Home    Forum    Search    FAQ    Register    Log in
Message From The Staff



Normas de la Secci�n 
En esta sección sólo se permiten exposiciones de Pintores Extranjeros. La forma de abrir una exposición es el autor con su fotografía y su biografía y los cuadros de la exposición con un tamaño no superior a los 800 píxeles.


Post new topic  Reply to topic 
Page 1 of 1
 
 
Bonnard, Pierre
Author Message
Reply with quote   Download Post  
Post Bonnard, Pierre 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado al pintor Pierre Bonnard. Fue un pintor, ilustrador y litógrafo francés que dedicó su talento a la publicidad y a la producción artística. Fue uno de los líderes del movimiento impresionista. A este pintor lo descubrí en una visita al Museo Thyssen, posteriormente en inernet ya he conocido más obras.
 

 14self_portrait_c_1889_tempera_on_canvas_private_collection

Pierre Bonnard - Autorretrato, c. 1889, tempera on canvas, private collection

Pierre Bonnard (Fontenay-aux-Roses, 3 de octubre de 1867 - Le Cannet, 23 de enero de 1947). A Bonnard se le suele considerar líder del movimiento de los Nabis, grupo del que también formaron parte Paul Sérusier, Maurice Denis, Paul Ranson, Édouard Vuillard, Xavier Roussel o Félix Vallotton. Todos fueron influidos por Paul Gauguin y el japonismo. La producción tardía de Bonnard se considera precursora de la pintura abstracta, al menos en alguna de sus variantes.

Su padre presidía el Ministerio de Asuntos Belicistas (Defensa). A pesar de que le encantaban la filosofía y la literatura, estudió derecho en la Universidad de París después de educarse en colegios de prestigio pagados por su padre.

En 1887 decidió dedicarse a la pintura y siguió cursos en la Academia Julian y la Escuela de Bellas Artes de París, momento en que conoce a los artistas con los que impulsaría el movimiento nabi.


 0pierre_bonnard_by_odilon_redon

Pierre Bonnard - Autorretrato. 1902

En 1899 se consagra como artista publicitario (con un anuncio de champán) y conoce a una muchacha de origen humilde llamada Maria Boursin, que cambia su nombre a Marthe de Méligny para parecer más aristocrática. Bonnard se casa con ella y tuvieron dos hijos: Charles, químico, y Andrée, música.

La trayectoria pictórica de Bonnard se fue decantando hacia el naturalismo y el simbolismo movido por su interés por la magia y las ciencias ocultas.

En 1900, el marchante Ambroise Vollard publica su primer libro de artista, el poemario Parallèlement, de Paul Verlaine, con ilustraciones de Bonnard. Su mayor originalidad radica en los abundantes desnudos femeninos, con alusiones lésbicas, para los que el pintor tomó fotografías de su entorno íntimo. La edición fue un fracaso comercial, pero Vollard siguió apoyando al artista.

Su especialidad en interiores reposados, con figuras femeninas en actos cotidianos como el aseo y la lectura, explica que su pintura fuese llamada «intimista». Aunque las texturas esfumadas pueden recordar al Impresionismo, Bonnard no plasma la realidad inmediata y fugaz, sino que elabora escenas subjetivas, con encuadres y colorido nada casuales. Al contrario de lo habitual hasta entonces, elige tonos cálidos para los fondos y fríos para los elementos en primer término, alterando en cierta medida la percepción de las distancias.

En 1910 Bonnard dejó París por el sur de Francia. Vivió en Francia y el Norte de África. Su longevidad le permitió conocer la etapa del Cubismo y del Surrealismo, aunque no se aproximó a ninguna de ambas estéticas.

Como casi todos los maestros franceses de la época, carecía de presencia en los museos españoles hasta la apertura del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, que posee el Retrato de Misia Godebska (1908), futura esposa del pintor catalán Sert. Posteriormente, el Museo Reina Sofía sumó otro retrato de Bonnard, de 1906, donde posan Misia y su esposo entonces, Thadée Natanson. La Colección Carmen Thyssen-Bornemisza debe de contar con algún otro ejemplo suyo, al igual que la Colección Juan Abelló (en este caso, dibujos).


 15illustration_for_a_poem_by_paul_verlaine_1900

Illustration for a poem by Paul Verlaine, 1900

Espero que os guste la recopilación de este pintor francés, y en la medida de lo posible que este trabajo contribuya en la divulgación de su obra.





Algunas obras


Pierre Bonnard en el Museo Thyssen

Pierre Bonnard (Fontenay-aux-Roses, 1867 - Le Cannet, 1947). Pintor, litógrafo y fotógrafo francés, Pierre Bonnard fue miembro del grupo simbolista de los nabi y evolucionó con posterioridad hacia un estilo personal ligado al impresionismo. Estudió leyes y en 1889 comenzó a trabajar como abogado, actividad que compaginó desde 1887 con clases de dibujo y pintura en la Académie Julian. Allí entró en contacto con los pintores Maurice Denis y Paul Sérusier, cuyo cuadro El talismán, de 1888 (París, Musée d’Orsay), realizado siguiendo el sintetismo de Paul Gauguin, se convirtió en una revelación para Bonnard. La aplicación del color, distribuido en amplias zonas, y el simbolismo del arte de Gauguin, unidos al gusto por el arte japonés, fueron tomados como referencia por el grupo nabi. En la primera exposición que celebraron juntos en 1891, además de Bonnard, participaron Sérusier, Maurice Denis, Paul Ranson, Henri-Gabriel Ibels, Ker-Xavier Roussel y Édouard Vuillard. Cuando ese mismo año apareció en las paredes de París el cartel del France-Champagne de Bonnard, éste decidió definitivamente dedicarse a la pintura y alquiló un taller en Montmartre

Los. contactos de los nabi hicieron que sus lazos con el teatro fuesen estrechos; por ello Bonnard realizó, junto a otros miembros del grupo, decorados y vestuario para obras de teatro como Ubu roi, de Alfred Jarry, en 1896. Asimismo, trabajó en el diseño de vidrierasmuebles, y tejidos y colaboró en la ilustración de libros, periódicos y revistas, como La Revue Blanche. En las oficinas de esta revista conocería a numerosos escritores y personalidades de la época, entre ellas a Misia, esposa de Thadée Natanson, editor de la publicación, que se convertiría en una de sus modelos preferidas

Con. el cambio de siglo, Bonnard realizó numerosos viajes por Europa acompañado en muchos de ellos por Édouard Vuillard. Alejado de las nuevas corrientes pictóricas parisienses, adoptaría un estilo personal que parecía reinterpretar el impresionismo de Renoir y Monet y en el que, a partir de 1909-1910, la luz y el color del Midi francés dejaron una fuerte impronta. La temática de sus obras se centró aún más en escenas íntimas y retratos de familia, con un toque sensual, expresivo y decorativo. Las dos últimas décadas de su vida celebró gran cantidad de exposiciones y fue reconocido por artistas como Paul Signac, Henri Matisse y Georges Rouault.



 1misia_godebska
    
Misia Godebska. 1908. Óleo sobre lienzo, 147,5 x 114,5 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Pierre Bonnard.

Misia Godebska (1872-1950), hija del escultor polaco Cyprien Godebski , se había convertido en los primeros años del siglo xx en la principal musa del París literario y artístico. Entre sus admiradores se encontraban tanto los escritores Marcel Proust , Émile Zola , Stéphane Mallarmé y Jean Cocteau , como los pintores Auguste Renoir ,Henri de Toulouse-Lautrec y Édouard Vuillard .

Pierre Bonnard, que había frecuentado sus salones junto con el grupo de artistas en torno a La Revue Blanche , la revista fundada por el primer marido de Misia, Thadée Natanson , se encargaría de pintar la decoración de su salón en el Quai Voltaire, cuando ya estaba casada con Alfred Edwards, un adinerado editor. Estos paneles decorativos, titulados El placer, El juego, El viaje, El agua , denotan una inspiración poética llena de fantasía. Fue quizás entonces cuando el artista pintó este retrato de la colección Thyssen-Bornemisza en el que se aprecia el nuevo lujo barroco que rodeaba a la entonces Madame Edwards. Tanto la pose de la modelo como la exuberante decoración que la rodea, que guarda una gran similitud con las escenas de las decoraciones que había pintado para su salón, nos hacen recordar el retrato galante francés del siglo xviii. La huella de Fragonard o de Watteau se aprecia tanto en las formas voluptuosas del vestido y del entorno como en el aspecto melancólico de la modelo, al tiempo que el aire sensual de la imagen evoca ciertas obras del periodo final de Renoir.


 2el_establo_vaca_en_la_cuadra

El establo (Vaca en la cuadra). 1912. Óleo sobre lienzo, 47 x 73 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza.

En la primavera de 1914 se puso a la venta en el Hôtel Drouot de París la colección Herbert Kullmann, un conjunto en el cual figuraban pinturas de Turner, Degas, Renoir, Cézanne, Van Gogh o Matisse, entre otros, además de este Establo de Bonnard. En aquella ocasión, Fénéon escribió: «Trece obras solamente la componen, pero todas de la calidad más rara y casi todas de importancia capital». Y Apollinaire, por su parte, advertía: «Hay allí en total trece telas, pero trece telas que son la enseñanza de toda una época y de todas las escuelas de esa época. Y cada uno de estos cuadros ha sido escogido entre las mejores producciones del mejor pintor de cada escuela». Ambos críticos mencionaban este cuadro de Bonnard.

Contemporáneo de los grandes paneles decorativos del artista, el Establo nos revela un Bonnard distinto del habitual: más realista, más espontáneo y más directo. Aquí el pintor renuncia a los artificios de sus composiciones estilizadas y poéticas y asume la sencillez de ciertos maestros holandeses del siglo XVII. El establo con la vaca, el burro y la gallina es como el reverso naturalista de las composiciones más ambiciosas del artista; por ejemplo, de La sinfonía pastoral, 1916-1920, donde aparecerá, en primer término, una mujer que ordeña una vaca. ¿Sería excesivo sospechar en este Establo una alusión velada al nacimiento de Cristo? Dos cuadros de Gauguin de 1896 constituyen precedentes en este sentido: Natividad (Bé Bé), San Petersburgo, Museo del Ermitage, y Natividad (Te tamari no atua), Múnich, Neue Pinakothek, incluyen el motivo de unas vacas en un establo tomado del cuadro de Octave Tassaert, Interior de un establo, 1837, y lo vinculan con la iconografía de la Natividad de Jesús.

La escena está plasmada con una soltura de ejecución comparable a la de Delacroix. En el montón de heno brilla esa orquestación de colores superpuestos que encontramos en los pasajes más espléndidos de la obra de Bonnard: en el dibujo de una colcha, en el brocado de unas cortinas, en los tapices de Misia, en un vestido que sostiene Marthe.


 4_el_camino_encajonado

El camino encajonado, c. 1922. Óleo sobre lápiz sobre lienzo, 46,3 x 55,3 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Pierre Bonnard.

Si en la primera década de su carrera Bonnard fue esencialmente un pintor parisiense, a partir de 1900 se fue retirando cada vez más de la capital. Durante algún tiempo conservó el interés por los temas urbanos, pero hacia 1912, el paisaje se había convertido en una de sus pasiones dominantes (aunque no la única, si recordamos su creciente dedicación al desnudo). El interés del artista por el paisaje se prolongaría a lo largo de los años veinte. A diferencia de los impresionistas, Bonnard creaba sus paisajes habitualmente de memoria. Solía partir de un pequeño dibujo a lápiz ejecutado rápidamente, en diez o quince minutos, sobre el terreno. Más tarde (a veces en seguida, a veces años después), decidía la escala del cuadro y comenzaba a pintar.

En 1922, la época en que fue ejecutado El camino encajonado, Bonnard pintó unos veintidós paisajes de Normandía y de la Costa Azul; el norte y el sur de Francia eran los dos polos que se disputaban su atención. Charles Terrasse, sobrino del artista, contó a Brassaï que Bonnard encontraba la luz del norte más interesante que la del sur: «Sin duda, mi tío creía que en ningún sitio es tan bello el cielo y tan cambiante como en Deauville, Trouville, Honfleur. Y amaba también los árboles que se encuentran en el norte: los fresnos, los tilos, los castaños, los manzanos». En 1933, Bonnard confesaría a un conocido, el profesor Hahnloser: «No puedo pintar en el Mediodía. Allí no hay colores». Si en sus paisajes del sur, de aliento decorativo y escala monumental, Bonnard recurre con frecuencia a las alusiones mitológicas, sus paisajes nórdicos tienen un carácter más realista y se basan exclusivamente en temas cotidianos y anecdóticos. Este es el caso del cuadro que nos ocupa, una vista de un camino próximo a la casa del artista en Vernon, en las riberas del Sena. En los paisajes de Bonnard suele haber presencias escondidas que lleva algún tiempo descubrir. Aquí se trata del motivo pintoresco y humorístico de las gallinas que atraviesan el sendero (algo semejante a lo que sucedía en el cuadro de Gauguin Vegetación tropical, Martinica, de 1887).

En su organización del campo visual, Bonnard cultivaba paralelamente dos modelos de paisaje: uno abierto y el otro cerrado. Por un lado, están esos paisajes que plasman una vista panorámica, abarcando la máxima amplitud del horizonte. Por el otro, los cuadros donde los campos o el mar aparecen enmarcados por una ventana, un balcón o una puerta (recursos paralelos al uso del espejo como procedimiento para enmarcar figuras y objetos en sus interiores). En este caso, y aun sin acudir a tales expedientes, el camino se encuentra encajado en la tierra, entre los arbustos, y enmarcado además a la izquierda por el muro de una casa rodeada por un cercado. Si en los paisajes panorámicos suele contemplarse el campo desde un punto elevado, aquí sucede al contrario: el ojo se sitúa por debajo del horizonte, y la pendiente del terreno le impide abarcar el campo de un vistazo, lo que provoca una cierta sensación de enclaustramiento.


 5_claro_de_sol

Claro de sol. 1923. Óleo sobre lienzo, 63,2 x 62,2 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Aunque su asimilación de las lecciones de Gauguin y su énfasis en la composición decorativa le distinguía de los impresionistas, con el tiempo Bonnard regresaría a ellos; en cierto sentido fue el último gran heredero del Impresionismo hasta bien entrado el siglo XX. La tendencia radical de Matisse y los fauves, primero, y el cubismo después, alejaron a Bonnard de las tendencias de vanguardia; su pintura se hizo más atmosférica y más naturalista. Se acentuaron sus afinidades con Monet y sobre todo con Renoir, con quien compartía el interés por el desnudo y la inclinación a disolver los bordes de las formas con una pincelada algodonosa. Desde la época de la Gran Guerra, Bonnard se convirtió, para los aficionados y críticos de gusto moderado, en una suerte de antídoto de la acelerada experimentación de las vanguardias.

La constante dedicación de Bonnard al paisaje se acentuó en la década de 1920. Buena parte de ellos fueron pintados en Normandía, en la casa que el pintor tenía cerca de Vernon, a orillas del Sena. Incluso cuando se instaló en Le Cannet, próximo a Cannes, siguió visitando cada año Normandía, cuya luz amaba especialmente. A diferencia de los impresionistas, Bonnard no pintaba sus paisajes ante el motivo; trabajaba de memoria con la ayuda de dibujos, y no tenía inconveniente en concluir en el Mediodía una tela iniciada en Normandía, mezclando sus impresiones del norte y el sur.

Este paisaje representa una vista del jardín de su casa de Normandía, «Ma Roulotte», un jardín que crecía sin orden, en una profusión silvestre. En primer término avanza un camino serpenteante y en él, un gato que nos indica, con un toque de humor, la escala de los grandes árboles. Al fondo, entre la espesura, se distingue el río, un afluente del Sena que el pintor solía recorrer en barca.

Picasso, que aborrecía la pintura de Bonnard, nos dejó una caracterización de ella que puede ser reveladora si la despojamos de su tono condenatorio. Bonnard, decía Picasso: «Nunca va más allá de su sensibilidad. No sabe elegir. Cuando pinta un cielo, por ejemplo, lo pinta primero azul, más o menos tal como es. Después lo mira un poco más de cerca y ve un poco de malva; entonces añade una pincelada o dos de malva, sin comprometerse. Y luego se dice a sí mismo que también hay un poco de rosa. Entonces, no hay ninguna razón para que no añada también rosa. El resultado es un «popurrí» de indecisión. Si está mucho rato mirando, acaba por añadir amarillo, en lugar de decidir de qué tono debería ser realmente el cielo. No se puede trabajar así. La pintura no es una cuestión de sensibilidad. Hay que usurpar el poder, ocupar el lugar de la naturaleza y no depender de las informaciones que te da». Picasso se refería también a la tendencia de Bonnard a «llenar toda la superficie de la tela, formando una extensión continua que tiembla imperceptiblemente, pincelada a pincelada, centímetro a centímetro, pero que está completamente desprovista de contraste. El negro jamás se opone al blanco, ni el círculo al cuadrado, ni el ángulo agudo a la curva. En esta superficie extremadamente orquestada, que se desarrolla orgánicamente, buscas en vano el golpe de címbalos inesperado de una violencia concertada».

La indecisión que Picasso censuraba en Bonnard no era sino una forma extrema de fidelidad a la sensación, con toda su gama de matices delicados y cambiantes. Con ese material impalpable, inconstante, creaba Bonnard un tapiz continuo, sin costuras. En este cuadro, cuyo tema esencial es la riqueza de la vegetación, el tejido de hojas y ramas queda sugerido por el propio tejido sutil de las pinceladas superpuestas y fundidas. Los toques difusos de blanco y amarillo señalan los reflejos de la deslumbrante luz solar y prestan a toda la escena un aire mágico.


 3_el_sena_en_vernon

El Sena en Vernon, c. 1920. Óleo sobre lienzo, 30 x 58 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza. Obra de Pierre Bonnard.



Otras obras


 6cinq_peintres_cinco_pintores_1902_1903

Cinq peintres (Cinco pintores), 1902-1903. De izquierda a derecha, de pie, el autor (Félix Vallotton), sentados, Pierre Bonnard, Édouard Vuillard y Charles Cottet, y de pie Ker-Xavier Roussel. Obra de Pierre Bonnard
 

 7la_indolente_o_mujer_adormecida_encima_de_una_cama_1899_leo_sobre_lienzo_96_x_106_cm_grand_palais_mus_e_d_orsay

La indolente o Mujer adormecida encima de una cama. 1899. Óleo sobre lienzo, 96 x 106 cm. Grand Palais (Musée d'Orsay). Obra de Pierre Bonnard


 8nu_dans_un_int_rieur_national_gallery_of_art_washington

Nu dans un intérieur. National Gallery of Art, Washington. Obra de Pierre Bonnard


 9peque_o_paisaje_de_dauphin

Pequeño paisaje de Dauphiné. 1908. Óleo sobre lienzo, 21 x 26 cm. Colección privada. Obra de Pierre Bonnard


 10la_ventana

La ventana    . 1925. Óleo sobre lienzo, 108,5 x 89 cm. Tate Gallery. Londres. Obra de Pierre Bonnard


 11ambroise_vollard

Ambroise Vollard. 1905. Óleo sobre lienzo, 74 x 92,5 cm. Kunsthaus. Zurich. Obra de Pierre Bonnard


 12femme_au_perroquet

Femme au perroquet. 1910. Óleo sobre lienzo, 104 x 122 cm. Colección privada. Obra de Pierre Bonnard


 13desayuno_junto_al_radiador

Desayuno junto al radiador. 1930. Óleo sobre lienzo, 74 x 84 cm. Colección privada. Obra de Pierre Bonnard


 16les_parisiennes

Les Parisiennes (1893), lithograph, Library of Congress. Obra de Pierre Bonnard


 17two_dogs_in_a_deserted_street_pierre_bonnard_c1894

Two Dogs in a Deserted Street (1894), oil on canvas, National Gallery of Art. Obra de Pierre Bonnard


 18the_letter_pierre_bonnard_c1906

The Letter (1906), oil on canvas, National Gallery of Art. Obra de Pierre Bonnard


 19_pierre_bonnard_cats_on_the_railing

Cats on the Railing (1909), oil on canvas, Ohara Museum of Art. Obra de Pierre Bonnard


 20bonnard_the_dining_room_in_the_country

The Dining Room in the Country (1913), oil on canvas, Minneapolis Institute of Arts. Obra de Pierre Bonnard


 22portrait_du_peintre_par_lui_m_me

Portrait du peintre par lui-même. 1945. Oil on canvas. 56 x 46 cm. Private collection. U.S.A. Obra de Pierre Bonnard


 23portrait_de_vuillard

Portrait de Vuillard. 1892. Óleo sobre tabla. 10,8 x 24,2 and 14,5 x 21,8 cm. Museo de Orsay. París. Francia. Obra de Pierre Bonnard


 24portrait_de_berthe_schaedlin

Portrait de Berthe Schaedlin. 1892. Oil on panel. 31 x 16,5 cm. Private collection. Obra de Pierre Bonnard


 25nude_with_blak_stockings

Nude with Blak Stockings. 1900. Óleo sobre lienzo. 59 x 43 cm. Private Collection. United Kingdom. Obra de Pierre Bonnard


 26nu_jambe_droite_lev_e

Nu, jambe droite levée. 1924. Oil on canvas. 74 x 78 cm. Private collection. Obra de Pierre Bonnard


 27nu_sombre

Nu sombr. 1942-6. Oil on canvas. 81 x 55 cm. Private collection. Paris. Francia. Obra de Pierre Bonnard


 21portrait_de_l_artiste_dans_la_glace

Portrait de l'artiste dans la glace. Obra de Pierre Bonnard. 1945. Óleo sobre lienzo 73 x 51 cm. Centre Georgers Pompidou. Musée National d'Art Moderne. París. Bonnard fue uno de los líderes del movimiento impresionista. Nacido en Fontenay-aux-Roses, cerca de París, comenzó a estudiar derecho para complacer a su padre. Sin embargo, el arte era más importante para él y acabó por ingresar en la Academia Julien de París. Allí conoció a Maurice Denis y a Édouard Vuillard entre otros artistas. En 1890 compartió estudio en Montmartre con Denis y Vuillard. Al principio de su carrera artística obtuvo considerable fama como escenógrafo, litógrafo e ilustrador de libros, entre los que destaca el libro de poemas Paralelamente de Paul Verlaine. Bonnard destacó dentro de la línea del impresionismo, conocida como intimismo, denominada así porque los artistas que formaban parte de ella pintaban escenas de la intimidad doméstica. Sus cuadros (en los que predominan los autorretratos, los desnudos, las naturalezas muertas y los interiores domésticos) están llenos de luz y color. Entre sus obras se cuentan Muchacha con sombrero de paja (1903, Museo de Arte de Milwaukee), El mantel a cuadros (1910-1911, Colección Hahnloser, Winterthur), La mesa (1925, Tate Gallery, Londres) y El almuerzo (1927, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York). Bonnard murió el 23 de enero de 1947 en Le Cannet, en el sur de Francia.  


 14self_portrait_c_1889_tempera_on_canvas_private_collection_1426184670_149897

Pierre Bonnard - Autorretrato, 1889. Tempera on board. 21,5 x 15,8 cm. Private collection. Fontainebleau. Francia.



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado al pintor, ilustrador y litógrafo francés Pierre Bonnard. Fue uno de los líderes del movimiento impresionista. A este pintor lo descubrí en una visita al Museo Thyssen, posteriormente en inernet ya he conocido más obras.



Fuentes y Agradecimientos a: museothyssen.org, pintura.aut.org, epdlp.com, wikipedia.org, artcyclopedia.com, musee-orsay.fr y otras de Internet.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Send private message Send e-mail to user
Back to topPage bottom
Reply with quote   Download Post  
Post Re: Bonnard, Pierre 
 
La Fundación Mapfre reúne en una muestra 200 obras del gran pintor francés



 00_1442565534_323530

Una de las obras de Pierre Bonnard en la Fundación Mapfre.

En las calles de París sucedía la balacera de las vanguardias, donde todos los pintores se dejaban impactar. O casi todos. Había un grupo de resistencia que en medio del incendio jamás quiso apropiarse de las llamas. Vivían su propia aventura ajenos a todo aquello que no estuviese en el centro de su interés o de sus obsesiones. Pierre Bonnard (1867-1947) fue uno de ellos. Quizá el principal.

Formó parte del grupo de artistas que se auparon bajo el lema de Nabis, y a partir de aquella experiencia tribal decidió caminar solo. Bonnard fue un pimpollo de familia bien tocado por el talco de los mejores colegios de París. Pronto decide sumarse al convoy de los creadores y planea una estrategia de doble velocidad: por un lado, se enrola en una agencia de publicidad; por otro, crece su pasión y vicio por la pintura. Sólo hay que remar.

En medio del rugido del cubismo y el surrealismo, que dejó a tantos artistas suspendidos en el aire, Bonnard ensaya una pintura de sugerencias, de veladuras, en el límite de lo decorativo, en la audacia de la composición. Un trabajo delicado, extraordinario tantas veces, con una tensión entre la placidez y el onirismo. Hacía más de 30 años que la obra de Pierre Bonnard no se veía en España con la abundancia que propone la Fundación Mapfre de Madrid (Paseo de Recoletos, 23) en la exposición que reúne alrededor de 200 piezas, desde sus primeros tanteos a las últimas grandes telas decorativas. Y entre medias, fotografías inéditas aquí de los viajes de Bonnard por el norte de África, por España y por Venecia, así como los retratos que hizo con su cámara a Renoir y Monet.

Si en los años mozos tuvo de brújula a Gauguin, en la madurez solo se tuvo a sí mismo como norte. Desarrolló una personalísima facultad para manejar el color, con una audacia casi milagrosa. A partir de 1900 decidió que su mundo era mejor hacia dentro y se centró en escenas domésticas, en la variedad de sus amantes, en Martha (su mujer) y en todo aquello que condiciona una suerte de escena plácida. De pabellón de reposo.

Bonnard fue ensanchando el cauce de esta intimidad doméstica con escenas de una emoción condensada en las que da contorno a la sensualidad, a la incomunicación, al erotismo. "La clave de tu futuro está escondida en tu vida diaria", decía el artista. Así afianzó su idea de que era en la jurisdicción de su existencia donde estaba todo aquello que le era útil para pintar. "Es así como crea una poética personal. Un mundo reducido, con un estallido de color y una pincelada con la que intenta convencernos de la belleza de la pintura y de que el mundo puede ser mejor a través del arte", sostiene Pablo Jiménez, director de la Fundación Mapfre.

Pero Bonnard no es un pintor realista. El suyo es un espacio de figuración donde cada vez tiene más potencia lo arcádico, lo hímnico, lo vibrante del mito y de la fantasía. Así se aprecia en algunas de las piezas de madurez, donde la libertad no sólo está en el gesto sino en el boicot de la escena con elementos aparentemente innecesarios, extraños, como forzados. Seres que aparecen por una esquina de la tela. Protagonistas que son cortados... De algún modo, Bonnard experimenta constantemente con los elementos de su obra, en apariencia escasos pero capaces de ser dilatados hasta generar una constelación. Y es que, como él mismo decía, "nada muere más rápidamente que una idea en una mente cerrada".

Bonnard pintaba apartado. Miraba apartado. Vivía fuera del calambre artístico de la capital. Era un señor de buen discurso que manifestaba su rebelión casi como una penitencia. Era un pintor/pintor y defendía la pintura como el más hermoso de los primitivismos, como la mejor fiebre de la modernidad. "Te hace amar el cuadro. Tiene una gran capacidad para contagiar el placer de la pintura. Por eso se convirtió en referente de algunos artistas españoles de los años 80, como Carlos Franco y otros que formaron el grupo de la Nueva Figuración. Aquellos que reivindicaron el soporte clásico", apunta Jiménez.

El lirismo de Bonnard no tiene disciplina. Por eso mantiene el asombro intacto. Y la inquietud, que tantas veces está concentrada en los personajes de su pintura. Hombres, mujeres, niños... Seres que nunca miran de frente al espectador, a quienes no se les ve con definición el rostro. En las figuras hay algo de aparición con un punto, a veces, de cierto drama. Sucede, por ejemplo, en los cuatro autorretratos que reúne la muestra, donde este pintor bien acolchado de placidez burguesa se presenta desnudo, con un ramalazo patético, como dejando ver la otra cara de la luna, la intemperie de un hombre que no siempre es lo que dibuja.

Y es que la ambigüedad también es clave en este artista. Y lo mantiene en moderno.


Un fotógrafo inesperado

Las instantáneas de Pierre Bonnard son un buen mapa para entender de otro modo el punto de vista del pintor. Retrató a su familia, a sus amigos, a las amantes, a los maestros, paisajes sueltos y cuerpos en lucha. Muchas de estas fotos le servían para pintar. Era un artista de taller, así que la fotografía era un apoyo. Sucede claramente con los retratos a Martha, donde aparece desnuda. Es una suerte de modelaje de lo que luego será el cuadro. En los viajes, Bonnard prefería la cámara al cuaderno de dibujo. Así sucede en sus visitas a Córdoba y Sevilla, donde dejó registro de paseos con amigos, de tardes en tabernas y de la arquitectura encalada. Es uno de los primeros pintores en salir de casa con cámara de fotos y entender la utilidad para su propia obra.



elmundo.es
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Send private message Send e-mail to user
Back to topPage bottom
Reply with quote   Download Post  
Post Re: Bonnard, Pierre 
 
.


La fascinación de Bonnard por el color recala en Madrid

La Fundación Mapfre dedica una retrospectiva con 80 pinturas al singular artista francés



 00_1442565978_283941

Exposición de Pierre Bonnard en la Fundación Mapfre, de Madrid / Samuel Sánchez (EL PAÍS)

Pierre Bonnard (Fontenay-aux-Roses, 1867-Le Cannet, 1947) forma parte de ese peculiar club de artistas que han logrado desarrollar su obra siguiendo exclusivamente el dictado de su gusto personal. Singular y valiente, como le calificó Matisse, su modelo en pintura fue Gauguin y su pasión, la estampa japonesa. Con una intensa fascinación por el color y el mero disfrute de la pintura, sus cuadros son espectaculares estampas tanto del interior de las ciudades como de la vida en el campo.

Poco representado en las colecciones españolas, pese a la influencia que ejerció entre los pintores de la década de los ochenta, la última retrospectiva que se le dedicó fue en 1983, en la Fundación Juan March. Ahora, la Fundación Mapfre, en colaboración con el Museo d’Orsay y los Museos de Bellas Artes de San Francisco, inaugura mañana una antológica en la que a través de 80 pinturas se recorren las etapas clave de su trayectoria. El diseño gráfico y la fotografía, arte en el que fue pionero, completan una exposición muy vinculada a la biografía del artista.

Abogado de formación y miembro de la alta burguesía, desde muy joven compatibilizaba sus estudios con la pintura. En 1888, con apenas 20 años, fundó el grupo de los nabis junto a sus compañeros de la Académie Julian Denis, Vuillard, Ranson y Sérusier. El grupo, todos ellos adoradores de Gauguin, se autodenominó como profetas (significado de la palabra “nabi” en hebreo) y en su declaración de intenciones anunciaron que querían plasmar en sus pinturas una verdad que fuera más allá del mundo visible a través de la exaltación del color, la simplificación de las formas y la trascendencia mística y enigmática de sus composiciones.

“Esta fue su única incursión en grupo”, asegura Pablo Jiménez Burillo, director de Mapfre y comisario de la exposición junto a Guy Cogeval, presidente del Museo d’Orsay e Isabelle Cahn, comisaría científica. “A partir de ahí realizó su trabajo en solitario, al margen de lo que entonces se consideraban vanguardias y resistiendo frente al vacío y el desprecio de algunos de sus colegas, como Pablo Picasso”.

En el recorrido por las dos salas que ocupa la exposición, el predominio del color es rotundo. Sea cual sea el tema, los verdes, rojos o azules más salvajes dominan todas las perspectivas. “El color y una pasión absoluta por la pintura desbordan cada obra”, precisa Jiménez Burillo. “Sin pertenecer a ningún grupo, su obra es imprescindible para entender el tránsito entre el postimpresionismo y el simbolismo, un tiempo en el que la pintura está experimentando transformaciones radicales”.

El comisario llama la atención sobre el hecho de que esta colosal batalla individual fuera protagonizada por alguien que en su vida personal fue extremadamente convencional. Vivió casi como un burgués más y toda su vida oficial amorosa estuvo ligada a una misma mujer, Marthe de Méligny, modelo y musa con la que se casó después de muchos años de convivencia. Con serios problemas depresivos que la forzaban a visitar frecuentemente balnearios y casas de salud, Marthe, con quien no tuvo hijos, es la mujer que aparece en la mayor parte de sus obras, incluida la serie de los desnudos.

Aunque sus cuadros hablen de un mundo feliz lleno de parques y mascotas, su interior no era nada plácido. “Quería transmitir alegría y hacía obras deliberadamente decorativas”, precisa el comisario. Pero también, agrega, “en esos cuadros se percibe la melancolía y el ensimismamiento que podemos ver en sus autorretratos. Tanto en los primeros como en los de los últimos años, donde se representa a sí mismo de una manera despiadada”.

La exposición, organizada por temas, arranca con su etapa nabi. Desde un primer momento, asume en sus cuadros la estructura del biombo, de manera que divide la tela en estructuras independientes. Aquí están ya sus paneles verticales en los que alude a mundos remotos y misteriosos a través de una auténtica exaltación del color, la simplificación de las formas y la trascendencia mística y enigmática de sus composiciones.

Vienen después sus series dedicadas a escenas de interiores, en general protagonizadas por grupos familiares en los que narra escenas cotidianas a través de primeros planos y perspectivas cortadas de manera brusca para entrar la composición en un objeto cualquiera (unas manos, el pan).

De la simplicidad de la vida diaria, se pasa a los cuadros dedicados al desnudo, siempre en el ámbito doméstico. Los protagonistas son una o dos personas entregadas al aseo, al sueño o a la melancolía posterior a la unción amorosa. “Son obras que permiten valorar su evolución”, indica el comisario, “porque van desde lo más oscuro y morboso, hasta el misterio y melancolía que transmiten una sensualidad apagada y un erotismo extinguido”.

Cotizado y reconocido aunque muy criticado por muchos colegas al final de su vida Bonnard eligió el retrato como el género perfecto para representar la realidad más próxima. Aquí destacan los realizados a su esposa, Marthe, a su amante Renée Monchaty, su cuñado Claude Terrasse, sus amigos Thadée y Misia Sert y sus marchantes, los hermanos Bernheim-Jeune. Su gran amiga Misia fue responsable de la parte final de la exposición, ya que ella fue una de las clientes que le encargó gigantescos paneles que utilizó para decorar su comedor parisino. Misia, pianista y esposa del pintor modernista Josep Maria Sert, marcó los gustos de las familias pudientes de la época, de manera que a Bonnard le llovieron los encargos. Sin apenas espacio, Bonnard recreó su versión de la Arcadia en todos estos paneles, el mundo en el que a él le hubiera gustado vivir.


elpais.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Send private message Send e-mail to user
Back to topPage bottom
Reply with quote   Download Post  
Post Re: Bonnard, Pierre 
 
Exposición de Pierre Bonnard en la Fundación Mapfre, hasta el 10 de enero de 2016


La muestra presenta alrededor de ochenta pinturas, una docena de dibujos y medio centenar de fotografías, en su mayoría nunca vistas en nuestro país.


 08_1446229143_342681

 02_1446229165_147475

 01_1446229177_844085

 00_1446229189_300913

 03_1446229203_463698

 04_1446229224_303004

 06_1446229243_858415

 07_1446229256_558012

 09_1446229271_416992

 10_1446229293_351215

 11_1446229309_464135

 12_1446229327_128792

 13_1446229536_957579

 14_1446229548_855939

La sala de exposiciones de Recoletos de la Fundación Mapfre acoge la exposición 'Pierre Bonnard', que ofrece una mirada renovada sobre la original obra del artista francés.


Fuente: madridiario.es
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Send private message Send e-mail to user
Back to topPage bottom
Display posts from previous:    
 

Post new topic  Reply to topic  Page 1 of 1
 



Users browsing this topic: 0 Registered, 0 Hidden and 1 Guest
Registered Users: None


 
Permissions List
You cannot post new topics
You cannot reply to topics
You cannot edit your posts
You cannot delete your posts
You cannot vote in polls
You cannot attach files
You cannot download files
You can post calendar events