de Shakespeare Cardenio, representada en la Corte de Inglaterra en el invierno de 1612-1613, las huellas y efectos de cuyo texto, perdido, rastreó Roger Chartier desde esos años hasta su conversión en materia de encuesta para Next Thursday, la detective de la Brigada Literaria inventada por Jasper Fforde.

Por su parte, “el inca prodigioso Garcilaso” (decía el poeta Jorge Guillén) encontró en la filosofía y teología platónica de León Hebreo apoyos ideológicos para dignificar la teología pagana de los incas y atender al ideal renacentista de concordia entre la historia cristiana y la historia del nuevo mundo. Es un prosista y un narrador jugoso, claro, observador, interesante. Coetáneo de Cervantes, se mueve en un registro lingüístico y retórico parecido.

El título, Comentarios, alude al hecho de no ser una crónica, sino un comentario a otros libros sobre el imperio de los incas que a su juicio se equivocan o no tienen información suficiente porque no tienen acceso, como él, a la lengua y a las fuentes orales. Con estos datos completa su construcción historiográfica, por lo demás apoyada en el método de los “anticuarios” humanistas (hoy los llamaríamos historiadores), como Ambrosio de Morales. Así, combinó fuentes, escritas y orales, españolas y quechuas, recuerdos y saber libresco, con un resultado extraordinario.

La estructura en libros y capítulos breves le permitió combinar capítulos de historia política y militar —la relativa a los reinados de los incas, incluida la historia de la resistencia de los araucos, para la cual se sirvió del poema de Ercilla— con otros de tipo cultural, relativos a las costumbres, arquitectura, agricultura y ganadería.

El esquema historiográfico que usa, basado en la idea de San Agustín de la construcción gradual de la ciudad de Dios, le llevó a distinguir tres edades en la historia de Perú: una primera fase en que los hombres vivían como bestias mansas o como fieras bravas, la de los incas, que adoraban a un solo ídolo, el sol, y por tanto estaban especialmente dispuestos a ingresar en la tercera, la era cristiana.

Al asimilar la teología de los incas a la tradición platónica y estoica, Garcilaso los defendió de políticas como las del virrey Toledo, para quienes los incas eran idólatras bárbaros e inhumanos. Yo creo que esta lectura del discurso del otro en clave de concordia adquiere una nueva actualidad y pertinencia hoy mismo, más allá de la celebración de un texto clásico. O más bien, los textos del Inca Garcilaso son clásicos por sacar su pertinencia del presente, aunque lleven 400 años escritos. Igual que los de sus dos coetáneos.


Por Andrés Soria Olmedo / elpais.com



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Andrés Soria Olmedo es catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada y editor de Comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega (Biblioteca Castro, 2015).
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
Viaje a la mente de Cervantes

Jordi Gracia narra la experiencia vital y el proceso intelectual del creador de ‘El Quijote' en una biografía



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Jordi Gracia, fotografiado en Barcelona.

Ni solo botarate, ni solo autor de una obra cómica popular; también el “raro inventor” que ambicionó ser con novelas extravagantes, sin argumento, como Rinconete y Cortadillo, o como en El coloquio de los perros... Así se defiende Cervantes del menosprecio del mundo de la academia y de la nobleza con el que despacha su rompedor El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. Pero la voz no es la del escritor si no la del profesor de la Universidad de Barcelona y ensayista Jordi Gracia (1965), quien, en un pasmoso ejercicio biográfico como si de una cámara subjetiva se tratara, se mete en la mente del inventor de la novela moderna y primer gran escritor español en Miguel de Cervantes. La conquista de la ironía (Taurus).

“Se trataba de comprender en directo qué experiencia vital y qué proceso mental llevó a alguien a imaginar una obra tan revolucionaria, respetando la maduración del sujeto”, dice Gracia sobre su particular contribución a los 400 años de la muerte del escritor para explicar, por ejemplo, por qué El Quijote no aparece hasta la página 250 de las 468 de la biografía. Una obra donde sorprende intuir los raciocinios que igual realizó el escritor, como en un monólogo interior se tratara a pesar de ser, en forma y fondo, una biografía interpretativa. Pero tan riguroso como el particular tríptico que ya ha compuesto, con la biografía del primer gran pensador del siglo XX español, José Ortega y Gasset (2014), o la de Dionisio Ridruejo (2009).

La pasión del biógrafo (tras leer la integridad de lo que escribió Cervantes, que ha traducido en 15 libretas a rebosar de anotaciones; para Ortega requirió 23) va pareja a la de un Cervantes soldado de los tercios a los 20 años, que a pesar de temblar como una hoja por un estado febril que arrastra desde hace días, pide que se le coloque en el esquife del barco cuando la batalla de Lepanto, con las sabidas consecuencias: tres balazos, seis meses sangrándole la herida y una mano izquierda inútil para siempre.

¿Un punto de fanatismo? “Cervantes vive un momento heroico, que su paso como alumno en la escuela pública de Madrid acentúa al contactar con la periferia de la corte... De alguna manera, participa activamente de la ideología católica y antimusulmana, aquello del ‘perro moro”, enmarca el biógrafo. Algo que Cervantes traducirá hasta en su obra literaria: “La Galatea, novela pastoril, no deja de ser una apología de la literatura española, donde inventaría y elogia hasta un centenar de poetas, buenos y malos, un escáner con voluntad patriótica para demostrar que la española es homologable a la literatura italiana que, como buen lector compulsivo, ha devorado en sus muchísimas horas muertas como soldado”.

Armas y letras son indisociables en Cervantes. “Las letras van con las armas: para ser caballero completo debe ser así. Su pensamiento es que sin ejército no se puede imponer el bien y la cristiandad; él nunca se arrepentirá ni olvidará las armas, ni a sus compañeros: pocos días antes de morir aún pedirá que no se abandone a los 20.000 cristianos cautivos en Argel”, apunta Gracia. Cervantes sabía bien de qué hablaba, pues estuvo allí preso cinco años (tantos como fue fiero soldado), protagonizando cuatro espectaculares intentos de fuga, todos fallidos, pero que en cambio no le comportaron la muerte, hecho que ha permitido la especulación sobre si gozaba del favor de algún mandatario turco por temas de cama. “Esa teoría es bastante ridícula: ¿por qué no pensar que es un personaje singular capaz de inventarse luego otro tan singular como el Quijote? En Cervantes hay una ética de la convicción, del coraje; en Argelia está cerca del héroe o así lo relatan sus compañeros de presidio…”. Y reflexiona Gracia: “Es curioso: ejerce de líder subversivo pero después intenta cumplir todos los requisitos que pide la Corte para poder ingresar en el sistema, por eso su teatro será propaganda política; todo es muy raro en la vida de Cervantes, quizá porque fue muy larga”.

Esa larga vida dio para ser soldado, cautivo y una década más como recaudador de trigo y aceite y de impuestos atrasados con los que fabricar los apestosos bizcochos y el material con el que se alimentará y pertrechará a la Armada que ha de invadir al “vicioso luterano” inglés en 1588. Eso deja poso: “Esos años descubre la rutina de la adversidad y la desigualdad, sintiéndose a la vez responsable de la expoliación: cree en su función recaudadora pero a la vez es consciente de la inutilidad de esa función, por el fracaso de la Armada y la visión de las víctimas de sus sacas; experimenta un proceso de desideologización de su perspectiva vital”, resume Gracia.

Sólo faltaba el paso por presidio por unos desajustes contables confusos ("no creo que metiera mano en la caja, pero hay un lío con deudas personales y el juez confunde partidas", fija Gracia). Se acerca, en cualquier caso, el subtítulo de la biografía: La conquista de la ironía. “Descubre que las cosas son y no son a la vez, que el bien puede ser mal al mismo tiempo, que hay verdades que son simultáneas e incompatibles... En definitiva, que un botarate ridículo puede ser a la vez inteligente y ecuánime… El Quijote, vamos”.

Se une a todo ello lo biológico: el escritor ronda los 50 años (“como unos 70 de hoy”, equipara Gracia) y han muerto todos sus amigos, hasta Felipe II, y con él cae el velo que tapaba la hipertrofia del poder. Él mismo se tildará de “semidifunto”, de alguien que quizá empeiza a estar en tiempo de descuento. Pero en su madurez descubrirá que “disfruta como nunca como escritor”, incorporando a sus textos (las futuras Novelas ejemplares) el habla o las inquietudes de la nueva turbamulta de la “tan viscosa como cosmopolita” Sevilla de la época.

La aparición del exitoso Guzmán de Alfarache, en 1599, de Mateo Alemán, ratifica al escritor en sus intuiciones. “Sin Guzmán de Alfarache no habría habido Quijote. Mateo Alemán y Cervantes tienen la misma edad, pero la obra del primero tiene un punto de predicador moral, de sermoneador, y Cervantes ya sabe que no ha de ser así, ya ha aprendido que la máscara de la literatura como instrucción moral puede servir a los niños pero no es la razón por la que uno escribe o lee”, sostiene el biógrafo. Y lo remacha: “Alemán es revolucionario y conservador; Cervantes, más revolucionario; en el fondo, Cervantes es un Flaubert de los libros de caballerías: no prejuzga, no sermonea como el francés tampoco lo hace en Madame Bovary; él ya está en otra era, la era moderna”.

Gracia defiende una vieja hipótesis nunca ratificada: El Quijote nació como cuento. “Iba a ser una de sus Novelas ejemplares que fue creciendo, el personaje de una historia pergeñada en 1598 y que cautiva al autor: al cuento le da un final distinto con el escrutinio de los libros de caballerías, alarga la historia con la entrada de Sancho Panza y los preliminares encomiásticos se los acabará inventando él porque sabe que nadie se los hará y no tanto por lo que malintencionadamente dice Lope de Vega de que nadie quiere elogiar una obra como esa… Cervantes es un tipo muy excepcional”. Sí, un genio. Y ahora ya se puede saber qué tenía en mente.


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El autor Jordi Gracia.


Episodios e ideas clave de una obra

Miguel de Cervantes, a pesar de la repetitiva imagen que se ha dado de él como taciturno y desafortunado, fue un hombre feliz: las adversidades no arruinaron nunca su jovialidad y alegría vital.

Sin las armas y la fe dogmática que le caracterizaron de joven, sin la convicción, voluntad de liderazgo y de rebeldía, como demostró en la batalla de Lepanto o durante su cautiverio en Argel pero que mantendría anímicamente después, no habría existido la voluntad de crear una obra transgresora como El Quijote.

Tanto en El Quijote como en buena parte de sus Novelas ejemplares, el escritor se muestra como el mayor defensor, en las letras españolas, de la autonomía de las mujeres.

La muerte de sus mejores amigos, del propio Felipe II y el sentirse “un semidifunto”, junto a la aparición de Guzmán de Alfarache (que le servirá de contrapunto) explican que Cervantes se planteara una obra como El Quijote.

Cervantes y El Quijote profetizan uno de los aspectos claves de la modernidad: la ironía.

Su obra más universal iba a ser una de sus Novelas ejemplares, que Cervantes debía estar preparando en 1598. Lo hizo crecer con Sancho Panza, le cambió el final y decidió, incluso, acabar inventándose los preliminares encomiásticos porque sabía que nadie se los haría.


En la piel de las mujeres para defenderlas de las agresiones

El Quijote, cree Jordi Gracia, ha acabado devorando el resto de la obra cervantina, de la que el miembro 100 de la Asociación Internacional de Cervantistas destaca “al menos cinco” de sus Novelas ejemplares, con las que el escritor, sostiene el biógrafo, “envía un recado envenenado y socarrón a la comunidad literaria: su lugar es la literatura seria, además de copar el ranking popular”.

De entre aquellas, amén de El licenciado Vidriera, Rinconete y Cortadillo y El coloquio de los perros, cita La gitanilla, “una provocación al elogiar el mundo gitano, pero que hace porque está bien seguro de su pulso literario”.

Gracia también refleja una virtud semioculta del escritor: la defensa de la mujer. “Nadie combatió la vejación de las mujeres como Cervantes. No hay violaciones tan dolorosas en las letras españolas como las que describe él, poniéndose en la piel de la mujer en una sociedad donde raptar, violar, hacerles un hijo, degradarlas en suma, era parte de la rutina tolerada”. Hay una explicación biográfica: Cervantes vive con sus hermanas y con su hija y sabe de esos tratos, “pero hay también la pulsión que prefigura a un sujeto moderno…”.


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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
El homenaje a Cervantes de Sofía Gandarias

El Instituto de México en España expone los 28 lienzos de la serie 'El coloquio de los perros'



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Una de las obras de Sofía Gandarias expuestas en la muestra 'El coloquio de los perros'. / Sofía Gandarias

Durante el discurso de aceptación de su Doctotado honoris causa por la Universidad de Castilla-La Mancha, en 2007, el escritor Carlos Fuentes habló de la bruja Camacha, personaje de El coloquio de los perros, última Novela ejemplar de Cervantes. Entre los asistentes al acto se encontraba su gran amiga la pintora Sofía Gandarias (Gernika, 1951-Madrid, 2016). Las referencias al personaje fascinaron a la artista hasta el punto de que ese mismo día quiso releer el texto de Cervantes y logró que el autor mexicano se lo enviara en un PDF. Ese fue el chispazo del que, ya en 2010, prendió una de sus series más memorables: 28 lienzos agrupados bajo el mismo título de la novela ejemplar cervantina, El coloquio de los perros, que desde hoy y hasta el 20 de junio se pueden ver en la sede madrileña del Instituto de México en España. La muestra viajará después a Guanajuato, dentro del festival con el que la ciudad mexicana homenajea el autor de El Quijote. La exposición incluye dos de los muchos retratos que la artista dedicó a los escritores cuya obra más le inspiraba: Carlos Fuentes y Octavio Paz.

La serie es un recorrido por los personajes de la novela en versión de la artista. Personajes medio perros-medio humanos se suceden con visiones de canes endemoniados o con imágenes de la Inquisición. La figuras aparecen en lienzos en los que predominan el negro y el marrón y sobre los que sobrevuela la estela de Goya, el Greco, Velázquez o Bacon; los pintores más queridos y admirados por Sofía Gandarías.


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Otra obra de Gandarias para la exposición. / Sofía Gandarias

El escritor y académico Francisco Rico, autor del texto de presentación del catálogo de la exposición,  titulado Entre Cervantes y Goya, escribe que “hacían falta la intuición profunda, la mirada larga y la excepcional capacidad expresiva de Sofía Gandarias para acometer y lograr la primera gran versión plástica de El coloquio de los perros (…) Es el caso que tan inquietante retablo de episodios y personajes no había penetrado sino en una medida mínima en el dominio del arte”. Según el experto, "hasta que Sofía Gandarias ha puesto los ojos en él, la trayectoria gráfica del Coloquio apenas cuenta con una pieza de algún valor: los dos finos grabados del holandés Jacob Folkema incluidos primero en una traducción francesa (1713) de las Novelas y después en la edición del original publicada en El Haya, en 1739, al cuidado de Pedro Pineda, atrabiliario y a ratos estupendo profesional de la tipografía. Posteriormente, sólo alguna lámina suelta en tal o cual impresión ha venido a aumentar el parco catálogo visual del relato cervantino”.

Cuando murió Sofía Gandarías, a finales de enero de este año, la serie se exponía en el Museo Santa Clara de Sevilla. Su viudo, Enrique Barón, expresidente del Parlamento Europeo y presidente de la Fundación Yehudi Menuhin, recuerda que su esposa era una mujer metódica y tan amante de la Literatura que al comenzar los cuadros tenía en su cabeza el 400 aniversario cervantino, “a diferencia del gobierno español”, bromea. “Pensó que podía ser un buen homenaje para ser expuesto en aquellas ciudades en las que vivió Cervantes. Los mexicanos, en cambio, se entusiasmaron inmediatamente por este trabajo y de aquí lo llevarán a Guanajuato”.

Esta no es, sin embargo, la última entrega pictórica de la artista. El pasado año realizó lo que podría denominarse su obra póstuma, varias pinturas agrupadas bajo el título de El caballero de la mano en el pecho con retratos de personajes del mundo de la cultura como María Callas, Plácido Domingo, Greta Garbo, Steven Spielberg o Giorgio Armani.


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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
400 AÑOS DE LA MUERTE DE DOS GENIOS



Shakespeare y Cervantes, esa es la cuestión

La coincidencia hace 400 años de la muerte de estos dos grandes de la literatura universal alienta la búsqueda de una identidad compartida



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Ilustración de Ana Juan.

Nuestra aptitud para ver constelaciones de estrellas distantes entre sí y por lo general muertas se vuelca en otras áreas de nuestra vida sensible. Agrupamos en una misma cartografía imaginaria hitos geográficos disímiles, hechos históricos aislados, personas cuyo solo punto común es un idioma o un cumpleaños compartido. Creamos así circunstancias cuya explicación puede ser encontrada solamente en la astrología o la quiromancia, y a partir de estos embrujos intentamos responder a viejas preguntas metafísicas sobre el azar y la fortuna. El hecho de que las fechas de William Shakespeare y Miguel de Cervantes casi coincidan hace que no solo asociemos a estos dos personajes singulares en obligatorias celebraciones oficiales, sino que busquemos en estos seres tan diferentes una identidad compartida.

Desde un punto de vista histórico, sus realidades fueron notoriamente distintas. La Inglaterra de Shakespeare transitó entre la autoridad de Isabel y la de Jaime, la primera de ambiciones imperiales y la segunda de preocupaciones sobre todo internas, calidades reflejadas en obras como Hamlet y Julio César por una parte, y en Macbeth y El rey Lear por otra. El teatro era un arte menoscabado en Inglaterra: cuando Shakespeare murió, después de haber escrito algunas de las obras que ahora universalmente consideramos imprescindibles para nuestra imaginación, no hubo ceremonias oficiales en Stratford-upon-Avon, ninguno de sus contemporáneos europeos escribió su elegía en su honor, y nadie en Inglaterra propuso que fuese sepultado en la abadía de Westminster, donde yacían los escritores célebres como Spencer y Chaucer. Shakespeare era (según cuenta su casi contemporáneo John Aubrey) hijo de un carnicero y de adolescente le gustaba recitar poemas ante los azorados matarifes. Fue actor, empresario teatral, recaudador de impuestos (como Cervantes) y no sabemos con certeza si alguna vez viajó al extranjero. La primera traducción de una de sus obras apareció en Alemania en 1762, casi siglo y medio después de su muerte.

El español del autor de Don Quijote es despreocupado, generoso, derrochón. Le importa más lo que cuenta que cómo lo cuenta

Cervantes vivió en una España que extendía su autoridad en la parte del Nuevo Mundo que le había sido otorgado por el Tratado de Tordesillas, con la cruz y la espada, degollando un “infinito número de ánimas,” dice el padre Las Casas, para “henchirse de riquezas en muy breves días y subir a estados muy altos y sin proporción de sus personas” con “la insaciable codicia y ambición que han tenido, que ha sido mayor que en el mundo ser pudo”. Por medio de sucesivas expulsiones de judíos y árabes, y luego de conversos, España había querido inventarse una identidad cristiana pura, negando la realidad de sus raíces entrelazadas. En tales circunstancias, el Quijote resulta un acto subversivo, con la entrega de la autoría de lo que será la obra cumbre de la literatura española a un moro, Cide Hamete, y con el testimonio del morisco Ricote denunciando la infamia de las medidas de expulsión. Miguel de Cervantes (nos dice él mismo) “fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo. Perdió en la batalla de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa”. Tuvo comisiones en Andalucía, fue recaudador de impuestos (como Shakespeare), padeció cárcel en Sevilla, fue miembro de la Congregación de Esclavos del Santísimo Sacramento y más tarde novicio de la Orden Tercera. Su Quijote lo hizo tan famoso que cuando escribió la segunda parte pudo decir al bachiller Carrasco, y sin exageración, “que tengo para mí que el día de hoy están impresos más de doce mil libros de tal historia; si no, dígalo Portugal, Barcelona y Valencia, donde se han impreso; y aún hay fama que se está imprimiendo en Amberes, y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca”.


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Don Quijote dibujado por Robert Smirke para una traducción inglesa de 1818. El pintor británico ilustró tanto la novela de Cervantes como los dramas de Shakespeare.

La lengua de Shakespeare había llegado a su punto más alto. Confluencia de lenguas germánicas y latinas, el riquísimo vocabulario del inglés del siglo XVI permitió a Shakespeare una extensión sonora y una profundidad epistemológica asombrosas. Cuando Macbeth declara que su mano ensangrentada “teñiría de carmesí el mar multitudinario, volviendo lo verde rojo” (“the multitudinous seas incarnadine / Making the green one red”), los lentos epítetos multisilábicos latinos son contrapuestos a los bruscos y contundentes monosílabos sajones, resaltando la brutalidad del acto. Instrumento de la Reforma, la lengua inglesa fue sometida a un escrutinio severo por los censores. En 1667, en la Historia de la Royal Society of London, el obispo Sprat advirtió de los seductores peligros que ofrecían los extravagantes laberintos del barroco y recomendó volver a la primitiva pureza y brevedad del lenguaje, “cuando los hombres comunicaban un cierto número de cosas en un número igual de palabras”. A pesar de los magníficos ejemplos de barroco inglés —sir Thomas Browne, Robert Burton, el mismo Shakespeare, por supuesto—, la Iglesia anglicana prescribía exactitud y concisión que permitiría a los elegidos el entendimiento de la Verdad Revelada, tal como lo había hecho el equipo de traductores de la Biblia por orden del rey Jaime. Shakespeare, sin embargo, logró ser milagrosamente barroco y exacto, expansivo y escrupuloso al mismo tiempo. La acumulación de metáforas, la profusión de adjetivos, los cambios de vocabulario y de tono profundizan y no diluyen el sentido de sus versos. El quizás demasiado famoso monólogo de Hamlet sería imposible en español puesto que este exige elegir entre ser y estar. En seis monosílabos ingleses el Príncipe de Dinamarca define la preocupación esencial de todo ser humano consciente; Calderón, en cambio, requiere 30 versos españoles para decir la misma cosa.

El maestro de Avon logró ser milagrosamente barroco y exacto, expansivo y escrupuloso al mismo tiempo

El español de Cervantes es despreocupado, generoso, derrochón. Le importa más lo que cuenta que cómo lo cuenta, y menos cómo lo cuenta que el puro placer de hilvanar palabras. Frase tras frase, párrafo tras párrafo, es en fluir de las palabras que recorremos los caminos de su España polvorienta y difícil, y seguimos las violentas aventuras del héroe justiciero, y reconocemos a los personajes vivos de Don Quijote y Sancho. Las inspiradas y sentidas declaraciones del primero y las vulgares y no menos sentidas palabras del segundo cobran vigor dramático en el torrente verbal que las arrastra. De manera esencial, la máquina literaria entera del Quijote es más verosímil, más comprensible, más vigorosa que cualquiera de sus partes. Las citas cervantinas extraídas de su contexto parecen casi banales; la obra completa es quizás la mejor novela jamás escrita, y la más original.

Si queremos dejarnos llevar por nuestro impulso asociativo, podemos considerar a estos dos escritores como opuestos o complementarios. Podemos verlos a la luz (o a la sombra) de la Reforma uno, de la Contrarreforma el otro. Podemos verlos el uno como maestro de un género popular de poco prestigio y el otro como maestro de un género popular prestigioso. Podemos verlos como iguales, artistas ambos tratando de emplear los medios a su disposición para crear obras iluminadas y geniales, sin saber que eran ilumi­nadas y geniales. Shakespeare nunca reunió los textos de sus obras teatrales (la tarea estuvo a cargo de su amigo Ben Jonson) y Cervantes estuvo convencido de que su fama dependería de su Viaje del Parnaso y del Persiles y Sigismunda.

El riquísimo vocabulario del inglés del siglo XVI permitió a Shakespeare una extensión sonora y una profundidad epistemológica asombrosas

¿Se conocieron, estos dos monstruos? Podemos sospechar que Shakespeare tuvo noticias del Quijote y que lo leyó o leyó al menos el episodio de Cardenio que luego convirtió en una pieza hoy perdida: Roger Chartier ha investigado detalladamente esta tentadora hipótesis. Probablemente no, pero si lo hicieron, es posible que ni Cervantes ni Shakespeare reconociese en el otro a una estrella de importancia universal, o que simplemente no admitiese otro cuerpo celeste de igual intensidad y tamaño en su órbita. Cuando Joyce y Proust se encontraron, intercambiaron tres o cuatro banalidades, Joyce quejándose de sus dolores de cabeza y Proust de sus dolores de estómago. Quizás con Shakespeare y Cervantes hubiese ocurrido algo similar.


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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
Cervantes furtivo

En 'Don Quijote' Cervantes siempre está apareciendo y desapareciendo. Nos mira de frente, como Velázquez en 'Las meninas'



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Primera imagen conocida de Don Quijote, Sancho Panza y otros personajes de la novela, de Andreas Bretschneider.

En Don Quijote Cervantes siempre está apareciendo y desapareciendo. Se nos presenta en el prólogo de la primera parte mirándonos de frente, como Velázquez en Las meninas, aunque también sin vernos del todo, por encontrarse absorto en una contemplación interior. Velázquez tiene en las manos los instrumentos de su oficio, la paleta, el pincel, y se encuentra en lo que parece un espacioso taller. Cervantes se retrata con los signos del suyo: la pluma, la mesa donde escribe. El uno y el otro muestran una actitud de suspenso, la pausa reflexiva en la que todavía no se ha revelado el siguiente paso. Velázquez parece estar viendo de antemano en la imaginación el cuadro que será Las meninas. Cervantes no escribe: “… estando en suspenso, con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete, y la mano en la mejilla, pensando lo que diría”.

Al copiar la cita me doy cuenta de la inexactitud de mi recuerdo: Cervantes no tiene la pluma en la mano, como Velázquez el pincel, sino en la oreja. Después de tantas lecturas, es la primera vez que me detengo en ese detalle clave, que desbarata toda la formalidad del retrato falso que ya no sabemos quitarnos de la cabeza, incapaces de aceptar un espacio en blanco irremediable: no sabemos cómo era Cervantes. Tenemos que esforzarnos en borrar los bustos de piedra o de bronce y el cuadro de Juan de Jáuregui. El escritor no posa para la posteridad: está solo, cansado de escribir, con la pluma en la oreja, como los carpinteros antiguos se ponían el lápiz. Y entonces queremos saber también qué hay detrás de esa figura en el autorretrato, cómo es la habitación, la casa en la que está, si tiene muebles, si hay una ventana que da a la calle y desde la que se oye un barullo urbano de 1604, si está ordenada o no, si hay polvo, papeles por el suelo, cosas colgadas en las paredes. Pero más allá de esa figura sentada y de esos pormenores visuales —la pluma, el codo en el bufete, la mano en la mejilla—, solo hay oscuridad, o esa penumbra abstracta, esa sugestión de espacio hondo y vacío que es el fondo de los retratos de Velázquez o Rembrandt.

Cervantes es el novelista y el teórico, y al mezclarse con sus personajes se contamina de su ficción y les transmite su humanidad

Otras apariciones son más fugaces, más indirectas. El autor es un pasajero furtivo o un polizón en su propia obra. Surge y se pierde como una sombra por detrás de los personajes inventados. En la biblioteca de don Quijote hay un libro suyo, el primero que publicó, el único antes de Don Quijote, La Galatea, que para entonces, cuando Cervantes escribía ese capítulo, llevaría muchos años olvidado. Del motivo por el que Alonso Quijano lo compró o qué opinión tenía de él no sabemos nada. Pero el cura, que es un lector ávido y competente, resulta que conoció al autor, y hasta asegura que es amigo suyo: “Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos”.

Pero el escrutinio de los libros continúa. Cervantes es ese nombre que surge al azar en una conversación y de inmediato desaparece de ella, como su libro primero y único olvidado al poco tiempo de su publicación, extraviado entre muchos otros libros, en la sobreabundancia desatada por la imprenta —una de esas obras primeras que no pasaron de tentativas y que desparecen sin que se cumpla la promesa que quizás contenían, libros sin dueño en un cajón de saldos—. En la voz del cura Cervantes juzga con afecto y distancia el único testimonio impreso de su tardía juventud: “Tiene algo de buena invención, propone algo y no cumple nada; es menester esperar a la segunda parte que promete; quizás con la enmienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega…”.

Hay un grado más de presencia insinuada y desaparición. En la maleta con libros y papeles donde estaba la novela El curioso impertinente, el cura, siempre muy alerta a todo lo que tenga que ver con la palabra escrita, encuentra lo que parece ser otra historia, pero solo se fija en el título. Es Rinconete y Cortadillo. El que la copiara a mano no se molestó en anotar también el nombre del autor. La novela se ha difundido manuscrita y anónimamente. El ventero dice que un viajero del que no parece recordar nada olvidó la maleta al marcharse. Es de nuevo una sombra, Cervantes, el recaudador que anda por las ventas y los caminos, el que aprovecha tiempos de ocio o de espera para inventar, para escribir historias que quizás no lleguen a imprimirse, pero que alguien copiará y alguien leerá en voz alta para el recreo de un auditorio de analfabetos.

Al copiar la cita me doy cuenta de la inexactitud de mi recuerdo: Cervantes no tiene la pluma en la mano, como Velázquez el pincel, sino en la oreja

La próxima vez que aparece Cervantes es en primera persona, y ahora calla su nombre: es él mismo, que se encuentra en la alcaná de Toledo, entre un barullo que imaginamos como de zoco musulmán, aunque no explica qué hace allí. Ha leído el manuscrito de las primeras aventuras de don Quijote y se siente frustrado porque la historia terminaba con brusquedad en un punto álgido. En una tienda de la alcaná descubre los cartapacios en árabe que contienen el manuscrito de Cide Hamete Benengeli y contrata a un morisco para que se los traduzca, y hasta lo aloja en su casa, por pura impaciencia de seguir leyendo, este narrador sin nombre ni oficio conocido del que solo conocemos su amor fanático por la lectura, porque le gusta leer hasta “los papeles rotos de las calles”.

La aparición más elocuente es la más sigilosa, una impostura más en esta novela de gente disfrazada que finge ser lo que no es. Cervantes es el canónigo de Toledo que alcanza a los viajeros hacia el final de la primera parte con su cabalgadura más rápida, el que dialoga tan extensamente y con tanta claridad con el cura y expresa sin ningún disimulo sus preferencias y sus fobias literarias: Cervantes es el novelista y es el teórico de la literatura, y al mezclarse con sus personajes inventados se contamina de su hermosa ficción y les transmite a ellos a cambio su propia humanidad cordial, castigada, furtiva.


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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
‘Don Quijote’, es decir, la historia de la novela

El libro y su protagonista ilustran en grado supremo la dimensión narrativa de la vida provocando a un tiempo la risa y la adhesión con la tranquilizadora distancia de la ficción



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Ilustración de Fernando Vicente.

Se ha dicho que toda filosofía es una nota a pie de página de Platón. Puede decirse que toda la ficción en prosa es una variación sobre ‘el tema del Quijote’. Es muy cierto el juicio de Lionel Trilling, y en parte se entiende porque ‘el tema del Quijote’ tiene mucho que ver con las raíces mismas de la ficción como dimensión constitutiva del ser humano y como sustancia primordial de toda literatura.

La más difundida de todas las interpretaciones del Quijote, hasta el punto de convertirse en la explicación estándar que en principio viene acompañando durante dos siglos a quien se dispone a leerlo por primera vez, la dio el romanticismo alemán: en palabras de Schelling, el tema de la obra es “das Reale im Kampf mit dem Idealem”, ‘la lucha de lo real con lo ideal’. Hay un fondo indudable de verdad en esa interpretación, pero si hubiera que proponer un núcleo último de significación, una significación a todas luces no buscada por Cervantes y sin embargo admisible sin la menor violencia, yo personalmente me atrevería a razonar que don Quijote ilustra en grado superlativo un rasgo fundamental de la condición humana.

Vivir, en efecto, es contar, ir contándonos historias. La más modesta acción cotidiana, no digamos si crucial, supone imaginar una narración en que nos corresponde el papel de protagonistas, ponerla a prueba frente a los condicionamientos de las circunstancias, para volvérnosla luego a contar dentro de una trama más compleja, mejor estructurada. Don Quijote y el Quijote ilustran en grado supremo, digo, esa dimensión constitutivamente narrativa de la vida, y la ilustran provocándonos a un tiempo la risa y la adhesión, llevándonos a contemplarlos con la cercanía de nuestros propios relatos, pero con la tranquilizadora distancia de la ficción.

Ese trasfondo universal, esa referencia más o menos implícita del Quijote a una constante de la condición humana, reviste en él la forma de polémica literaria, en la medida en que confronta las dos grandes direcciones de la especie de ficción que actualmente llamamos novela, en principio autónomas: una antigua, inmemorial, la otra sustancialmente moderna.

Con una modernidad perenne, este texto se configura así como un completo universo a la vez de realidad y de literatura

La antigua se centra en el relato de sucesos y pasiones extraordinarias, protagonizado por personajes que reúnen perfecciones de todo orden y se mueven en escenarios inaccesibles para el común de las gentes, a menudo con elementos fantásticos o sobrenaturales, en un mundo de nítidas jerarquías y fronteras entre el bien y el mal. Cervantes ha empezado justamente su carrera con una de las variedades de esa especie, La Galatea (1585), en la línea de la fábula pastoril de filiación clásica asociada con el relato sentimental de la tardía Edad Media. Y su última obra serán Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), con su incesante despliegue de peripecias (raptos, naufragios, maravillas...) que complican el destino de los dos jóvenes y modélicos enamorados.

Al margen de esa tradición milenaria, desde el siglo XVI fluye independientemente otra modalidad de escritura: las ficciones que se presentan como relatos de hechos reales, efectivamente acaecidos; cuya acción se desarrolla entre las cosas y personas de la vida diaria, y que adoptan las formas corrientes en los escritos del mundo real: cartas, memorias, biografías, relaciones, crónicas..., unas veces en primera persona, como en el Lazarillo de Tormes o en la picaresca, y otras en tercera persona, como en el Diario del año de la peste de Defoe o en las biografías inglesas de criminales.

Pues bien: la historia de la novela es la historia de la confluencia del antiguo ideal romancesco y una narrativa moderna inspirada por la ficción pseudo-real, una confluencia en la que será aquél quien a la larga más honda y perdurablemente acoja las propuestas y los procedimientos de ésta. La culminación del proceso sólo se alcanza cuando la estética más prestigiosa en los siglos XIX y XX acoge en su marco y superpone a título de iguales la ficción pseudo-real, los simulacros de prosa de hechos reales, y las especies de ficción que hasta entonces había tenido como propias el establishment literario. Pero todo ese proceso está prefigurado ya en el Quijote: el Quijote adelanta, contiene y en medida importante inventa (no temamos decirlo: inventa) no ya la novela, sino la historia de la novela.

El Quijote ensancha con categorías nuevas el espacio de la ficción pero, se diría, sin desechar ninguna de las viejas

Por otra parte, la novela se nos presenta hoy como la forma por excelencia híbrida, polifónica, para decirlo con Bajtin, o, en la fórmula de Marthe Robert, “totalitaria”: el género de géneros, el cajón de sastre donde se mezclan y conviven todas las modalidades literarias y expresivas. El Quijote, a la altura de su tiempo, concuerda sustancialmente con esa concepción de la novela que llegó a formarse el siglo XX.

El Quijote ensancha con categorías nuevas el espacio de la ficción, pero, se diría, sin desechar ninguna de las viejas. De la teoría clásica le viene el problema capital de cómo concertar la admiratio con la verosimilitud. El grand roman está reelaborado no sólo en diálogo crítico con los libros de caballerías, sino en episodios pastoriles como el de Grisóstomo y Marcela o en las aventuras del Capitán Cautivo. El relato folkórico y la novella corta a la italiana se emulan al par que se critican, por ejemplo, en el cuento de Lope Ruiz (I, 20) y en El curioso impertinente.

Si en la Primera parte (1605) los materiales de diversas tradiciones tienden a yuxtaponerse, al arrimo de la noción renacentista de que la varietas es fuente a la vez de verdad y de belleza, la Segunda (1615), sin renunciar a ellos, los ensambla en un hilo conductor que enlaza desde el trasmundo onírico de la Cueva de Montesinos hasta la crónica de actualidad de Roque Guinart, pasando por la farsa cortesana de los Duques. La mise en abîme y la metaficción tienen en la Segunda parte un papel sobresaliente a través de las conspicuas referencias a la Primera y a la continuación del apócrifo Avellaneda.

Todos los géneros y los estilos literarios, del teatro a la épica, y todos los tipos de discurso, de la pieza oratoria al documento legal, se someten a revisión. Todos los niveles del lenguaje, en fin, de los artificiosos arcaísmos del caballero a la fraseología popular de Sancho, se conciertan con la prosa limpia y natural que da el tono de la narración, en una fascinante polifonía. Con una modernidad perenne, el Quijote se configura, así, como un completo universo a la vez de realidad y de literatura.


Francisco Rico / elpais.com
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
Shakespeare, el inagotable

Nadie igualó en el teatro su ambición narrativa ni la amplitud de su mirada. El dramaturgo parecía convencido de que todo, absolutamente todo, podía mostrarse en un escenario desnudo



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Ilustración de Fernando Vicente.

Peter Ackroyd, que escribió una vivaz (y voluminosa) biografía de Shakespeare, le describe como una esponja que absorbía todo lo que estaba a su alcance. Aprendió de las reacciones del público y de los actores, de las historias escritas hacía varios siglos (las célebres Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda, de Holinshed, publicadas en 1577, su libro de cabecera) y de lo que acababa de estrenarse, los diálogos cortesanos de John Lily y las tramas sangrientas y enloquecidas de George Peele, y sobre todo de las exuberantes tragedias de Christopher Marlowe, su primer ídolo. “Amplió y profundizó enormemente su léxico”, cuenta Ackroyd, “a medida que experimentaba con las diversas formas del arte dramático. Estaba en total sintonía con el lenguaje que le rodeaba —los poemas, las funciones, los panfletos, los discursos, el habla de la calle— y devoró cuanto se le puso por delante. Tal vez no haya existido mayor asimilador en la historia del teatro”. Una de las grandes preguntas: ¿de dónde sacó Shakespeare los muchos conocimientos que aparecen en sus obras? Es cierto que no pisó la universidad, pero las escuelas isabelinas, según T. W. Baldwin, “proporcionaban un formidable saber lingüístico y literario: se estudiaba allí retórica y elocuencia, se interpretaban obras clásicas, se improvisaban discursos y exposiciones orales. Shakespeare, casi con toda seguridad, sabía leer latín, francés e italiano”. A juzgar por sus textos, parece haber leído muchísimo, pero de manera singular. Ackroyd averiguó que citaba “muchos comienzos” (de libros bíblicos y de Ovidio, sobre todo) pero “escasas conclusiones”: lo que podríamos llamar “síndrome del lector vago”, pero, desde luego, con mucho aprovechamiento.

Me gusta la imagen del joven Shakespeare llegando a Londres tras sus “años perdidos”, todavía hoy por documentar. Una ciudad juvenil (la mitad de la población tenía menos de 20 años), violenta y acosada por la muerte: en 1594, 15.000 londinenses cayeron víctimas de la peste. No es extraño que escribiera a gran velocidad. Ni que eligiera el teatro, esa forma de vida agudizada, intensificada. Y rentable, como pudo comprobar: acabó siendo copropietario del Globe y del Blackfriars, un teatro abierto y otro cubierto; adquirió tierras y escudo de armas, la gran obsesión de su padre, y una gran casa en Stratford.

Por lo que parece fue actor y también director. Desde luego, conocía bien el oficio y las sutilezas de la puesta en escena

En Londres encontró a su nueva familia, una pandilla de cómicos, la Lord Chamberlain’s Men, creada y protegida por Henry Carey, barón de Hunsdon, responsable de los espectáculos palaciegos, y dirigida por Richard Burbage, el actor (junto con Edward Alleyn) más popular de su época y el mejor amigo de Shakespeare. La band of brothers estaba integrada, entre otros, por Burbage, John Sinclair, Augustine Phillips, Nicholas Tooley, Henry Condell y John Heminges (que compilarían el Primer folio de la obra shakespeariana), así como Will Kempe, el bufón más famoso del reino, y el propio Shakespeare, por supuesto. Lideraron, bajo el patronazgo de la reina Isabel y luego del rey Jaime, la compañía más longeva de la historia teatral británica: de 1594 a 1642, un periodo de casi cincuenta años. Fueron, según Ackroyd, “un grupo de compañeros con intereses y obligaciones comunes: vivieron en el mismo barrio y se casaron con hijas, hermanas y viudas de sus respectivas familias, que a su vez se unieron a la troupe”. Y, dato importante, formaron una cooperativa para repartirse los ingresos y reinvertir en nuevas producciones. Se convirtieron en una auténtica factoría: en dos o tres semanas montaban una obra y realizaban 15 estrenos por temporada.

Por lo que parece (en la vida de Shakespeare hay mucho de especulación) fue actor y también director. Desde luego, conocía bien el oficio y las sutilezas de la puesta en escena, como prueban las famosas Instrucciones a los cómicos de Hamlet, quizás el primer texto en el que vemos a un auténtico director en acción, y que aquí resumo: “Te ruego que recites el pasaje con soltura y de manera natural. No cortes demasiado el aire con las manos, pues en el mismo torbellino de la pasión has de mostrar templanza y suavidad: que la acción responda a la palabra y la palabra a la acción, poniendo especial cuidado en no traspasar los límites de la sencillez de la naturaleza, porque todo exceso traiciona la intención del teatro, que no es otra que colocar un espejo ante la vida: mostrar a la virtud y al vicio sus propios rasgos, y a cada época, su forma y su sello”.

Para algunos, nunca existió. Se comprende: su mera existencia puede ser una afrenta para el resto de los mortales

A la hora de construir un verbo poético y dramático, tomó posesión del pentámetro yámbico y lo hizo resonar como nunca hasta entonces. Los versos le marcan al actor, sin indicaciones, un ritmo esencial: cómo ha de respirarlos, dónde están los galopes y los momentos de reposo. Y mucho más que un ritmo: Jordi Balló y Xavier Pérez señalan en El mundo, un escenario de qué modo “construye la imagen en el oyente y cómo se hace visión aunque no llegue a visualizarse”, y cómo brota la conciencia del personaje, nunca tan claramente plasmada hasta entonces, una conciencia que “habla mientras piensa y se escucha a sí misma”. Parecía convencido (y así lo demostró) de que todo, absolutamente todo, podía mostrarse en un escenario desnudo. Nadie igualó en el teatro su ambición narrativa ni la amplitud de su mirada.

Para algunos, Shakespeare nunca existió. La controversia no descansa: que si fue Edward de Vere, que si Marlowe (falsamente muerto, claro), que si Bacon. Se comprende: su mera existencia puede ser una afrenta para el resto de los mortales. En su estupendo ensayo La calidad de la misericordia, Peter Brook desmonta las reiteraciones de los negacionistas con dos o tres argumentos muy sensatos. Uno: Londres no era lo bastante grande (y el mundo del teatro, “el peor ambiente para guardar un secreto”, señala), como para que la presunta impostura de Shakespeare no hubiera salido a la luz. Dos: un hombre que encontró su lugar en una familia de cómicos no podía ser un aristócrata. Y tres: un genio puede brotar en el entorno más humilde, como demuestra Leonardo da Vinci, hijo ilegítimo de un notario y una campesina. Hablar de Shakespeare, como se ve, es asunto inagotable. Como bien escribió Borges en Everything and Nothing, “nadie fue tantos hombres como aquel hombre que, a semejanza del egipcio Proteo, pudo agotar todas las apariencias del ser”.


Marcos Ordóñez / elpais.com
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
COLECCIÓN / 400 Aniversario


Don Quijote de Dinamarca


EL MUNDO celebra el cuarto centenario de la muerte de Cervantes y Shakespeare con una colección que recoge sus mejores obras


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Son, indiscutiblemente, los más grandes. Los dos genios literarios más trascendentes de todos los tiempos. Solo la Biblia es el libro más traducido del mundo, por delante de El Quijote y no hay otro dramaturgo que lleve mejor que el bardo inglés el cartel de "clásico universal".

Y, desde luego, sus mejores obras no pueden faltar en ninguna librería que se precie, porque aunque Shakespeare escribió sus obras para la escena, la belleza de sus palabras trasciende la representación.

Por ello, EL MUNDO celebra el 400 aniversario de la muerte casi simultánea de ambos autores con el lanzamiento de la colección Las mejores obras de Cervantes y Shakespeare. Se trata de una serie de 20 libros, en una exclusiva edición comentada, que cada sábado desde el 23 de abril y hasta el 3 de septiembre estarán a la venta en los quioscos con el ejemplar del diario.

Empezando por la edición de la primera parte de El Quijote, cada fin de semana tendrá un nuevo libro de Shakespeare y Cervantes (alternativamente) prologado por expertos del mundo de la literatura y el teatro.

Andrés Trapiello (El Quijote), Antonio Garrigues Walker (Hamlet), Helena Pimenta (El sueño de una noche de verano), Javier Villán (Romeo y Julieta), Eduardo Vasco (Otelo), Luis María Anson (Los trabajos de Persiles y Sigismunda), Santos Sanz (Las novelas ejemplares I), Juan Bonilla (Las novelas ejemplares II), Lorenzo Silva (Las novelas ejemplares III), Antonio Lucas (El mercader de Venecia), Mario Gas (Julio César), Raúl del Pozo (La Galatea), Manuel Hidalgo (Los baños de Argel), Juan Carlos Pérez de la Fuente (El cerco de Numancia) o Luis Antonio de Villena (La fierecilla domada), entre otros, ayudarán a los lectores a penetrar en el fabuloso mundo de la narrativa y la dramaturgia de ambos autores.

La segunda parte de El Quijote estará a la venta el 7 de mayo, una semana después de que aparezca la primera entrega de Shakespeare: Hamlet. El resto de las obras de Shakespeare se han editado en parejas, de manera que Romeo y Julieta y Como gustéis seguirán al caballero de la triste figura y, a estos, Los trabajos de Persiles y Sigismunda (Cervantes)

La fantasía pastoril de El sueño de una noche de verano y la comedia Las alegres comadres de Windsor, estarán a la venta en mayo, y seguidamente los lectores podrán disfrutar del primer volumen de Las novelas ejemplares, que contiene las obras Rinconete y Cortadillo, El amante liberal y La española inglesa.

La segunda parte incluye El licenciado Vidriera, La gitanilla y La ilustre fregona; y la tercera, El casamiento engañoso, El coloquio de los perros y La fuerza de la sangre.

Entretanto, los amantes del teatro shakesperiano habrán podido disfrutar de El mercader de Venecia y Antonio y Cleopatra, Otelo y Noche de Reyes, y Macbeth y Enrique IV.

La Galatea, El gallardo español y Los baños de Argel, de Miguel de Cervantes, precederán a su pieza teatral El cerco de Numancia, última obra del alcalaíno en esta colección.

El punto final lo pondrán Mucho ruido y pocas nueces y Cuento de invierno, de Shakespeare, pero antes se entregarán algunas de las piezas teatrales más conocidas del dramaturgo inglés: El Rey Lear con Cimbelino, Julio César con La tempestad y La fierecilla domada con Coriolano.

En definitiva, lectura intemporal, clásica y eterna, para llenar el año 2016 de la mejor literatura, las ideas universales que han construido el pensamiento de Occidente y paladear con gusto el gozo intelectual del lenguaje.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
El "nuevo Congreso" declara su amor por Cervantes poniéndose las gafas de Quevedo

Patxi López presenta una semana de actos para celebrar el centenario del escritor y el Día del Libro

Para inaugurarlo, a los leones de la entrada, Daoiz y Velarde, les han colocado "anteojos de Quevedo"





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El "nuevo Congreso" demuestra su amor por Cervantes con una semana de actos.

El presidente del Congreso, Patxi López, ha expresado hoy ante los leones que adornan la escalinata del Palacio de la Carrera de San Jerónimo su decisión de que este "nuevo Congreso" se abra a la celebración de una semana de actos por el 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes. Animado por el presidente de la Comisión de Cultura, Toni Cantó, López respondió "de inmediato" y en positivo a la propuesta de "hacer algo especial" por el célebre aniversario, ha dicho el diputado de Ciudadanos, quien "no para" de recibir peticiones de la gente del mundo de la cultura para colaborar en los actos.

Entre ellos, ha nombrado Cantó a José Mota, Javier Gurruchaga y Cuca Escribano, que se acababan de poner en contacto con él, en una "larga lista", ha dicho, que se irá actualizando de aquí al jueves, el día central de los actos de celebración. López, ha dicho, aceptó "utilizar esta institución como caja de resonancia que permita proyectar con más contundencia la figura de Cervantes y del Quijote". "Por qué no abrir las puertas del Congreso no sólo a los debates políticos, a las leyes o a las iniciativas políticas sino a causas que unen a la ciudadanía española, que nos sitúen juntos en el mundo de la creación de la cultura", ha comentado.
Anteojos para los leones

Una propuesta que cualquiera que pase por las puertas del Congreso puede compartir ya que, además de unas banderolas verticales con imágenes y textos de Cervantes adornan la fachada del Palacio, los leones Daoiz y Velarde también tienen sus "quevedos", los anteojos que identifican la imagen del escritor. Serán, ha puntualizado López, "unos actos humildes, pero que mantendrán abierto a la Cultura el Congreso toda la semana".

Así, hoy mismo se inaugura, a las siete de la tarde, una exposición con fondos propios del Congreso para animar al conocimiento del genial escritor de El Quijote, un libro, ha dicho Patxi López, "que sigue de plena actualidad, una lectura conveniente y yo diría que necesaria". "Si lo hiciéramos -ha añadido el socialista- estoy seguro de que encontraríamos muchas referencias a la situación que estamos viviendo en estos momentos".

La exposición, con diversos objetos, publicaciones y documentos de Cervantes que han sido conservados por el Archivo y la Biblioteca de la Cámara, estará abierta en el edificio de ampliación del Congreso de los Diputados, accesible desde la puerta de la calle Cedaceros. Después, el filólogo y académico de la lengua Francisco Rico pronunciará la conferencia "El justo medio: Cervantes en el Quijote".

Los actos continuarán el miércoles 20 cuando, tras finalizar el pleno, los diputados y diputadas acudirán a la estatua de Cervantes situada en la plaza de las Cortes, frente a la puerta de los leones, para hacer una ofrenda floral. Al día siguiente se celebrará en el hemiciclo un concierto del Burleske de Quixotte, de George Phillipp Telemann, con siete piezas conmemorativas entre medias de las cuales se intercalarán pequeñas actuaciones del espectáculo La Cervantina que el grupo Ron Lalá ha coproducido con la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Este espectáculo se complementará con la lectura de textos de Cervantes por los actores José María Pou y José Luis Gómez, a los que previsiblemente acompañarán como lectores, y no como simples espectadores, un buen puñado de artistas que han pedido colaborar, ha explicado Cantó. Además, tendrá lugar una breve actuación del cantante Miguel Poveda inspirada en la obra del Quijote. La totalidad de este acto, que comenzará a las doce del mediodía con el concierto, será retransmitido por Radio Nacional de España en Radio 5.


eldiario.es
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
El Congreso conmemora a Cervantes con una semana de actos

José Mota, Javier Gurruchaga y Cuca Escribano participarán en la conmemoración del IV centenario de su muerte



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Congreso de los Diputados Patxi López Toni Cantó José Mota PSE Ciudadanos RNE Miguel Poveda

El presidente del Congreso, Patxi López, ha expresado este lunes ante los leones que adornan la escalinata del Palacio de la Carrera de San Jerónimo su decisión de que este "nuevo Congreso" se abra a la celebración de una semana de actos por el 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes.

Animado por el presidente de la Comisión de Cultura, Toni Cantó, López respondió "de inmediato" y en positivo a la propuesta de "hacer algo especial" por el célebre aniversario, ha dicho el diputado de Ciudadanos, quien "no para" de recibir peticiones de la gente del mundo de la cultura para colaborar en los actos.

Entre ellos, ha nombrado Cantó a José Mota, Javier Gurruchaga y Cuca Escribano, que se acababan de poner en contacto con él, en una "larga lista", ha dicho, que se irá actualizando de aquí al jueves, el día central de los actos de celebración.

López, ha dicho, aceptó "utilizar esta institución como caja de resonancia que permita proyectar con más contundencia la figura de Cervantes y del Quijote".

"Por qué no abrir las puertas del Congreso no sólo a los debates políticos, a las leyes o a las iniciativas políticas sino a causas que unen a la ciudadanía española, que nos sitúen juntos en el mundo de la creación de la cultura", ha comentado.

Una propuesta que cualquiera que pase por las puertas del Congreso puede compartir ya que, además de unas banderolas verticales con imágenes y textos de Cervantes adornan la fachada del Palacio, los leones Daoiz y Velarde también tienen sus "quevedos", los anteojos que identifican la imagen del escritor.

Serán, ha puntualizado López, "unos actos humildes, pero que mantendrán abierto a la Cultura el Congreso toda la semana".

Así, hoy mismo se inaugura, a las siete de la tarde, una exposición con fondos propios del Congreso para animar al conocimiento del genial escritor de El Quijote, un libro, ha dicho Patxi López, "que sigue de plena actualidad, una lectura conveniente y yo diría que necesaria". "Si lo hiciéramos -ha añadido el socialista- estoy seguro de que encontraríamos muchas referencias a la situación que estamos viviendo en estos momentos".


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La exposición, con diversos objetos, publicaciones y documentos de Cervantes que han sido conservados por el Archivo y la Biblioteca de la Cámara, estará abierta en el edificio de ampliación del Congreso de los Diputados, accesible desde la puerta de la calle Cedaceros.

Después, el filólogo y académico de la lengua Francisco Rico pronunciará la conferencia El justo medio: Cervantes en el Quijote.

Los actos continuarán el miércoles 20 cuando, tras finalizar el pleno, los diputados y diputadas acudirán a la estatua de Cervantes situada en la plaza de las Cortes, frente a la puerta de los leones, para hacer una ofrenda floral.

Al día siguiente se celebrará en el hemiciclo un concierto del Burleske de Quixotte, de George Phillipp Telemann, con siete piezas conmemorativas entre medias de las cuales se intercalarán pequeñas actuaciones del espectáculo "La Cervantina" que el grupo Ron Lalá ha coproducido con la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Este espectáculo se complementará con la lectura de textos de Cervantes por los actores José María Pou y José Luis Gómez, a los que previsiblemente acompañarán como lectores, y no como simples espectadores, un buen puñado de artistas que han pedido colaborar, ha explicado Cantó.

Además, tendrá lugar una breve actuación del cantante Miguel Poveda inspirada en la obra del Quijote.

La totalidad de este acto, que comenzará a las doce del mediodía con el concierto, será retransmitido por Radio Nacional de España en Radio 5.


lavanguardia.com
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
Tres ‘cervantes’ sobre Cervantes

Jorge Edwards, Sánchez Ferlosio y Antonio Gamoneda homenajean en Alcalá al autor del ‘Quijote’



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De izquierda a derecha, Antonio Gamoneda, Rafael Sánchez Ferlosio y Jorge Edwards, ayer en la Universidad de Alcala de Henares.

Aunque parezca mentira, el Paraninfo de la Universidad de Alcalá es casi un siglo más antiguo que el Quijote. Una inscripción en la puerta recuerda escuetamente que en 1518 lo construyó el arquitecto Pedro Gumiel. Por esa puerta volvieron a entrar ayer Jorge Edwards, Rafael Sánchez Ferlosio y Antonio Gamoneda, que retornaban al lugar en el que recibieron el Premio Cervantes para hablar, cómo no, de Cervantes. Lo hicieron en una tarde entrelluviosa y ante un público escaso que apenas alcanzaba a llenar un auditorio en el que el próximo sábado leerá su discurso el mexicano Fernando del Paso, último galardonado.

Sentados en mesa aparte, un poco como tres sabios y otro poco como tres estudiantes castigados a dar la lección, Edwards, Ferlosio y Gamoneda llenaron una sesión a la que faltó el cuarto convocado, José Jiménez Lozano. El escritor abulense, premiado en 2002, se recupera de una caída que dio al traste con su cadera y con sus intenciones. Abrió el fuego Jorge Edwards (Santiago de Chile, 1931), galardonado en 1999, que comenzó advirtiendo que es un “lector antiguo” de Cervantes pero no un cervantista. Lo descubrió, dijo, a través de los escritores del 98, fundamentalmente Azorín y Unamuno. Por eso quiso evocar la tesis del rector salmantino de que el Quijote es más importante que su autor antes de matizar: “Yo he descubierto también la importancia de Cervantes. Soy gran aficionado a sus Novelas ejemplares. Cada una de ellas es una película”.

El escritor chileno discrepó también de la lectura cervantina de Victo Hugo poco después de darle parcialmente la razón. Se la dio porque, apuntó, Cervantes es, como dice Hugo, un “escritor océano”, es decir, “sin límites, profundo, con monstruos”. Discrepó de él por compararlo con Rabelais y por decir que tanto el creador de don Quijote y Sancho como el de Gargantúa y Pantagruel son “dos Homeros bufones”. Edwards admitió lo que ambos tienen de carnavalesco y de inversión de las jerarquías pero trazó una frontera: “Rabelais es un escritor del vientre; Cervantes, de la cabeza y el corazón”. Por no abandonar los paralelismos, terminó con otra lectura ajena: la de Borges. No lo hizo esta vez recurriendo al socorrido Pierre Menard, que reescribe palabra por palabra lo escrito por el escritor alcalaíno, sino invitando a leer El Aleph como una parodia del episodio quijotesco de la Cueva de Montesinos. En ambos casos sus protagonistas llegan a un punto que resume la totalidad del mundo, aunque en el caso de Borges fuera después de beber un coñac argentino, “cosa que como chileno”, apostilló Edwards socarrón, “considero muy peligrosa”.

Por la relación entre el vientre y el Quijote empezó su lección Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927), que señaló el episodio de las bodas de Camacho como “el momento cumbre de la novela”. Luego sacó unas “paginitas” y las leyó con ayuda de una lupa. “Soy muy cegato”, se excusó. Si en su discurso de recepción del premio de 2004 Ferlosio señaló que “la naturaleza de don Quijote estaba en ser un personaje de carácter cuyo carácter consistía en querer ser un personaje de destino” –algo así como ser un prototipo que termina yendo por libre-, ayer glosó la idea de que “todo juicio estético guarda relación con una antigua ética” para apuntar que la de Alonso Quijano es “una aventura estética o literalmente artística”. También él sugirió una lectura paralela para el Quijote: el Cantar de Mío Cid. Partiendo de la épica y de su parodia, terminó señalando la nobleza con la que Cervantes soluciona esa tensión estética por la vía de un personaje que recurre al “encarecimiento de un ayer éticamente digno de añorar”.

También Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) también sumó ética y estética en un “parlamentillo” en el que abundó en algunos de los asuntos de su discurso del Cervantes de 2006. El autor leonés empezó recordando los 10 años transcurridos antes de subrayar que el escritor que da nombre al galardón se equivocó al lamentar que “el cielo” no hubiera hecho de él un poeta. ¿Por qué? Porque lo era, pero no por los versos que escribió sino por el ritmo poético de su prosa narrativa, algo que, dijo, estaba ya en La Celestina como estaría luego en Valle-Inclán, Kafka, Joyce o Faulkner. Tras glosar el compromiso de don Quijote con los menesterosos frente a los poderosos, Gamoneda cerró con unos versos del turco Nazim Hikmet dedicados al Caballero de la Triste Figura, aquellos que dicen que seguirá viviendo “como una llama” y que “Dulcinea será cada día más hermosa”. Aunque ninguno de los dos exista.


elpais.com
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
Don Quijote de la verde mar

Fernando del Paso pintó en 2000 un tríptico de imágenes que ahora se incluye en una reedición de su obra 'Viaje alrededor del Quijote'



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Ilustración de Fernando del Paso titulada 'Don Quijote de la verde mar', portada de la nueva edición de 'Viaje alrededor de El Quijote'. Museo Iconográfico del Quijote (Guanajuato, México)

Quién sabe qué mar vio el Quijote. Pero Fernando del Paso lo vio con mar, lo vio en su casa, lo vio manchado. Don Quijote de las Manchas, Don Quijote de la verde mar, Don Quijote en casa… Esos son los títulos del tríptico que pintó el año 2000 al tiempo que escribía su Viaje alrededor del Quijote, que ahora reedita Fondo de Cultura.

El último premiado del Cervantes vio ayer tarde esa reedición, y se fijó en esas pinturas, otra vez. Acababa de bajar del coche que lo traía de comer chipirones; como suele ocurrir con su apariencia de joven de 81 y ya se aclaró la voz que perdió por un accidente cerebral que ya es recuerdo, este Del Paso es, como aquel que vivió en el Londres de los Rolling, un hombre que combina los colores para alegrarse la vida y para alegrar a los otros. Amarillo, rojo, negro, cualquier color que tenga a mano le sirve para la ropa, para los cuadros, para los libros.

Ese Quijote de las Manchas, que parece una estatua de Chirico pintada de los colores de España (y de la anarquía), “los colores que tenía a mano”, representa al hidalgo entre pensativo y soñador, “acaso manchado por la cantidad de tonterías que se han dicho sobre él”. ¿Y el del mar? “Quién sabe qué mar”. ¿Y en la casa? Pues casa tuvo, ese andante. El sábado le entregan el premio, en Alcalá de Henares.

Acaricia, mientras habla y ríe, esa edición en la que él vierte su experiencia de leer el Quijote y de pintarlo. Al final, cuando ya va a reposar de tantos ajetreos, recuerda a Lorca, otra herida española, sobre el que escribió La muerte se va a Granada. Está ahí ese escalofriante verso sobre el último instante del poeta: “Yo ya no tengo mañana. Yo ya sólo tengo ayer”. Cervantes, manchado por el genio de la locura. Lorca, manchado trágicamente por la histeria de la guerra. Dos españoles manchados, dibujados por Del Paso, compatriotas de la literatura.


Juan Cruz / elpais.com
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
Espectáculo en el Congreso

Lectura musicada de El Quijote y representaciones de la vida de Cervantes en el hemiciclo



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El Congreso de los Diputados en un homenaje a Cervantes, este jueves. / ULY MARTÍN

Si la política es espectáculo y el parlamentarismo es teatro, este jueves lo han hecho profesionales en el hemiciclo. Organizado por la Presidencia del Congreso, un grupo de actores y músicos ha participado en un homenaje en el hemiciclo a Miguel de Cervantes en el centenario de su muerte.

En presencia de líderes como Pedro Sánchez y Albert Rivera, el ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, el presidente del Congreso, Patxi López, miembros de la mesa, diputados e invitados, el hemiciclo ha vivido la sesión más diferente. Y eso que la legislatura no deja de ser singular cada día.

El líder socialista se ha sentado por una vez en la primera fila de escaños, de la que se habían retirado los asientos azules del Gobierno. El líder de Ciudadanos estaba también en esa primera fila, en posición de ministro, con Carlos Floriano (PP), Antonio Hernando (PSOE), Marcelo Exposito (Podemos) y Cesar Luena (PSOE) en el lugar del también hoy ausente Mariano Rajoy, como Gobierno de concentración y ficción.

Desde la presidencia de la Cámara, un actor vestido e interpretando a Cervantes ha hablado de puertas giratorias, Panamá e investiduras y hasta ha reprochado la falta de acuerdos.

"En pocos días yo escribí El Quijote con una mano y ustedes en cuatro meses no han firmado lo que debían", les ha dicho el actor Manuel Tallafé, en el papel del escritor.

Desde la tribuna han leído pasajes de la obra universal la actriz Marisa Paredes y José Mota, entre otros. Y hasta el cantaor Miguel Poveda ha actuado desde donde hablan los representantes de los españoles. No se recuerda un cantaor profesional en la tribuna de oradores.

El Congreso de los Diputados ha celebrado el acto central de la Semana de Cervantes con una lectura musicada en el Hemiciclo, basada en el concierto del Burleske de Quixotte, de George Phillipp Telemann, interpretado por la orquesta barroca La Spagna.

En las distintas piezas de la obra, Obertura, Ataque a los molinos de viento, Suspiros de amor por la princesa Dulcinea, Sancho Panza Manteado, El Galope de Rocinante y el de la mula de Sancho; y El Sueño don Quijote, fueron entrando en escena José Mota, Marisa Paredes, Cuca Escribano, Miguel Poveda, Josep María Pou y José Luis Gómez, además del Grupo Ron Lalá.

Ha habido entre los escaños actores disfrazados de la época de Cervantes y un piano en donde se instalan taquígrafos en las sesiones para el pleno más raro del Congreso en homenaje a Cervantes.

El acto ha terminado con una ofrenda de flores en la estatua del escritor situada en la plaza, frente al Congreso. Otra peculiaridad es que se ha abierto la puerta de los leones, que solo se abre cuando acude el Rey. A falta de sesión solemne de apertura de la legislatura por el Rey por falta de Gobierno suspendida por primera vez en democracia, Cervantes se llevó los honores de la entrada de gala.


elpais.com
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
4º Centenario de Cervantes



Quijote, presidente

El Congreso de los Diputados ha celebrado una sesión extraordinaria para celebrar el cuarto centenario de la muerte de Cervantes



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Manuel Tafallé, caracterizado de Miguel de Cervantes, saluda a Celia Villalobos, Albert Rivera, Pedro Sánchez y a Patxi López en la puerta de los leones en el Congreso. / Uly Martín

Al timbre que anuncia que comienza la sesión en el Congreso este jueves le ha seguido el sonido de la orquesta La Spagna, que ha ocupado el centro del Hemiciclo. Las teclas que se tocaban no eran las de los taquígrafos, sino las de un clave que junto con violines, violas, un chelo y un contrabajo han tocado varios fragmentos de la suite Burlesque de Quixotte de Georg Philipp Telemann.

Actores y músicos han tomado el Congreso para conmemorar el cuarto centenario de la muerte de Cervantes. Ellos en nombre del escritor, sentado en el lugar del presidente de la Cámara. Manuel Tallafé ha encarnado al autor del Quijote. Nada era común en la sesión: el homenajeado era a la vez el maestro de ceremonias. Todos los escaños estaban ocupados, incluidos los de los miembros del Gobierno en funciones. Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, ha entrado unos minutos tarde y durante unos segundos se ha sentado en el sillón de Mariano Rajoy -que no estaba presente-, enseguida se ha cambiado de sitio. Ha compartido bancada con Carlos Floriano (PP), Antonio Hernando (PSOE), Toni Cantó (presidente de la Comisión de Cultura) y Albert Rivera (líder de Ciudadanos).

El turno de palabra lo daba el escritor alcalaíno, que frente a la solemnidad de las lecturas de distintos capítulos "del libro más editado de la historia", Don Quijote de la Mancha, por parte de actores como Marisa Paredes, José María Pou, José Mota y José Luis Gómez, salpicaba la sesión con lanzas envenenadas hacia los políticos. Lanzas que no se "quedaban atrapadas en puertas giratorias". Ha bromeado también Cervantes-Tafallé con la idea registrar su novela en Panamá y editarla en Las Bahamas, o con el tiempo que le llevó escribirla, le parecía menos que los allí presentes y ausentes han tardado en firmar "lo que debían". Rivera y Sánchez aplaudían la ironía del presidente de la Cámara por un día, vigilado de cerca por el presidente real, Patxi López, uno de los impulsores de esta iniciativa, sentado junto a Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Cultura en funciones, Celia Villalobos (PP) y a Alicia Sánchez-Camacho (PP). El líder socialista y el de Ciudadanos también se han puesto de acuerdo a la hora de votar el hashtag con el que se tuiteraría la sesión #QuijotePresidente.

Lo único habitual en el hemiciclo era el papel de los ujieres, que iban acercando el correpondiente vaso de agua a quien ocupaba el estrado. Voces, todas profesionales, profundas y con enjundia en sus palabras, que eran las de Cervantes. "Un lujo inmenso" para José Mota, que explica que ante lo que puede impresionar hablar allí, lo tenía fácil "hacía playback", en referencia a que pocas lecturas pueden ser mejor que las del escritor del Siglo de Oro. El que no hizo playback fue el cantante Miguel Poveda, que también hizo uso de la palabra, esta vez cantada. El arte, excepcionalmente presente en la Cámara. A pesar de que López ha declarado que el Congreso debía servir como amplificador y que la creación y la cultura son unificadores.

Pero no giró toda la sesión en torno al caballero de la triste figura, la compañía de teatro Ron Lalá amenizó el acto con distintas intervenciones: "De mí misma quiero ser mi propia soberana (...) Mi alma es libre y nació libre", decía una gitana mientra recorría las escaleras entre las bancadas. Prueba de la modernidad del autor. Pusieron la nota final con lo que se ha convertido una especie de himno del espectáculo que tienen de gira por toda España, Cervantina: "España está agonizante, España se va al abismo. Todo el mundo lee a Cervantes para pensar por sí mismo".

José Luis Gómez, actor y académico de la Lengua, se ha subido a muchos estrados en su larga carrera, ha declamado a multitud de genios y ante la posibilidad excepcional de hablar en el Congreso ha confesado que está muy bien leer a Cervantes  -"después de la dejación, es un gesto, quizá de última hora"- pero al que de verdad le daban ganas de leer allí era a Azaña.

Unánime aplauso al cerrar la sesión, al que acompaño otro acto excepcional: la salida de los actores, diputados y asistentes por la puerta de los leones, que solo se abre para el Rey. Leones más mansos que otros días gracias a la música que ha sonado en la Cámara entre texto y texto. Los músicos dejaban caer que sería necesaria una orquesta residente que actuara entre las intervenciones de los diputados. Y si se ha nombrado a Quijote presidente, su creador no podía tomar otro papel que el de Rey. No en vano es uno de los máximos representantes de la cultura española en la historia y el mejor embajador de las letras hispanas.


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Miguel Poveda canta en el estrado del Congreso, le escuchan Marisa Paredes, José Mota, José María Pou, José Luis Gómez. Preside la sesión Manuel Tafallé como Miguel de Cervantes. / ULY MARTIN


Las golas sustituyen a las corbatas en la Cámara baja

Faltaba un Alonso en la Cámara baja: Alonso Quijano, don Quijote. Un personaje que le da a su escudero consejos antes de que impartir gobierno en la ínsula Barataria: “Haz gala de tu humildad. Habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo”.

Ayer, por fin, Quijano entró en el Congreso. Desde el lunes Daoiz y Velarde, los leones de la puerta, leen sus aventuras situadas en dos atriles en la madrileña carrera de San Jerónimo. Así comenzó la semana cervantina del Parlamento, en la que se han organizado varios actos: una exposición con objetos y documentos que se conservan en el archivo de la institución en torno a estas figuras del Siglo de Oro; una conferencia que el mismo lunes impartió Francisco Rico, académico y máximo conocedor del Quijote, que llevaba de título El justo medio: Cervantes en el Quijote.

El acto de ayer fue el más importante de todas las conmemoraciones. Celebraciones que aunque suene insólito han unido a todas las fuerzas políticas, según manifestó el presidente de la Cámara, Patxi López. Tanto, que se sentaron salteados en los escaños de la primera fila sin respetar el orden habitual.

Cuando los diputados tomaron posesión de sus escaños, semanas atrás, la noticia fue que las corbatas poco a poco iban abandonando el hemiciclo. Ayer, la novedad fue que las golas ocuparon la tribuna.

Pasado y presente unidos dentro y fuera de la Cámara, ya que cuando acabaron las lecturas, salieron todos los asistentes para hacer una ofrenda floral a la estatua del autor que está en la plaza de las Cortes. Acto similar al que se celebró en 1905 con ocasión del tercer centenario de la publicación del Quijote.


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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
Celebración radiada del ‘Quijote’



RNE estrena esta medianoche una nueva versión de la novela de Cervantes

José María Pou y Javier Cámara protagonizan la adaptación de Francisco Rico



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Desde la izquierda, Javier Cámara, José María Pou y Fran Perea, durante las grabaciones.

¿Quién no ha leído el Quijote? Probablemente muchas personas. Incluidas las actrices Michelle Jenner y Concha Velasco, que forman parte del elenco de El Quijote del siglo XXI versión sonora.El proyecto, con guion del académico Francisco Rico, uno de los mayores especialistas mundiales en Cervantes y en su obra maestra, se estrena esta medianoche en Radio Nacional (RNE), con motivo del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de la novela.

“Me voy a defender”, decía Jenner en la rueda de prensa de presentación del proyecto. “Lo empecé en la escuela. Después no lo terminé. Por eso me parece que esta es una manera maravillosa de acercarse a la historia”. Ella interpreta a Dorotea, la joven que se hace pasar por la princesa Micomicona. Velasco, quien encarna a una duquesa, también lo intentó de niña, pero cuenta que, al sentirlo como una obligación, la novela le causaba rechazo. “Después fue un novio quien me animó a leerlo con trampas de amor entre las páginas. A ese también le cogí rabia”, confiesa entre risas.

La producción, que llega 50 años después de la que interpretaron, también en Radio Nacional, Adolfo Marsillach, Fernando Rey, Francisco Rabal y Nati Mistral, ha conseguido atraer a un elenco de lujo. Encabezados por José María Pou y Javier Cámara en los respectivos papeles de Don Quijote y Sancho Panza, también cuenta con la participación de José Luis Gómez en la narración, así como de Miguel Rellán, Ana Wagener, Fran Perea, Ernesto Arias, Antonio de la Torre, Pepe Viyuela, Roberto Álamo y Roberto Álvarez, entre otros.

La Fundación BBVA corrió con la mayoría de los gastos de producción. “Reunir actores de esta categoría no es fácil, y es nuestra obligación optimizar los recursos de la corporación con la colaboración de mecenazgos”, explicó el director de RNE, Alfonso Nasarre. Y aclaró que, aunque el estreno llegará esta medianoche, Día del Libro en recuerdo de la muerte de Cervantes en 1616, la serie completa (otros 19 episodios semanales) continuará el próximo octubre.

Con esta adaptación, sus responsables esperan aumentar las producciones de radionovelas basadas en textos clásicos, algo que también ha logrado con éxito la SER, que produjo una versión de Cuento de Navidad, de Dickens, también protagonizada por Pou, y una adaptación de Nuestra ciudad, de Thornton Wilder. “Este es un magnífico primer paso. Espero que no pasen otros 50 años para tener un Quijote tan precioso grabado en radio”, sostuvo Cámara. “En estos tiempos en los que la ayuda privada es más necesaria que nunca para la cultura, me encantaría que surgiera esa iniciativa. Que este proyecto siga con Lorca, y con todos los que vendrán”, añadió.

El actor es uno de los pocos que admite haber tenido miedo al representar personajes tan míticos. “José María [Pou] y yo nos lo hemos pasado muy bien con los textos, pero pensábamos ‘¡nos van a matar!’, porque el Quijote tiene todo lo academicista y, a la vez, todo el divertimento”.

Quien lo tuvo claro desde el primer momento fue Pou. “Hay que ser estúpido para no decir que sí cuando te llaman para ofrecerte este papel en este proyecto”, aseguró sobre un personaje que admite haber estado persiguiendo desde joven. “Y me ha llegado casi a los 50 años de carrera”. A pesar de su experiencia, enfatiza que el texto de Rico le hizo darse cuenta de lo actuales que siguen siendo las novelas de Cervantes. “Me gustaría que la gente se diera cuenta de esto, hasta tal punto que cuando acabe puedan calificarlo usando una expresión tan reciente como que el Quijote es la repera patatera”.

Rico, quien publicó su primera versión de la novela en 1998, asegura no sentir miedo porque siempre tendrá algo de la maravilla del original. “Siempre he dicho que este es un libro para ser contado, no para ser leído. Por eso la versión en radio puede estar muy bien. Se pierden algunos datos, pero se gana mucho en contexto sonoro”.


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El Quijote del siglo XXI: versión radiofónica - Un Quijote para los nuevos tiempos

Enlace para ver y escuchar: RNE estrena su nueva versión del 'Quijote' en el Día del Libro



La ambición de un equipo

En septiembre pasado, empezaron las grabaciones de esta versión, que suma un total de 10 horas. Cada episodio, que se estrenará de forma semanal a partir de octubre, constará de media hora de entrevistas, tras lo que llegarán 30 minutos de interpretación.

“Son grabaciones digitalizadas, hechas con los mayores avances técnicos de los que disponemos en RNE”, asegura Alfonso Nasarre, director de la cadena. “Por eso decimos que una obra de esta envergadura solo la podía emprender una casa como esta”, añade.

Benigno Moreno fue el encargado de la dirección, con realización de Mayca Aguilera y música original de Luis Delgado. También participa el equipo de ficción sonora de RNE, que ya tiene una considerable lista de adaptaciones dramáticas que se pueden escuchar en la web de la cadena.

La esencia, sin embargo, siempre se halla en el texto. “Ahí es donde está el ritmo”, explica José Luis Gómez, el encargado de darle voz a Miguel de Cervantes en el papel del narrador: “Esas frases interminables, en un fluir de ideas que surgen de manera natural”. Él es uno de los que más alaba el trabajo del guionista.

Para Francisco Rico, el mayor problema al redactar esta versión radiofónica fue que tuvo que prescindir de muchos diálogos. “Lo interesante y divertido es la conversación de Sancho y el Quijote entre una aventura y otra”, apunta el académico. Pero parece satisfecho con el resultado. Javier Cámara no alaba demasiado su trabajo: “Nos preparamos igual que para cualquier otra cosa, con ilusión, intentando vocalizar y no aburrir”.


elpais.com / rtve.es
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
RNE y la Fundación BBVA presentan 'El Quijote del siglo XXI', con Gómez, Pou, Cámara y Jenner

    - Con guion de Francisco Rico, por el IV centenario de la II parte de la obra
    - Antonio de la Torre, Roberto Álamo y Concha Velasco, también en el reparto
    - 10 horas de grabación que se emitirán en 20 programas el mes de octubre
    - Estreno este jueves 23 de abril, Día del Libro, a las 24.00 horas en RNE




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Pinchar enlace para ver y escuchar: RNE estrena su nueva versión del 'Quijote' en el Día del Libro

Radio Nacional de España y la Fundación BBVA han presentado este miércoles El Quijote del siglo XXI: versión radiofónica, una nueva adaptación radiofónica, con guion del académico Francisco Rico, para celebrar el cuarto centenario de la segunda parte de la obra de Miguel de Cervantes.

El reparto está encabezado por José María Pou en el papel de Don Quijote, Javier Cámara como Sancho Panza y José Luis Gómez en la narración, y en él participan actores de primera fila como Michelle Jenner, Concha Velasco, Antonio de la Torre o Roberto Álamo.

A la presentación ha asistido el presidente de la Fundación BBVA, Francisco González, quien ha agradecido a RNE "el formidable trabajo que han realizado con esta versión de El Quijote", y ha añadido que "ha sido un privilegio contar con un magnífico elenco de actores, como José María Pou, Javier Cámara, Michelle Jenner o Concha Velasco".

El presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, ha destacado "la colaboración entre dos organizaciones, una del ámbito privado (Fundación BBVA) y otra pública (RNE), en una apuesta por la cultura, un elemento imprescindible para el desarrollo pleno del ser humano".

En esta misma línea se ha mostrado el director de RNE. Alfonso Nasarre, ha dicho que “los oyentes gozarán con la versión de una de las obras más importantes de la historia”.

Los protagonistas de El Quijote del siglo XXI también se han mostrado ilusionados de haber participado en un proyecto de esta envergadura. José María Pou (Don Quijote) ha señalado que "hay funciones de teatro que ennoblecen el trabajo del actor; y esta es una de ellas. Con versiones como estas vuelves a casa siendo mejor actor y mejor persona".

José Luis Gómez (narrador) ha afirmado que "El Quijote no es un libro para ser leído, sino para ser contado, en el que ponerlo en boca nos hace bien”.

Javier Cámara (Sancho Panza) se ha mostrado muy contento “con lo bien que se lo ha pasado en las grabaciones”, siendo esta “su gran experiencia”. Igual que Michelle Jenner (Dorotea), quien ha apuntado que ha sido una experiencia preciosa. Por su parte, Concha Velasco (Duquesa) ha agradecido “la oportunidad de trabajar con actores que admiro, como José Luis Gómez, José María Pou y Javier Cámara”.

La nueva versión sonora de El Quijote consta de una grabación de 10 horas de duración que se emitirá en 20 programas de radio el próximo mes de octubre. Cada uno incluirá, además del capítulo en sí, entrevistas a expertos sobre la obra de Cervantes, la adaptación, la radio o la literatura, que supondrán un complemento didáctico.


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El estreno se producirá a las 24.00 horas del jueves 23 de abril (noche del jueves al viernes) con la emisión del primer capítulo íntegro, coincidiendo con la fecha del fallecimiento de Miguel de Cervantes y el Día Internacional del Libro. Un proyecto con el que RNE vuelve a demostrar su compromiso de apoyo e impulso a la cultura, y que cuenta con la imprescindible colaboración en exclusiva de la Fundación BBVA.

La versión cuenta con la participación de otros grandes intérpretes de la escena española: Miguel Rellán (Duque), Antonio de la Torre (ventero andaluz), Ana Wagener, (Teresa Panza), Ernesto Arias (Sansón Carrasco), Pepe Viyuela (cabrero), Roberto Álamo (Ginés de Pasamonte), Roberto Álvarez (Tomé Cecial), José María del Río (Montesinos y locución), Lluvia Rojo (Ninfa y Sanchica), Fran Perea (Antonio Moreno), Sergio Peris-Mencheta e Ignasi Vidal (bandoleros).


Una nueva versión del Quijote 50 años después

Este 2015 se cumple el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de la obra cumbre de Miguel de Cervantes Don Quijote de la Mancha (1615-2015). RNE quiere sumarse al aniversario con una nueva grabación del texto, que se ha llevado a cabo 50 años después de la efectuada en los estudios de Radio Nacional de España en 1965 con intérpretes como Adolfo Marsillach, Fernando Rey, Francisco Rabal y Nati Mistral, entre otros, además del cuadro de actores de la emisora.

El proyecto está coordinado por la dirección de Programas de RNE, con guión y adaptación a cargo del académico de la lengua Francisco Rico, experto en Cervantes y autor de obras de referencia en el estudio de la literatura, como la colección Biblioteca Clásica, dentro de la cual apareció por primera vez la edición crítica y comentada de El Quijote.

La adaptación radiofónica cuenta con la dirección de Benigno Moreno, realización de Mayca Aguilera y música original de Luis Delgado, además de la participación del equipo de ficción sonora de RNE.

Esta dramatización radiofónica adaptada moderniza el lenguaje y la realización, y se beneficia de los nuevos avances tecnológicos y técnicas de montaje: edición digital, montaje multipista, sonido 5.1 en algunos de los capítulos, efectos generados específicamente para la grabación, música original…

La participación en este proyecto se encuadra en la amplia actividad de la Fundación BBVA de apoyo a la generación y difusión del conocimiento científico y cultural a través de ayudas, programas de formación avanzada, distintas familias de premios y colaboraciones con diversas instituciones y entidades de primer nivel y referentes en sus áreas, como es el caso de RNE.

rtve.es
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
Cervantes-Shakespeare, dos genios unidos

EL PAÍS se vuelca con el cuarto centenario de la muerte de los dos escritores con un despliegue de análisis, vídeos e infografías que comparan su carrera y aportan claves sobre sus obras



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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
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Los restos del escritor. Plomo y tachuelas para dar con Cervantes


Un documental narra el hallazgo de los restos atribuidos a Cervantes

El filme se centra en las evidencias científicas e históricas que prueban que los huesos hallados en Madrid son del autor de 'Don Quijote de la Mancha'



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Los investigadores, en el convento de las Trinitarias (Madrid)... Ver vídeo

Miguel de Cervantes Saavedra murió pobre y sin gloria enterrado en un antiguo convento de Madrid el 22 de abril de 1616. Cuatrocientos años más tarde, meses después de que sus restos fuesen descubiertos en la misma iglesia de las Trinitarias donde recibió la sepultura, el documental Cervantes, la búsqueda —presentado el jueves en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Madrid— narra la historia del hallazgo: cómo un grupo de científicos e historiadores encontraron los restos fragmentarios de la máxima figura de la literatura española durante la exploración de nichos y tumbas en la cripta del convento madrileño de las religiosas trinitarias.

Aunque no está garantizado al 100% que los restos hallados sean de Cervantes —es imposible porque no se puede realizar la prueba de ADN—, el documental se centra en las evidencias científicas e históricas que prueban que los huesos son del autor de Don Quijote de la Mancha o Persiles. "La idea de grabar nace para reflejar toda la investigación, esfuerzo y trabajo del equipo de científicos", cuenta el director de la película, Javier Balaguer.

Los restos de Cervantes se encontraron fragmentados y mezclados con los de otros 16 difuntos, incluida su esposa, en una tumba del convento madrileño, situado en el barrio de Las Letras. Los huesos, de seis hombres, cinco mujeres y seis niños, fueron enterrados en un caja situada a un metro y 35 centímetros de profundidad alrededor de 1730, un siglo después de la muerte del escritor. La reducción de restos obedeció al traslado entre 1673 y 1698 de la iglesia primitiva a otra de nueva construcción, ambas dentro del perímetro conventual. Los vestigios óseos más atribuibles a Cervantes son los de cuatro adultos, concretamente una mandíbula que registra caídas de piezas ante mortem. Pero, sobre todo, el documento estrella de la investigación —y también del documental— es un libro de cuentas de 1697 del archivo del convento encontrado por el historiador Francisco Marín Perellón. En el mismo se registró el 8 de octubre de ese año el coste para que el sepulturero Miguel Ortigosa mudara los restos de los 17 muertos sepultados en la vieja iglesia —entre los que estaba el escritor— a la nueva por 13.600 maravedís.

Poco apoyo de la administración

A pesar de su afán documentalista, en los 70 minutos de película el director mezcla realidad y ficción: el fantasma de Cervantes, interpretado por Ramón Barea, y el de Lope de Vega, por Ginés García Millán, se entremezclan con las entrevistas a protagonistas, cervantistas y expertos. "También es un trabajo de creación. Por un lado, quería contar todo el proceso de excavación pero, por el otro, me faltaba algo, y era que Cervantes hablase y estuviese aquí para contar partes de su vida", explica Balaguer.

El 23 de abril de 1616 murieron Cervantes y William Shakespeare —aunque es la misma fecha no es el mismo día porque el calendario inglés iba con retraso con respecto al español—. En el filme también se compara el cuarto centenario de la muerte del poeta y dramaturgo inglés con el del escritor español: mientras la Comisión Nacional que se encarga de los actos en conmemoración de Cervantes ha organizado 358 actividades, que tendrán lugar en distintos puntos del globo, con un presupuesto de cuatro millones de euros, el Gobierno encabezado por David Cameron se ha gastado —con la ayuda de una institución privada— más de siete solo en 2015. "La comparación sonroja", dice el documental.


elpais.com
 




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Mensaje Re: Miguel De Cervantes 
 
El ‘Quijote’ del Cervantes

No veo que en las celebraciones del Premio Cervantes de Fernando del Paso que recuerde nadie su libro de hace diez años Viaje alrededor de "El Quijote"



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El rey Felipe VI aplaude al escritor mexicano Fernando del Paso tras hacerle entrega del Premio Cervantes. / EFE

No veo que en las celebraciones del Premio Cervantes de Fernando del Paso que recuerde nadie su libro de hace diez años Viaje alrededor de "El Quijote". Son celebraciones tan justas como injusta la preterición, porque el tal Viaje es un soberbio despliegue de aciertos seguros y sugerencias inteligentes. (Un único reproche: es incorrecto escribir "del Quijote", sin cursiva para el artículo y sin incorporarlo a la abreviación del título cervantino.)

El gran novelista no ha querido fiarse de sí mismo y en un acto de humildad ha leído toda la bibliografía que hay que leer (y buena parte de la innecesaria), pero sobre todo ha leído admirablemente el Quijote mismo, con una perspectiva de la cultura que me atrevería a decir arquetípicamente mexicana -muy universal y muy castiza-, conjugando la mirada arqueológica con la contemporánea.

Aprecio en particular el tino con que discierne las interpretaciones antiguas y las modernas, ubicando unas y otras en la historia, con una actitud que bien podría cifrarse en el dicho que cita alguna vez: "Males fueron del tiempo y no de España". Por ahí, es diestro en poner en su sitio los lugares comunes y no pocas de las opiniones acogidas por autores del mayor prestigio: como el alarde de incomprensión con que todo un Nabokov se demora en la "crueldad" del Quijote o todo un Unamuno canoniza al protagonista como émulo de Ignacio de Loyola.

Nos parece ésa actualmente una de las múltiples ocurrencias hispanocéntricas de don Miguel. Pero Del Paso recuerda oportunamente que ya John Bowle, el laborioso párroco inglés que en 1781 publicó una espléndida edición anotada del Ingenioso hidalgo, había defendido el paralelismo del caballero y el santo. En efecto, al igual que buena parte de las exégesis y los mitos sobre el Quijote que corren por España y que se dan por específicamente españoles, al igual que la misma entronización del Quijote como un clásico y como español por excelencia, ese parangón se imaginó más allá de los Pirineos.

Como homenaje al premiado, valgan un par de acotaciones al propósito. Por cuanto yo alcanzo, la comparación de don Quijote e Ignacio aparece por primera vez en 1671 en un Discourse concerning the Idolatry practised in the Church of Rome, para comparar la enajenación del caballero y la conversión del santo y reaparece en las polémicas subsiguientes entre católicos y anglicanos. Pasa a Francia en 1688, en la reseña de un gacetillero y, siempre ampliada con los mismos ojos negativos y con el mismo alcance infamante para la Compañía, prosigue su camino en la panfletaria Histoire de l'admirable Dom Inigo de Guipuscoa, chevalier de la Vierge et fondateur de la monarchie des Inghunistes (1738), de Pierre Quesnel, o nadie menos que Diderot y Voltaire. Desde entonces, la especie rueda de mano, de mal en peor, hasta que Unamuno la recupera en términos positivos y la convierte en una clave del Quijote y aun de España. Así se escribe la historia.


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