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NATIONAL GALLERY (LONDRES)
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Mensaje Re: NATIONAL GALLERY (LONDRES) 
 
La reina Letizia y Carlos de Inglaterra inauguran la exposición de Sorolla en la National Gallery

60 obras del "maestro de la luz" para descubrir el maestro valenciano al público inglés



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La reina Letizia y el príncipe Carlos, ante uno de los cuadros de la exposición. En vídeo, la reina visita la exposición de Sorolla en compañía de Carlos de Inglaterra. FOTO: @Casa de S.M. El Rey | VÍDEO: REUTERS

Mientras Westminster se desgarraba una vez más en torno a la crisis eterna del Brexit, a un kilómetro y medio, en Trafalgar Square, la reina Letizia y el príncipe de Gales inauguraban juntos uno de los mayores acontecimientos culturales que Londres acogerá este año. La National Gallery mostrará, desde el 18 de marzo al 7 de julio, la exposición Sorolla: Spanish Master of Light (Sorolla: el maestro español de la luz).

Carlos de Inglaterra, rodeado del enjambre habitual de personal de Clarence House que le acompaña en cada uno de sus actos públicos, llegó con puntualidad exquisita al Ala Sainsbury, el edifcio adyacente de arquitectura moderna del museo en el que se ha instalado la exposición, a las 18:20 (19:20 hora española). Merodeó un rato en el vestíbulo, a la espera de la Reina de España, hasta que decidió que la esperaría directamente en la entrada de la primera sala. Letizia llegó con ligero retraso. A las 18:45 la Reina saludó al centenar de españoles que la esperaban en la calle. Vestido de fondo verde y azul con enormes flores lillas y verdes, de cuello redondo, cuerpo entallado y falda midi de vuelo. Muy similar en el corte a los diseños de Carolina Herrera que la Reina favorece para estas ocasiones.

Junto a Carlos de Inglaterra esperaban a Letizia la nieta del pintor, Blanca Pons-Soralla, especialista en la obra del artista que ha realizado labores de consultoría para el conservador de la exposición, Christopher Riopelle. "Son 60 obras de un Soralla en su plenitud, con su total dominio de la luz, para dar una visión lo más amplia y completa posible al público inglés de este maestro de la pintura", explica Riopelle.

Fue una visita fugaz —la Reina regresó a España esa misma noche—, pero concentró en las salas de la National Gallery a figuras relevantes españolas, como a la directora artística del English National Ballet, Tamara Rojo, o la emprsaria Esther Koplovitz, y su hija Esther Alcocer.

El director de la National Gallery, Gabriele Finaldi, acompañó a la Reina y al heredero de la Corona británica en el recorrido de las siete salas que agrupan la exposición, y explicó a Carlos y Letizia el significado o importancia de obras como "Desnudo de mujer:1902" o el retrato de la Princesa Beatriz de Battenburg, la tatarabuela de Felipe VI.

La retrospectiva de Sorolla es la primera que se exhibe en Londres desde 1908. Entonces, fue el propio pintor el que organizó una muestra de su obra en las Galerías Grafton, donde fue promovido como "el mejor pintor vivo del mundo".



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Mensaje Re: NATIONAL GALLERY (LONDRES) 
 
La National Gallery comprará su primer ‘sorolla’

Gabriele Finaldi asegura que en dos meses una obra del pintor valenciano se incorporará a las colecciones del museo que dirige y cerrará con éxito su desembarco en Londres



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Una visitante ante 'Desnudo de mujer', en la inauguración en marzo de la exposición dedicada a Sorolla en la National Gallery. EFE/ Facundo Arrizabalaga

Cuando la National Gallery clausuró este domingo la exposición Sorolla: Spanish Master of Light, cerca de 155.000 visitantes habían pasado por las salas del museo londinense a conocer de qué pintor se trataba. “Una exposición dedicada a un artista que el público no conoce, y hablo del público británico, evidentemente, comporta un elemento de riesgo”, explica a este periódico Gabriele Finaldi, director de la institución que ha trazado una retrospectiva del pintor valenciano, con énfasis en el influjo de Velázquez, comisariada por Chris Riopelle, asesorado por Blanca Pons-Sorolla, bisnieta del artista.

“Prácticamente no hay obras de Sorolla en las colecciones inglesas y desde luego no ayuda que la pronunciación de su nombre no es sencilla para quien no conoce la ll castellana”, añade Finaldi. El gestor ha pasado estos días por Madrid, para hablar sobre el futuro de las pinacotecas en el Museo del Prado, donde fue adjunto a la dirección de Miguel Zugaza, entre 2002 y 2015. Antes de su conferencia aseguró a EL PAÍS que va a “adquirir” una obra del pintor valenciano para el museo inglés y que “en dos meses la operación estará resuelta”. En ningún momento ha querido desvelar de qué obra se trata, pero la compra subsanaría la ausencia del pintor valenciano en el prestigioso museo británico.

  La compra subsanaría la ausencia del pintor valenciano en el prestigioso museo británico

Finaldi quiere que haya presencia fija de Sorolla en su museo, porque “el público ha recibido Sorolla con gran entusiasmo”. No era la primera exposición en Londres dedicara al artista, en 1908 se expuso en las Grafton Galleries, en Mayfair. “Fue un fracaso rotundo. De 450 obras que expuso, vendieron 13 y unos 35 bocetos. De encargos para retratos, de los que esperaba muchos, solo recibió dos. Sus relaciones con los promotores de la muestra eran pésimas, echaba en falta a su familia y la ciudad le parecía triste, oscura e inhóspita”, recuerda el director de la National Gallery. Parece que 111 años después, Londres sí le quiere.

Las razones de su triunfo en la National Gallery son varias, según su director, pero cree que “la pintura amable y de un gran virtuosismo, tiene un notable poder de seducción sobre un público que por lo general es muy abierto a nuevas experiencias artísticas”. Además, cree que en un momento “de profunda crisis política, como la que estamos viviendo en Reino Unido, la pintura soleada y optimista de Sorolla ha sido una tónica muy bienvenida y muy apreciada. Ya no es un desconocido aquí. No, Sorolla se ha dado a conocer con fuerza”, asegura Finaldi. Por otro lado, señala que “no se podría hacer una exposición mejor que esta”, gracias a la “cuidada selección de Chris Riopelle y Blanca Pons Sorolla”.


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Postal enviada por Sorolla a su mujer, Clotilde, desde Londres.

El director del museo londinense podría emparentar a Sorolla con Velázquez, a partir de uno de los iconos de la National Gallery: la Venus del espejo (1647). El valenciano dio respuesta a este lienzo en 1902, con Desnudo de mujer. Es un cuadro decisivo, que marca el tránsito en su carrera cuando aparca la denuncia de las clases trabajadoras y se entrega al placer de la intimidad burguesa. Es un homenaje a la venus y al pintor barroco, tras su viaje a Londres, con su inseparable Pedro Gil Moreno, para conocer “el mejor culo” de la historia de la pintura, tal y como le escribió por carta Aureliano de Beruete.

  El museo británico podría adquirir 'Desnudo de mujer', de Sorolla, y vincularla con la 'Venus del espejo', de Velázquez

Sorolla salió para allá. Tenía que ver la pintura robada a Godoy por las tropas inglesas, en la Guerra de la Independencia. Y desde Londres manda a Clotilde una postal ilustrada con el cuadro y escribe al dorso: “El trozo de carne más humano del museo, es lo que te envía tu Joaquín”. Unos meses después de su encuentro con Velázquez, decide hacer su “trozo de carne”: el desnudo más conocido de los pocos que hizo. Y el más pudoroso. Una mujer sin ropa, de espaldas, tumbada sobre sábanas de seda rosa, esconde su rostro. Es el ejemplo más descarado del fervor por Velázquez, al que había empezado a copiar y estudiar desde su primer viaje a Madrid, en 1881. En otra de sus cartas escribe: “Velázquez fue el primero, el supremo impresionista”. La National Gallery ha incidido en esta comparación en sus redes sociales, mientras la exposición estuvo abierta.

Durante su trabajo como director adjunto de conservación e investigación en el Prado, Finaldi mostró su atracción por la pintura más descaradamente velazqueña de Sorolla. Quiso comprar la obra para las colecciones del Prado, en 2009. Aquel año el museo español dedicó al pintor de la luz la primera gran antológica, comisariada por José Luis Díez y Javier Barón, que en 16 semanas sumó 460.000 visitantes. Con los beneficios alcanzados con la antológica, la dirección trató de adquirir Desnudo de mujer, que estaba incluida en la muestra y a la venta. Sin embargo, la cantidad no era suficiente para las necesidades de la propietaria, que demandaba cerca de cinco millones de euros, tal y como ha podido saber este periódico de fuentes del museo.

El cuadro ha colgado en el Museo de Sorolla durante muchos años como propiedad de Francisco Pons-Sorolla y Arnau, padre de Blanca Pons-Sorolla, dueña actual del llamativo lienzo. La dueña lo ha prestado a numerosas exposiciones e incluido en otras que ella misma comisaría, como Sorolla en París, en 2017. En el catálogo de esta muestra la destacó como una obra que “contiene una delicadeza y sentimiento muy especial”. Además, incide en su intención de relacionar a la modelo con “la mujer de su vida”, Clotilde. Aunque esto está cuestionado. “La estrecha relación que les une y la delicadeza, no exenta de sensualidad, de la obra la convierten en íntima, privada y única”, añade en el escrito. Este periódico no ha podido confirmar con Blanca Pons-Sorolla las negociaciones de la venta, que en cualquier caso depende del visto bueno de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Ministerio de Cultura.

Para Sorolla cruzar las fronteras con su obra era muy importante. De hecho, Sorolla es un migrante en busca del amparo de las fortunas extranjeras, a las que sedujo, sobre todo, en EEUU, con visiones realistas y amables, coloridas y vibrantes. No dejó un rincón ni un tópico típicamente español sin rastrear, ni convertirlo en producto estrella. En esta ocasión ha sido capaz de atraer a la realeza. Y este punto, según Finaldi, ha sido decisivo para el éxito. La inauguración estuvo presidida por la reina Letizia y el príncipe Carlos, que atrajo a los medios británicos, españoles e internacionales.

Mal precedente

La institución británica estaba interesada también en Fin de jornada (1900), pero el Tribunal Superior de Justicia de Madrid impidió vender en el extranjero la pintura de los pescadores que arrastran su embarcación en las playas de Jávea. El tribunal considera que es “una obra de particular importancia para el patrimonio histórico español”. Antes, un informe redactado por la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Ministerio de Cultura negó el pasaporte a la obra en 2018. El cuadro pertenece a la familia Lorente-Sorolla (bisnietos del pintor), que ha puesto un precio de seis millones de euros.


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Mensaje Re: NATIONAL GALLERY (LONDRES) 
 
La National Gallery adquiere su primer ‘sorolla’

El museo londinense ha comprado por 365.000 euros ‘Los borrachos, Zarauz’, una pintura de interior en una taberna vasca realizada en 1910



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'Los borrachos, Zarauz', obra de Joaquín Sorolla de 1910.- / AFP

Gabriele Finaldi, el director de la National Gallery, ya anunció en julio del año pasado su intención de adquirir una obra del pintor español Joaquín Sorolla (1863-1923) para la colección del museo británico. Por entonces acababa de clausurar la exitosa muestra Sorolla, Spanish Master of Light, que atrajo a 167.000 visitantes. Aunque estaba previsto que la pintura desembarcara en Londres en un par de meses, no ha sido hasta este martes que Finaldi, antiguo Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, ha podido hacer por fin realidad aquel anuncio. La obra adquirida lleva por título Los borrachos, Zarauz (1910). Se trata de una oscura pintura de interiores, atípica para el pintor valenciano, conocido especialmente por su manejo de la luz y los brillos.

“Prácticamente no hay obras de Sorolla en las colecciones inglesas y desde luego no ayuda que la pronunciación de su nombre no es sencilla para quien no conoce la ll castellana”, explicó Finaldi a este periódico el año pasado, agregando que el público recibió la retrospectiva de Sorolla celebrada en la National Gallery “con gran entusiasmo”. “La pintura amable y de un gran virtuosismo, tiene un notable poder de seducción sobre un público que por lo general es muy abierto a nuevas experiencias artísticas”, apuntó el gestor. Además, en un momento “de profunda crisis política como la que estamos viviendo en Reino Unido, la pintura soleada y optimista de Sorolla ha sido una tónica muy bienvenida y muy apreciada. Ya no es un desconocido aquí. No, Sorolla se ha dado a conocer con fuerza”.

Los borrachos, que Finaldi ha calificado como “deslumbrante”, no se corresponde sin embargo con esa idea soleada y optimista que desprenden muchos de los cuadros del pintor valenciano. “El tema de un borracho en una taberna vasca es quizá atípico para el artista, pero el virtuosismo de su pincelada y los trazos esquemáticos y seguros muestran al pintor en su cualidad más deslumbrante”, ha dicho Finaldi en declaraciones recogidas por The Guardian. “Los nuevos cuadros nos ayudan a ampliar nuestro conocimiento de la tradición de la pintura europa y a enriquecer laa historia que narra nuestro museo, así que estamos encantados de que esta extraordinaria pintura ahora pertenezca a todo el mundo, incluidas las generaciones venideras”.

El borracho ha sido adquirido por 325.000 libras (unos 365.000 euros) con el apoyo de un “generoso legado” de David Leslie Medd. La pintura es un boceto a gran escala, ejecutado rápidamente in situ mientras Sorolla recorría las tabernas de Zarauz, donde él y su familia pasaron el verano de 1910, según explica la pinacoteca en un comunicado recogido por Europa Press. “La rápida aplicación de capas relativamente delgadas de pintura y la brillante economía de las pinceladas, donde la luz y la sombra se evocan con precisión con medios mínimos”, señala el museo, que añade que “el hecho de que el artista nunca elaboró una escena de taberna terminada de Zarauz sugiere que lo que buscaba era esa sensación muy fugaz de inmediatez”. En 1911, Sorolla incluyó esta pintura en su segunda gran exposición retrospectiva estadounidense, en el Instituto de Arte de Chicago.


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Mensaje Re: NATIONAL GALLERY (LONDRES) 
 
¿Botticelli, Rembrandt o Van Gogh?... dilemas de la nueva National Gallery

El principal museo londinense reabre tras un parón de tres meses, que ha aprovechado para hacer obras, con tres recorridos alternativos y un ‘sorolla’



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Una mujer, en una de las salas de la National Gallery. Peter Summers / Getty Images

De todos los borrachos que han salido del confinamiento en el llamado Súper Sábado, el día en el que los pubs de Inglaterra han reabierto sus puertas y millones de pintas de cerveza han vuelto a circular, el más sorprendente es de Zarautz y lo pintó Joaquín Sorolla en 1910. La National Gallery de Londres exhibe por primera vez esta pintura, El borracho, adquirida gracias a la donación financiera de un particular, y es uno de los muchos reclamos para volver a visitar la principal pinacoteca del Reino Unido, que volverá a recibir visitantes a partir del 8 de julio. 111 días cerrada a cal y canto, como un buque fantasma varado en el lado norte de Trafalgar Square.

Algunos de los socios del museo y los medios de comunicación han podido recorrer este sábado sus salas y comprobar cómo será su “nueva normalidad”. “En estos momentos, nos concentramos más en lo que tiene de simbólica esta reapertura que en los problemas financieros que tenemos por delante. Queremos que sea el reencuentro de la Colección Nacional con la nación”, explica Gabriele Finaldi, director de la National Gallery desde 2015, después de 13 años como director adjunto de Conservación e Investigación en el Museo del Prado. Finaldi ha recibido a los primeros recién llegados a la entrada: “Cuando el Gobierno británico nos avisó, hace ya seis semanas, de que podríamos reabrir a partir del 4 de julio, decidimos que teníamos que ser los primeros. Teníamos en mente que durante toda la Segunda Guerra Mundial el museo permaneció abierto, aunque las obras no estuvieran y se usara para representaciones musicales. Nuestros amplios espacios y el hecho de que solo haya pinturas en las paredes, y no esculturas u obras en vitrinas, facilitaba que se pudieran aplicar fácilmente las reglas de distanciamiento social”.

Las normas, como en otros muchos museos nacionales de todo el mundo, han cambiado. En un día normal, la National Gallery -su acceso es gratuito- puede recibir cerca de 15.000 visitantes. Un 60% de ellos son turistas extranjeros. Los cálculos para la nueva etapa reducen esa cantidad en un 80%. Unas 3.000 personas, que deberán reservar previamente sus entradas a través de la web de la institución y seguir estrictamente las rutas propuestas a la entrada para evitar aglomeraciones. La primera decisión, con toda su trascendencia, sorprende al subir las escaleras del Ala Sainsbury, la única vía de entrada que tiene ahora el museo. Hay tres posibles rutas, y la obligación de tener que decidir entre Botticelli, Miguel Ángel y Rafael (ruta A); Rubens, Rembrandt, Velázquez (ruta B); o Canaletto, Gainsborough o Van Gogh. No es necesario asustarse. No hay que renunciar a nada. “Los visitantes podrán realizar sin ningún problema los tres recorridos. Se ha diseñado de ese modo para facilitar la visita y lograr un cierto orden”, tranquiliza Finaldi.

El personal repartido por las salas viste pantallas de protección facial y vigila que se respeten escrupulosamente los recorridos, marcados con amplias flechas blancas a lo largo de todo el museo. Los codiciados bancos repartidos por la instalación, para descansar durante la visita o sentarse a contemplar con detenimiento alguna obra, exhiben pequeños carteles en los que se exige el respeto a la distancia social mínima. Reposar en ellos será a partir de ahora más complicado.

Además del cuadro de Sorolla, la National Gallery estrena en su reapertura una impresionante sala, la número 32, en la que se ha restaurado completamente la decoración de los techos y recuperado los frescos y adornos ocultos durante años por una capa de pintura blanca. Las obras del Renacimiento Italiano que se exhiben cuelgan de las paredes con un sistema de cadenas y amortiguadores de goma que las protegerán de los temblores de las obras de la zona administrativa que el confinamiento suspendió.

El Reino Unido levantará a partir del viernes, 10 de julio, la obligación de cuarentena de 14 días para los visitantes procedentes de 60 países, España incluida. Los británicos disponen de dos días para disfrutar ellos solos de su colección nacional. La dirección del museo, sin embargo, sabe que llevará mucho tiempo recuperar la normalidad, porque el turismo va a verse reducido y las restricciones de seguridad para prevenir el virus disminuirán considerablemente su actividad. La pinacoteca se financia gracias a sus exhibiciones temporales, las ventas de la tienda y la cafetería. Estas dos han reabierto, pero con ciertas limitaciones. La bebida o comida que adquieran los visitantes deberá ser consumida en la calle. El gran reclamo de la National Gallery para 2020, la exposición de la obra de la pintora italiana barroca Artemisia Gentileschi, seguirá adelante, aseguran los responsables del museo. Pero todavía no hay una fecha definida y confían en que se dé a conocer durante las próximas semanas. Aquellos que regresen a la National Gallery a partir del 8 de julio podrán disfrutar del autorretrato de la artista, que mantiene su mirada desafiante al espectador.


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